"Tiempo atrás era un guerrero convencido de luchar incansablemente por sus sueños y contracorriente sin embargo, ahora despertaba vencido y apesadumbrado"
SEGURIDAD
Después de algunos meses, un joven se percató de estar atravesando por una etapa oscura. Tiempo atrás era un guerrero convencido de luchar incansablemente por sus sueños y contracorriente sin embargo, ahora despertaba vencido y apesadumbrado. Se cuestionaba una y otra vez, ¿por qué me angustio tanto y me lastimo a mí mismo, cuando tengo tantas razones para ser feliz?
Decidió entonces, escribirle a dos personas que él admiraba y consideraba que podrían orientarlo con la mejor intención. Primero, le confió este sentir a su madre, y cuando obtuvo respuesta, atesoró en su corazón las siguientes líneas que ella expresó sabiamente:
"Hijo, con respecto a la etapa Goyesca por la que estás pasando (oscura) no le des demasiada importancia, ya que éstas situaciones las tenemos los humanos en diferentes momentos de nuestras vidas y por diferentes circunstancias. Al parecer, cuando llegan sombras sin haberlas pedido es porque nuestro ser decidió echarse un clavado a lo más profundo e inhóspito del alma para escudriñar lo desconocido, para afirmar en lo que hay de verdad en esta vida, y discrepar entre lo grotesco y lo hermoso. Luz y Sombra. Es sano que tengamos estos 'nubarrones' ya que es la única manera de discernir y elegir con absoluta libertad nuestros intereses propios, llámense físicos o del espíritu".
La segunda carta que recibió, fue por parte de su más estimado profesor, su "Sensei", y decía lo siguiente:
"Comprendo bien tu confusión. Cuando uno es joven, el mundo con todas sus complejidades parece imposible de entender y puede ser muy inhospitalario, especialmente cuando a la edad como la tuya está uno tratando de entenderse a sí mismo y al mismo tiempo lo que uno quiere de su vida. Muchas veces nos preocupamos más en complacer a los demás y no realmente a nosotros mismos. Lo peor que podemos hacer es ser tan críticos hacia nuestra persona. Como tú mismo lo mencionas y es muy cierto, 'tengo más razones para ser feliz', únicamente así podrás vislumbrar lo afortunado que eres en realidad".
Por último, abrió la tercera carta
"Es parte de un proceso infinito abrir y cerrar nuestras puertas internas. A veces se nos cuelan más sombras de lo pensado y sentimos el vértigo de la oscuridad, ¡más no significa que las otras habitaciones no estén llenas de luz, listas para disfrutar!".
El joven recordó que solamente había enviado dos cartas, impresionado, sus pupilas recorrieron la hoja entera buscando el nombre del remitente, sólo para que al final terminara en ascuas acerca de la identidad del autor. Dio un largo suspiro, luego pensó, "ya es hora de salir de la oscuridad en la que he estado inmerso mucho tiempo, ¡no quiero desaprovechar más esos rayos de luz!".