Otro ‘infiernito’ para el puerto
Una nueva papa caliente está circulando ya desde ayer en el puerto mazatleco para las autoridades, y es la desaparición de seis personas, entre ellas cuatro hombres que aún no son localizados.
La Secretaría de Seguridad informó ayer el “rescate” de una mujer adulta y una niña, pero admitió que los cuatro hombres que las acompañaban continúan desaparecidos.
Nada se ha informado oficialmente de la identidad de estas nuevas víctimas del lastre que arrastramos en Sinaloa con el tema de los desaparecidos, sin embargo, en redes sociales circula que serían jóvenes turistas que vinieron a Mazatlán de visita.
Así de fuerte está la bronca. De por sí el número de los desaparecidos de este caso alarma, con mayor razón lo hace si se confirma que efectivamente son turistas cuyo único “pecado” es haberse atrevido a adentrarse en la zona rural de El Habal, en el norte de Mazatlán, al parecer a bordo de racers de esos que tanto rentan en la zona turística del puerto.
Y es que aunque estos datos no están confirmados, sabemos que la autoridad no se caracteriza por informar rápida ni efectivamente cuando se trata de víctimas y menos cuando saben que el caso es de alto perfil.
Ya ve como lo hicieron con los 10 trabajadores mineros que suman ya más de 10 días desaparecidos, al haber sido privados de la libertad en Concordia, y que no nos hubiéramos enterado si no es porque los familiares empezaron a “hacer ruido” vía redes sociales.
Así que a la autoridad, incluyendo al Gobierno federal, no le quedó otra que anunciar el despliegue de un operativo de las corporaciones en la zona, el cual aún se realiza... pero lo hizo “una semana después” de que desaparecieron los trabajadores de esta empresa canadiense que opera una mina en territorio sinaloense.
Por eso calculamos que se avizora otro “infiernito” indeseable para Sinaloa y en especial para Mazatlán, que de por sí carga ya con el estigma de peligrosidad desde la desaparición del joven duranguense Carlos Emilio cuando estaba en un antro del malecón mazatleco en octubre del año pasado.
El mando que escribe poesía
La llegada de Edgar Emanuel Campos Martínez como General de la Base Aérea Militar Número 10, en Culiacán, no pasó desapercibida.
No sólo por el contexto de violencia que obliga a mirar con lupa cada relevo militar, sino por un detalle poco común: al nuevo mando se le adjudican dos libros de poesía. Curioso, sí. Extraordinario, también.
En un país donde los generales suelen expresarse en partes informativos y no en metáforas, el dato despierta interés... y expectativa.
La Base Aérea Militar 10 opera en una de las regiones más complejas del País, donde la presencia castrense ha sido constante, pero los resultados, a los ojos de la ciudadanía, siguen siendo motivo de debate.
Cada cambio de mando llega acompañado de promesas implícitas de orden y control, pero también de una exigencia social cada vez más clara: que la estrategia funcione y que la actuación militar no se mueva en la opacidad.
Campos Martínez inicia su gestión bajo ese escrutinio. La expectativa no es menor.
En Culiacán, la confianza no se construye con discursos ni con currículums atípicos, sino con hechos medibles, coordinación efectiva y un compromiso real con la seguridad de la población. Aquí, el margen para el error es tan estrecho como la paciencia ciudadana.
Impunidad administrada
Para Griselda Triana, viuda del periodista Javier Valdez, la nueva sentencia contra “el Mini Lic” en Estados Unidos no representa justicia, sino un nuevo aplazamiento.
Desde su mirada, cinco años más de prisión por delitos de drogas y ni una sola mención al asesinato de Javier Valdez evidencian una omisión grave.
El crimen que marcó al gremio periodístico en el estado y el País simplemente no existe en esa resolución judicial.
Triana advierte que Estados Unidos sanciona lo que le afecta directamente y deja fuera un asesinato que no entra en su agenda. Para la familia, eso prolonga la impunidad.
Pero su crítica es igual de dura hacia México. Señala que la Fiscalía General de la República insiste en dar el caso por “esclarecido”, aunque el autor intelectual no ha sido juzgado.
Para ella, esa postura es una forma de cerrar el expediente sin cerrar la herida. Autores materiales sentenciados no significan justicia completa.
La viuda del periodista cuestionó además la opacidad de las autoridades mexicanas. Dice que la familia se entera de las decisiones en Estados Unidos por medios extranjeros y no por comunicación oficial.
Si la extradición se ha solicitado, pregunta, ¿dónde están las pruebas?, ¿cuántas veces se ha insistido realmente?
Cada nueva sentencia en Estados Unidos aleja a Dámaso López Serrano de un tribunal mexicano y reduce la posibilidad de que responda por el crimen.
A casi nueve años del asesinato, Griselda Triana sostiene que el caso Javier Valdez sigue atrapado entre dos gobiernos que se reparten la responsabilidad.
Para ella, no es cooperación internacional sino es impunidad administrada.
¡FOUL! Empresarios celebran “salida” de Culiacán de primer lugar de percepción de inseguridad... al segundo, ¡y por 2 décimas!