Cuando la gente tiene que huir, ya no estamos hablando de cifras
Hay cosas que uno nunca debería normalizar. Una de ellas es que una familia tenga que salir corriendo de su pueblo porque quedarse significa vivir con miedo.Y eso es precisamente lo que está pasando en Escuinapa.
Lo más duro de todo es que la noticia ya ni siquiera sorprende. Nos hemos acostumbrado tanto a escuchar de violencia en Sinaloa que ahora las palabras “desplazamiento forzado” se dicen casi con la misma naturalidad con la que hablamos del clima.
Óscar Loza, presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, confirmó que familias están abandonando comunidades del sur del estado. Algunas se van a Mazatlán, otras hasta Nayarit. Pero todavía no hay cifras. Y ahí está una de las tragedias: primero la gente pierde la tranquilidad, luego pierde su casa y, al final, hasta desaparece de las estadísticas.
Porque cuando una persona deja atrás su comunidad, no sólo deja una vivienda. Deja animales, cosechas, recuerdos, vecinos, costumbres y toda una vida construida durante años. Nadie abandona su tierra por gusto.
Lo preocupante es que pareciera que las autoridades siempre llegan después. Primero llegan los balazos, luego el miedo, después las familias huyen y finalmente aparecen las reuniones, los anuncios y las promesas.
Ahora se pide “dar el beneficio de la duda” a las acciones del Gobierno. Y está bien, porque todos queremos que funcionen. Pero la gente desplazada ya dio demasiados beneficios de la duda durante años.
En Sinaloa hemos escuchado tantas veces que la situación está controlada, que ya hasta da miedo cuando alguien lo asegura. Y hay algo todavía más triste: cuando una familia abandona su hogar por la violencia, el crimen ya ganó una parte de la batalla. Porque logró lo que ningún gobierno debería permitir: expulsar a ciudadanos de su propia tierra.
Quizá lo más alarmante no sea que haya desplazados en Escuinapa y el sur de Sinaloa. Lo verdaderamente alarmante es que ya casi nadie se escandaliza.Cuando una sociedad deja de indignarse porque sus vecinos tienen que huir, entonces el problema ya no solo es la violencia, también es la costumbre.
Transparencia del Gobierno: el riesgo de ser juez y parte
La habilitación de micrositios por parte del Gobierno de Sinaloa para publicar información de 59 dependencias estatales llega acompañada de un mensaje tranquilizador: el derecho a saber seguirá garantizado pese a las fallas técnicas derivadas de la migración de archivos en la Plataforma Nacional de Transparencia.
Sin embargo, detrás de la explicación administrativa hay un cambio mucho más profundo y trascendente para la vida pública del estado.
La publicación de contratos, presupuestos, directorios y documentos oficiales no ocurre en un contexto cualquiera. Se da justo después de una reforma que eliminó los organismos autónomos encargados de vigilar la transparencia y trasladó esas facultades al propio Poder Ejecutivo.
Es decir, quien genera la información es ahora también quien supervisa, administra y determina la forma en que esa información se pone a disposición de los ciudadanos.
La pregunta no es si los micrositios funcionan o si contienen documentos. La verdadera discusión es quién vigila que la información esté completa, actualizada y disponible cuando resulte incómoda para el gobierno en turno.
Durante años, el modelo de transparencia mexicano se construyó bajo la premisa de que el acceso a la información debía estar protegido por una instancia independiente del poder político. La razón era sencilla: ningún gobierno, sin importar su signo partidista, debería ser árbitro de sí mismo.
Hoy ese contrapeso desaparece.La Secretaría de Transparencia y Rendición de Cuentas asegura que mantiene su compromiso con la ciudadanía y que los micrositios son una medida para garantizar el acceso a la información mientras se resuelven problemas técnicos. Puede ser cierto. Pero también es cierto que la confianza institucional no se construye sobre buenas intenciones, sino sobre mecanismos de vigilancia independientes.
El riesgo de la nueva arquitectura no es necesariamente una censura abierta o inmediata. Los riesgos suelen ser más sutiles: retrasos en la publicación de información, criterios discrecionales para clasificar documentos, menor capacidad de impugnación por parte de los ciudadanos o una supervisión menos rigurosa sobre el cumplimiento de las obligaciones de transparencia.
En un estado como Sinaloa, donde el acceso a la información resulta fundamental para dar seguimiento al gasto público, la seguridad, las contrataciones gubernamentales y los programas sociales, cualquier debilitamiento de los contrapesos debería generar preocupación.
La transparencia no se mide por la cantidad de documentos disponibles en internet. Se mide por la capacidad real de la ciudadanía para exigir información al poder y obtenerla sin depender de la voluntad del propio gobierno.
Los micrositios pueden ser una solución tecnológica temporal. Lo que aún está por demostrarse es si el nuevo modelo será capaz de sustituir la independencia que representaban los órganos garantes.
Las buscadoras que piden ser vistas
Era cuestión de que las semanas, los días y las horas avanzaran para que los colectivos de personas que buscan a sus familiares desaparecidos comenzaran con sus protestas y se unieran a otras en las sedes de la Copa Mundial de futbol de la FIFA que arranca hoy en Mexico y comparte en organización con Canadá y Estados Unidos.
La exigencia es la misma, la crisis de un fenómeno que se ha agravado con la violencia en Sinaloa y que la autoridades cada vez menos voluntad para poder enfrentar, ya ni se diga hacerse cargo.
Y el tamaño del escenario es justo para el tamaño del problema, del mismo tamaño de la omisión, del mismo que debe ser la acusación y la exigencia de una solución real e integral.
La guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa, que estalló desde el 9 de septiembre de 2024, y que lejos de parecer terminar, se nota cómo va a mutar, pero con las mismas atrocidades, ríos de sangre, saña captada en imágenes y videos, y la desarticulación sistemática de familias en Sinaloa que quedan incompletas y que ya se suman en miles.
Los colectivos sinaloenses llegaron junto con otros tantos a las afueras de sedes tan importantes como el estadio Azteca, con las consignas de “vivos se los llevaron, vivos los queremos”, pero también para compartir un mensaje de exigencia, de no pedir que se deje de ver el futbol, pero que tampoco se deje de ver el problema, pues uno de los principales enemigos de este fenómeno, además de la corrupción y la incapacidad, es la falta de empatía.
El Sinaloa adolorido que clama por jornada de goles y no de balas
La Copa Mundial de Futbol de la FIFA 2026, de la que México es coanfitrión junto con Canadá y Estados Unidos, arrancará hoy en la capital de nuestro País con el juego inaugural entre el Tri y la Selección de Sudáfrica.
Momento que millones de mexicanos hemos esperado, pero también en un momento en que miles de sinaloenses quisiéramos que fuera diferente.
Hoy hay familias en Escuinapa, Rosario y Concordia que no saben con qué escenario se hallarán al salir de su casa, si habrá explosiones, si habrá luz eléctrica, si hablará sorpresas desenterradas de fosas clandestinas, si habrá hombres armados vigilando sus pasos, si habrá gobierno suficiente, como cuando fue la Gobernadora interina Yeraldine Bonilla Valverde a visitar Escuinapa, que den la seguridad para que no haya más batalla que la de los nuestros contra Sudáfrica por televisión, que haya chanza de ir por una cerveza y botana para compartir con familia y vecinos y que no sea otro más de los últimos malditos 15 días de violencia pura.
Que no haya cuerpos mutilados arrastrados por los caminos de ningún pueblo de nuestro valle en el centro del estado, que no hay más bloqueos ni trabajadores del campo amenazados, que lo único que haya para compartir en redes sea un gol, una repetición de una de las jugadas extraordinarias o de una victoria.
Que no aparezcan más cadáveres en las letras del parador fotográfico en nuestro orgulloso norte de Sinaloa, que no haya accidentes ni incendios, que todos podamos aplaudir cuando Luis Romo entre a la cancha, sin ningún pero, sin algo trágico que le reste protagonismo a ese momento mágico.
Que podamos tener todos un buen recuerdo, que podamos celebrar que nuestro País es sede de un Mundial por tercera vez en la historia y que sólo haya que lamentar que muchos no alcanzaron a llegar a vivir este momento.
¡FOUL!... El dirigente municipal del PRI en Ahome, Manrique Nielsen, señaló que el tricolor ya está “aceitando la estructura” de cara al proceso interno de 2027... Lástima que Alito Moreno los enterró después de anunciar que sus cartas fuertes son ¡Paloma Sánchez y Mario Zamora!