"Pero, ustedes se preguntarán, y por qué decir No llores por Mi Sinaloa, ¿qué tiene que ver la canción con Sinaloa? Simplemente que las elecciones argentinas se parecen a las sinaloenses"
Noroeste / Pedro Guevara
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Nacha Guevara, de la misma tierra del Che pero sin familia que compartir, hizo célebre la canción No llores por mi Argentina, interpretándola, en los año 60, con especial sentimiento a lo largo y ancho del mundo, pasando por México, donde vivió por varios años. Madonna, terminaría de hacer mundialmente famosa la canción mediante su película sobre Evita.
La canción se convirtió en una especie de himno del dolor y la nostalgia para los argentinos, especialmente entre los exiliados, políticos o económicos.
En la más reciente crisis económica del hermano país latinoamericano, la canción sonaba como réquiem para millones de despojados de sus ahorros, empleos y propiedades.
La canción viene a la memoria cuando se leen las noticias de las campañas electorales para la Presidencia de la República en Argentina. Mañana domingo 28 en la tierra del mate, el tango el asado ya tendrán Presidenta, con a, dice Cristina Fernández de Kirchner, la esposa del actual primer Mandatario y favorita indiscutible de la competencia electoral.
Pero, ustedes se preguntarán, y por qué decir No llores por Mi Sinaloa, ¿qué tiene que ver la canción con Sinaloa?
Bueno, pues, simplemente que las elecciones argentinas se parecen cada vez más a las mexicanas, con el ejemplo más reciente de las sinaloenses.
Las leyes electorales argentinas prohíben que en actos oficiales se haga proselitismo, al igual que en México, pero eso a la señora Kirchner le pareció tan anticuado que lo ignoró y alegremente: entregó viviendas, inauguró fábricas, abrió las puertas de nuevos hospitales y "anunció una decena de obras como si fuera integrante del gobierno nacional y no una candidata en plena campaña", dice el diario La Nación, de Buenos Aires, el lunes 22 de octubre.
Lo sorprendente es que no haya habido mayores protestas por una violación tan flagrante a las normas electorales, como incluso lo hubo en Sinaloa, ante la ingerencia del Gobernador Jesús Aguilar Padilla en las campañas.
De repente da la impresión que los argentinos están adoptando la vieja escuela electoral priista, pero con mayor resignación o, de plano, franco cinismo.
Dice el sociólogo e investigador bonarense, Marcelo Urresti en la revista mexicana Proceso del 21 de octubre:
"El Ejecutivo está volcado en utilizar todos los actos oficiales para apoyar la candidatura de Cristina Fernández. Esto me hace recordar las antiguas campañas del PRI mexicano. Es una especie de sucesión desde arriba y hay muchos recursos oficiales dirigidos a la candidatura".
Pues, si Urresti hubiese seguido las más recientes elecciones presidenciales mexicanas y también las locales se habría dado cuenta que lo que él observa ya no es exclusivo del PRI, sino de todos los partidos, incluyendo de manera destacada al blanquiazul.
Pero olvidémonos de la lamentable cultura política latinoamericana y celebremos su cultura artística, la cual, nos recuerda frecuentemente, Carlos Fuentes, es lo mejor que tenemos en este lugar del mundo.
Por fortuna, la Feria de las Artes de Sinaloa, en esta temporada incluyó a uno de los conjuntos bonarenses que mejor cultiva lo que podríamos llamar el nuevo tango, o el tango piazzoliano, el cual se bautizó como Camerata Porteña.
Cuando ustedes lean esta nota, la Camerata ya se habrá presentado en Culiacán y Los Mochis y llevado el alma musical de Astor Piazzola a los aires cálidos de nuestras tierras, y mañana domingo seducirá a los mazatlecos en el Ángela Peralta.
No es nada original y clarividente afirmar que el carácter acogedor, amistoso y mágico del teatro mazatleco se dejará acariciar y levitar por la música de Piazzola interpretada por la Camerata Porteña.
Una linda casualidad, de esas que vale contar y recordar, me llevó a conocer a Marcelo Rodríguez, director de este agrupo de amantes de Piazzola.
Jorge García Casalia, querido amigo y ex profesor de la UAS en Mazatlán, con quien mantuve los lazos de la amistad amarrados hace 23 años en nuestro puerto, es un irredimible librero bonarense de la casa Riverside que importa libros de Anagrama, la alemana Taschen y oras editoriales de primer nivel mundial.
Jorge trabaja al lado de Néstor Rodríguez, padre de Marcelo y hermano de Ana Lis, una linda y luminosa chica que descubrió el trópico en el Pacífico. Agradecidos por el calor y la anfitrionía mazatleca, Ana Lis y su familia nos invitaron a un espléndido asado con el que los argentinos muestran su aprecio y, por si fuera poco, la calidad de su comida. Ahí, con una estupenda vista de Buenos Aires, reapareció Piazzola a través de la Camerata.
Yo había escuchado por primera vez al genial músico argentino a través de las transmisiones de Radio Educación, inolvidable radio cultural del Distrito Federal, y créanme que no podía creer lo que estaba escuchando.
La fortuna quiso que la Sala Netzahualcoyotl, de la UNAM, invitara al renovador del tango en 1977 ó 1978 y los estudiantes de esa época pudiéramos comprobar en carne y hueso que esa música existía.
Quise conocer personalmente a Marcelo y la suerte dispuso que en el viejo barrio de Palermo, donde naciera el universal Jorge Luis Borges, dije Jorge Luis no José Luis al estilo Fox, degustando unos sorrentinos insuperables al lado de mi esposa Sandra, Jorge García y su querida Martha, llegó Marcelo a deleitarnos con anécdotas de Piazzola.
Yo había deificado a Piazzola siendo jovencito y se me hacía difícil creer que Marcelo siendo casi un niño lo había conocido. Lo cierto es no tan sólo lo había conocido si no que se hizo su discípulo.
Marcelo nos obsequió dos discos con las interpretaciones de la Camerata de la música de Piazzola. No he agotado mi apetito por escucharlas, pero no fui tan egoísta para quedarme con ellas y le hice llegar un disco a Ronaldo González, director de Difocur.
El oído de Ronaldo no espero más y decidió que los sinaloenses tenían que escuchar a Piazzola en la versión de la Camerata Porteña.
A lo anterior, se suma una especie de buen guión cinematográfico. La Camerata tiene un nuevo y joven cantante, Guillermo Ibáñez, de escasos 28 años, quien pasó en un santiamén de cantar en el Metro de Buenos Aires, donde fue descubierto por Marcelo, a debutar en el Ópera House de Sydney, hace escasas semanas, ante 3 mil almas que le aplaudieron a rabiar.
No sé que habrán dichos mochitecos y culiacanenses de la Camerata, pero de porteños pata saladas a porteños bonarenses es pronosticable un dialogo caluroso y sudoroso de deleites y agradecimientos.
A la salud de Piazzola y a los argentinos que elegirán, a pesar de todo, una nueva Presidenta, con a, como dice Cristina.