"Se dice que errar es de humanos, sin embargo, no debemos esconder en esta frase nuestras malas decisiones, pues cometer errores siempre tiene límites, y son precisamente los que están en la frontera misma que nos da el entendimiento."
Héctor Tomás Jiménez
Paciencia y tolerancia, virtudes para la vida
La vida nos lleva por caminos insospechados de tal manera que debemos mantener abiertos todos nuestros sentidos con el fin de no equivocarnos en nuestras decisiones.
Se dice que errar es de humanos, sin embargo, no debemos esconder en esta frase nuestras malas decisiones, pues cometer errores siempre tiene límites, y son precisamente los que están en la frontera misma que nos da el entendimiento.
De ahí que estemos obligados a aprender de nuestros errores con el fin de perfeccionar poco a poco nuestra forma de ser.
En ese sentido, ser humanos significa en sí mismo ser perfectibles, de ahí la importancia de practicar las virtudes que hagan de nosotros seres más sociables y con clara tendencia a hacer y practicar el bien.
Una forma de orientar nuestra práctica cotidiana hacia las buenas acciones, es estar concientes de que el mal existe, y que además, existen fuerzas extrañas que nos impulsan a cometer malas acciones, de ahí que estemos obligados a fortalecer nuestra voluntad para no caer en el círculo de la perversidad y la maldad humana.
De hecho, son las acciones malvadas las que despiertan en nosotros al animal atávico, es decir, a la parte irracional que aún subsiste en nuestra memoria y que con frecuencia, yo diría que casi siempre, nos hace perder los estribos ante situaciones o hechos cotidianos, por la simple y sencilla razón de que nos ganan los egos del egoísmo y la soberbia, pues nos creemos siempre dueños de la razón.
De hecho, todos los días tenemos la oportunidad de poner en práctica una serie de virtudes humanas, las que de alguna manera nos templan el carácter y nos hacen ser y parecer mejores personas, siendo la paciencia y tolerancia dos de ellas, y que pueden considerarse como las dos caras de la misma moneda, y que junto con la humildad y el respeto, nos perfilan una personalidad claramente orientada hacia el bien sustantivo.
Dentro de la sabiduría alemana hay una hermosa frase que dice: "Gedulg bringt rosen" y cuya traducción es: "La paciencia engendra rosas".
Esto significa que la paciencia es una virtud que por amor a Dios nos ayuda a soportar tranquilamente nuestras tribulaciones y preservar la serenidad en medio de los sufrimientos de la vida. Que suaviza las penas y evita el enojo y las quejas excesivas, y que a su vez, es como la virtud "guardiana" de todas las virtudes, pues hay obstáculos en cualquier obra buena que sólo pueden vencerse por la paciencia.
De la tolerancia por su parte, se dice que es una virtud difícil de practicar, por el simple hecho de que aparentemente va en sentido contrario de la soberbia, ego que nos permite ubicarnos en los terrenos de lo que creemos que somos y sabemos y que nos hace sentir la superioridad frente a los demás.
Por eso la tolerancia debe ir acompañada de la humildad, pues esta última virtud es la que nos ubica de manera racional en la justa posición que merecemos, además de que nos permite simplemente ser, sin parecer otra persona distinta.
Hay un autor que dice respecto a la tolerancia que: "Así como el jardinero reconoce las características de cada variedad de semilla y prepara el suelo de forma adecuada para cada una, una persona tolerante respeta la singularidad de cada persona, y la atrae mediante el entendimiento y la mentalidad abierta, aceptándola y acomodándola de manera genuina. En consecuencia, las relaciones florecen".
"La semilla de la tolerancia se identifica con el amor, y se planta con compasión y cuidado, pues cuanto más afectuoso se vuelve uno y más comparte ese sentimiento, mayor es la fuerza de ese amor como decisión humana y racional. Cuando hay carencia de amor, hay falta de tolerancia.
"Por ejemplo, el caso de una madre: cuando el hijo experimenta un obstáculo, ella está preparada y es capaz de tolerar cualquier cosa. En ese momento no se preocupa por su propio bienestar, sino que, con amor, afronta todas las circunstancias. El amor hace que todo sea más fácil de tolerar".
"Tolerancia no es hacer concesiones, pero tampoco es indiferencia. Tolerancia es conocer al otro. Es el respeto mutuo mediante el entendimiento mutuo. Debemos abandonar los viejos mitos y aplicar el resultado de los estudios realizados recientemente: el hombre no es violento por naturaleza. La intolerancia no es parte de "nuestros genes". El miedo y la ignorancia son las raíces que causan la intolerancia y sus patrones pueden imprimirse en la psique humana desde muy temprana edad". (Fin de las citas)
Es posible que cerca de nosotros encontremos a menudo personas impacientes e intolerantes cuyas acciones perturben nuestra existencia y nos empujen a tomar malas decisiones. Pueden incluso ser personas muy cercanas a nuestro afecto, de tal manera que cada día debemos tomar mayores dosis de paciencia y tolerancia para entenderlos dentro de los límites de la comprensión y el respeto.
JM Desde la Universidad de San Miguel
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