Ayer por la tarde llegó a Culiacán el Nuncio Christophe Pierre, representante en México del Papa Benedicto XVI desde el 22 de marzo de 2007.
La palabra Nuncio proviene de un vocablo latino que significa mensajero o enviado, y su misión es la de conseguir que se refuercen los vínculos que existen entre la Santa Sede y las Iglesias particulares, según se dice en los artículos 364 y 365 del Código de Derecho Canónico.
Por otra parte, como se trata de un representante diplomático de la Santa Sede ante los Estados, también le corresponde ser un Embajador que fomente las relaciones entre El Vaticano y las diversas autoridades públicas.
Pero la misión fundamental es eclesial, como bien asentó su antecesor, Justo Mullor García.
"Siempre he dicho de mí mismo que soy Pastor al 90 por ciento y diplomático al 100 por ciento", expresó éste al semanario español Iglesia en Camino.
Haciéndose eco de este mismo sentir, Christophe Pierre asentó claramente que todos los creyentes deben vivir una fe comprometida con Dios y con sus hermanos.
"Nuestra fe nos ayuda a vivir una mejor humanidad, nuestra fe nos ayuda a servir a nuestros hermanos, a transformar la Tierra, a transformar nuestra sociedad, en particular a ayudar a los que son pobres, que sufren, para que verdaderamente todos sean capaces de disfrutar lo que es ser hombre y mujer", manifestó.
De manera especial, mostró su preocupación por el relativismo moral y la pérdida de conciencia social que existen actualmente, sobre todo entre los jóvenes, y que conducen a nefastas consecuencias de degradación ambiental, narcotráfico, guerras y violencia.
"Vivimos en un mundo en donde la cultura cambia muy rápidamente", apuntó". Hay valores que no se imponen a los jóvenes porque hay una atmósfera de relativismo en el que muchas personas dicen que la verdad no existe".
"Hay quienes quieren aprovechar esa situación haciendo mucho dinero, los traficantes de drogas, de armas, entran en un mundo donde no hay resistencia suficiente a los valores. Nuestro papel como Iglesia es contribuir a una educación profunda para lograr algo sólido a través de la fe y la tradición".
De igual forma, el Nuncio apostólico fustigó la manipulación genética y la acumulación excesiva de riqueza, como otros de los grandes males que afligen al ser humano y debilitan su dignidad de hijo de Dios.
El representante del Papa resaltó la necesidad de reforzar la educación moral para que las personas tomen conciencia de su culpabilidad por permitir la degradación del hombre y de la naturaleza, ya sea por acción directa u omisión complaciente.
"Ante los problemas del ambiente, de la droga, lo que se pide es un valor de educación. Hay que educar a las personas para que vean que son responsables de la degradación del ambiente.
"Si alguien contribuye a destruir el ambiente, hay que ayudarlo a tomar conciencia de que tiene una culpa, porque la naturaleza es una creación de Dios", señaló.
Esta tarea, añadió, es responsabilidad de todos los hombres, pero especialmente de quienes se dicen católicos.
"(Iglesia) Católica significa universal, es decir, no podemos encerrarnos en nosotros mismos, somos abiertos a todo el universo porque el universo nos habla de Dios. No podemos vivir con límites porque Dios es sin límites, y Él nos llama precisamente a entrar en su propia realidad, a comulgar con el pueblo de Cristo", subrayó.