MALECÓN
06/04/2026 04:00
    Después de meses rebasando los 100 casos, de picos que superaron los 200 y de un 2025 que no dio tregua, la cifra logra, al menos en el papel, una tendencia prometedora. Es el registro más bajo desde que comenzó esta crisis que se instaló como parte de la vida cotidiana. Pero tampoco hay que engañarse. Porque si algo dejan claro los números es que la violencia no se ha ido, sólo ha bajado de intensidad.
    La baja que imploramos

    Marzo trajo un respiro. Uno breve, contenido, casi tímido, pero respiro al fin. Los 79 homicidios dolosos oficiales no son una buena noticia en sí mismos, pero aún contando lo asesinatos de policías y todos los demás que la Fiscalía reclasifica con eufemismos legaloides, en marzo si ocurrió algo a destacar: tres meses consecutivos a la baja en esta violencia letal.

    Después de meses rebasando los 100 casos, de picos que superaron los 200 y de un 2025 que no dio tregua, la cifra logra, al menos en el papel, una tendencia prometedora. Es el registro más bajo desde que comenzó esta crisis que se instaló como parte de la vida cotidiana.

    Pero tampoco hay que engañarse.

    Porque si algo dejan claro los números es que la violencia no se ha ido, sólo ha bajado de intensidad. Ahí sigue, presente, constante, marcando el ritmo de un estado que aún no logra regresar a los niveles previos. Antes de todo esto, 44 homicidios en un mes ya encendían alertas; hoy, estar por debajo de 100 parece un alivio.

    Esa es la dimensión del problema.

    La reducción en marzo podría ser un indicio, una señal de que algo se está moviendo. O podría ser solo una pausa dentro de una dinámica que no termina de resolverse. En medio de una disputa del crimen organizado que ha impactado no solo en homicidios, sino en robos y desapariciones, cualquier descenso se observa con cautela.

    Porque en Sinaloa ya se aprendió a no cantar victoria antes de tiempo.

    Sí, hay menos víctimas que en meses anteriores. Sí, los números rompen una racha. Pero también es cierto que la crisis sigue ahí, latente, sin que hasta ahora haya señales claras de que esté cerca de terminar.

    Y el otro gran elefante en la sala, que en Noroeste sí vemos, son los hallazgos de cuerpos y restos en fosas que ya representan cerca del 20 por ciento de los homicidios y que no se cuentan en la estadística oficial.

    El bloqueo que no se evitó

    El campo habló. Y decidió hacerlo en serio.

    No es menor que agricultores y transportistas de 20 estados, incluido Sinaloa, se planten en paro indefinido. No es un berrinche ni una protesta más en la agenda nacional: es una advertencia directa sobre algo mucho más delicado que cualquier disputa política... el alimento.

    Y es que cuando quienes producen y mueven la comida del país dicen “hasta aquí”, lo que está en juego no es sólo su rentabilidad, es la estabilidad de algo básico: lo que llega a la mesa. Y lo dicen con una frase que no necesita mayor adorno: sin productores y sin transporte, no hay alimentos.

    Detrás del paro hay un acumulado de problemas que no son nuevos, pero sí cada vez más pesados: costos que suben, precios que no alcanzan, sequías, importaciones que desplazan lo nacional y, sobre todo, la inseguridad que convierte cada viaje en carretera en un riesgo real. No es retórica: hablan de homicidios, secuestros, robos. De pérdidas constantes. Trabajar el campo o manejar un camión de carga, hoy, también implica sobrevivir.

    El Gobierno ha escuchado, dicen, pero no ha resuelto. Meses de diálogo que no aterrizan en cambios concretos terminan por traducirse en lo que ahora se ve: carreteras tomadas, presión organizada y un mensaje que busca escalar hasta lo más alto.

    Porque tampoco es casual que pidan diálogo directo con la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Cuando las mesas intermedias no funcionan, la exigencia sube de nivel. Y aquí es donde viene lo incómodo.

    La pregunta no es si tienen razón. En buena parte, los problemas que exponen son visibles y sostenidos. La pregunta es cuánto tiempo puede sostenerse un país con su campo inconforme y su transporte bajo amenaza.

    Si algo deja claro este paro es que el problema ya no está contenido en parcelas ni en carreteras. Ya alcanzó un punto donde impacta a toda la cadena.

    Por donde pasa la suegra

    Parece que en el arranque de este periodo vacacional, las autoridades de Navolato aplicaron el viejo truco de “por donde pasa la suegra”, porque según quién camine por la arena de Altata, es la versión de la realidad que nos cuenta.

    Mientras unos ven un paraíso recuperado tras años de ausencia, otros, con la mirada más afilada, ya le encontraron las costuras al operativo de limpieza.

    Empecemos con los que ven el vaso medio lleno, o mejor dicho, la playa impecable.

    Don Víctor Manuel, que tenía nada menos que ocho años sin pararse por el puerto, se quedó con el ojo cuadrado al ver el cambio y dice que todo está mucho mejor y muy limpio, especialmente la orilla de la playa.

    En la misma sintonía anda Daisy, quien llegó temprano con el plan de desayunar y pasear en lancha, y jura que la playa se ve muy limpia. Para ellos, el puerto pasó la prueba del algodón.

    Sin embargo, aquí es donde entra el pero de la jornada.

    Cristina, que labora en una tienda y tiene el ojo entrenado para la limpieza, no se dejó llevar por la primera impresión.

    Ella advierte que, aunque la entrada está más controlada, la basura sigue siendo un tema pendiente, específicamente por la cantidad de botellas de bebidas alcohólicas esparcidas en las orillas del mar.

    Es decir, que el civismo de algunos visitantes sigue dejando mucho que desear y que el personal de limpieza parece que no llega hasta donde revientan las olas con todo y envases.

    Daisy alcanzó a ver un retén que apenas se estaba instalando a su llegada, mientras que Víctor Manuel celebra que haya policías, pues considera que hace falta esa presencia para que la gente se sienta tranquila.

    Hasta ahí, la autoridad se saca un 10 en presencia, aunque a veces el retén sea más para la foto que para la acción.

    Lo que sí tiene a todos rascándose la cabeza es lo solo que se siente el puerto.

    Cristina esperaba ver el malecón a reventar y se encontró con un escenario bastante desolado, aunque alcanzó a ver una tarima que sugiere eventos más tarde.

    Daisy coincidió en que la situación está tranquila y sola, nada que ver con el bullicio de otros años.

    Al final, la invitación está abierta para que visiten Altata, ya que los turistas y vendedores dicen que de noche se pone más bien. Pero el recadito para los de servicios públicos es claro, no se duerman en sus laureles con los reportes de limpieza, porque esas botellas de alcohol en la orilla no se van a recoger solas.

    A ver si para la próxima vuelta, la opinión de la coincide en que todo está más limpio. ¡Menos envases y más playa, señores!

    Mazatlán, el saldo turístico

    Definitivamente sí hubo visitantes en Mazatlán, pero las cifras quedan lejos de la Semana Santa de 2025

    Hay que reconocer que el puerto sigue siendo de los destinos turísticos preferidos para vacacionar, pero la afluencia de estos días santos estuvo muy lejos de las cifras del mismo periodo anterior. Sí hubo afluencia, pero nada que ver con el año pasado.

    Y es que desde el pasado Jueves Santo, las playas del puerto lucieron con espacios solos. Sí se llenaron las zonas de playa cercana al Monumento al Pescador, Playa Brujas y Zona Dorada, pero fue notorio grandes espacios solos, no hubo la gran cantidad de paraguas multicolores, por más que el Gobierno quiera demostrar lo contrario.

    El 21 de abril de 2025, la Alcaldesa Estrella Palacios Domínguez informó que la Semana Santa de ese año cerró con resultados positivos, con una ocupación hotelera del 91 por ciento, cerca de 600 mil vacacionistas y una derrama económica muy importante.

    Pero esta edición de 2026, del jueves al pasado sábado las mismas autoridades municipales reportaban más 171 mil personas a las playas de Mazatlán, por lo que sólo se esperaban las cifras de ayer domingo, que no hubo tanta afluencia como para llegar a los 600 mil.

    Y es que sin decir cuál es el método de conteo en la zona de playa, el tema de la inseguridad sí pegó fuerte en la afluencia de turistas.

    La autoridad reportó que el jueves hubo más de 20 mil personas en las playas y 5 mil en las letras de Mazatlán; el viernes el Gobierno Municipal reportó que más de 67 mil personas acudieron ese día a las playas y más de 7 mil a la zona de las letras de Mazatlán en el paseo costero.

    El pasado Sábado de Gloria se reportó que más de 84 mil 400 personas acudieron a las playas de este puerto y cerca de 10 mil asistieron al área de las letras de Mazatlán.

    Veremos con qué cifras sale este lunes la autoridad municipal de Mazatlán.

    ¡FOUL!... El Secretario de Salud de Sinaloa, Cuitláhuac González Galindo, protagonizó un video en el que invitaba a los vacacionistas a atender cuidados en la lista de playas del estado, pero se le olvidó mencionar Mazatlán. En el mismo video reconoce que ¡se le olvidó!