Los cambios de Graciela
Graciela Domínguez movió piezas en su Gabinete. Seis nombramientos para ajustar la maquinaria del Gobierno estatal, entre ellos dos posiciones de bastante peso: Administración y Finanzas y Obras Públicas.
Pero si la Gobernadora está haciendo cambios para fortalecer su Gobierno, quizá habría que preguntarle también por quienes permanecen.
Porque mientras Wilfredo Véliz Figueroa llega a Finanzas y José Manuel Acosta Bernal sube de Estudios y Proyectos a la titularidad de Obras Públicas, hay figuras que conservan espacios de enorme influencia y cuya actuación también debería estar bajo la lupa.
Una de ellas es Yeraldiene Bonilla Valverde, Secretaria General de Gobierno.
La Secretaría General no es precisamente una oficina decorativa. Es una de las posiciones políticas más importantes del Gabinete y desde ahí se articula buena parte de la relación del Ejecutivo con el Congreso, los municipios, los sectores sociales y los distintos actores políticos.
Así que si la Gobernadora está hablando de austeridad, honestidad, transparencia, diálogo y cercanía con la ciudadanía, también sería pertinente preguntar cómo está evaluando el desempeño de quienes ocupan esas posiciones estratégicas.
Y hay otro nombramiento que llama la atención.Aline Krystabel Guerra García llega a la Dirección del Trabajo y Previsión Social después de haber sido Secretaria de Bienestar del Ayuntamiento de Culiacán durante la administración de Juan de Dios Gámez Mendívil. Su cercanía con aquel Gobierno municipal no es una interpretación: existe constancia documental de su participación como titular de Bienestar y de su trabajo directo dentro de esa administración.
El asunto no es que una funcionaria tenga experiencia municipal. El asunto es qué experiencia se está premiando y qué evaluación se hizo antes de colocarla en una nueva responsabilidad.Y aquí hay algo que tampoco debería perderse de vista.
En torno a Guerra García existen señalamientos sobre su trato hacia personal que trabajó con ella, particularmente acusaciones de un estilo poco respetuoso con integrantes de su equipo. Esas versiones tendrían que ser contrastadas y, si existen quejas formales, sería responsabilidad de la autoridad aclararlas antes de presentar el nombramiento simplemente como parte de una renovación administrativa.
Si hay señalamientos sobre el comportamiento de algún funcionario, que se investiguen. Si no existen elementos, que se aclare. Y si existen evaluaciones de desempeño, que se conozcan los criterios con los que se decidió quién continúa, quién asciende y quién sale.
Por otro lado queda claro que los ajustes en Finanzas y Obras Públicas son un fuerte mensaje al Rochismo, pues es de todos conocido que tanto Landeros como Montero eran cuadros de Rocha y su hijos en el Gabinete; además de que estamos hablando de áreas sensibles en tema presupuestal. Eso sí, tanto Veliz como Acosta se sacan rifas del tigre: el primero tendrá que revolver los pasivos de corto plazo y entregar cuentas ordenadas al próximo gobierno y el segundo culminar con éxito las obras pendientes del sexenio, acaso de los pocos legados positivos que dejará este Gobierno.
Soberanía de ocasión
Muy preocupados están en Morena por la soberanía nacional.Durante la instalación del Consejo Local del INE en Sinaloa, Rubén Burgos Mejía advirtió que en las elecciones de 2027 habrá “sin duda” intentos de injerencia extranjera y aseguró que el futuro de México corresponde a los mexicanos.
La preocupación sería impecable si no fuera porque la soberanía parece adquirir un significado distinto dependiendo de quién esté gobernando.
Porque hace unos meses, en Chihuahua, agentes estadounidenses participaron en un operativo contra un narcolaboratorio. La intervención ocurrió durante el Gobierno de la panista Maru Campos y terminó bajo investigación de la Fiscalía General de la República, que indaga cómo se permitió la participación de agentes extranjeros en territorio mexicano.
Campos ha negado haber autorizado o siquiera conocido la presencia de los agentes. Precisamente por eso queda pendiente una pregunta elemental: si ella no lo autorizó, ¿quién permitió que ocurriera?
La investigación federal lleva meses sobre la mesa y, hasta ahora, no se conocen consecuencias públicas para la Gobernadora.Pero Morena ya está preocupado por lo que pueda ocurrir en 2027.
Ahí está la contradicción que vale la pena señalar.
Resulta muy sencillo hablar de soberanía cuando se trata de advertir sobre una amenaza futura, particularmente cuando esa amenaza puede convertirse en argumento electoral. Lo complicado es sostener el mismo discurso cuando la intervención extranjera ya ocurrió y toca preguntar quién abrió la puerta.
Entonces tenemos a Morena alertando sobre una intervención extranjera que todavía no sucede y a una gobernadora panista involucrada políticamente en un episodio donde agentes estadounidenses ya participaron en un operativo dentro de México, sin que hasta ahora se haya establecido públicamente una responsabilidad en su contra.
La soberanía merece algo más que discursos oportunos.
La UAS y el arte de llegar a diciembre antes de tiempo
A la UAS le urge diciembre y no porque quiera adelantar las posadas, sino porque el Rector Jesús Madueña ya le pidió a la Gobernadora que adelante parte del dinero que corresponde a ese mes para poder cerrar octubre y noviembre.
La solicitud tiene una razón bastante sencilla: la Universidad necesita liquidez. Madueña llevó a Graciela Domínguez la corrida financiera de julio a diciembre, con ingresos, gastos y el faltante previsto. También le explicó que las ministraciones estatales no llegan parejas durante el año y que en diciembre se concentra una parte importante del recurso.
Hasta ahí, nada extraordinario. Una institución con compromisos de nómina y prestaciones necesita saber cuándo tendrá el dinero para pagarlos. El asunto empieza a ponerse interesante cuando se mira el tamaño de la bolsa: el presupuesto ordinario público de la UAS para este año es de 8 mil 21 millones de pesos. De ahí, 5 mil 332 millones corresponden a la Federación y 2 mil 688 millones al Estado.
La UAS pide adelantar recursos de diciembre mientras, al mismo tiempo, hay recursos de este mismo año que todavía aparecen pendientes. Madueña también habla de ahorros derivados de la reingeniería aplicada el año pasado. Está bien. Pero si hubo ahorros importantes, sería bueno saber cuánto representan y, sobre todo, cuánto ayudan realmente a cerrar el año. Porque una cosa es reducir gastos y otra muy distinta conseguir que una estructura financiera deje de llegar con la lengua afuera a diciembre.
El Rector, además, sigue tocando puertas en Ciudad de México. Ya lo había dicho: parte del recurso federal que estaba programado para noviembre fue adelantado para cubrir compromisos de julio y ayudar a destrabar el conflicto sindical. Ahora hay que volver a gestionar para que el siguiente tramo llegue. El calendario, por lo visto, también forma parte de la negociación presupuestal.
La UAS necesita que el Estado cumpla con las ministraciones que le corresponden y necesita gestionar ante la Federación los recursos que le hagan falta. Pero también sería saludable que cada cierre de año dejara algo más que otra operación de emergencia para llegar a diciembre. Con una universidad de este tamaño, los números deberían permitir anticiparse al problema, no solamente explicar por qué otra vez hizo falta adelantar el dinero.
¡FOUL!... “Yo creo que capitales como Culiacán y otras ciudades necesitan que las mujeres ocupen esos espacios”, dijo Pedro Villegas Lobo, anticipándose al anuncio de su propio partido.