MALECÓN
21/08/2026 04:00
    Malecón es columna institucional de esta casa editorial. / malecon@noroeste.com
    Para nadie es un secreto que justo Fausto es la piedra angular en todo este embrollo, el único que conoce toda la historia completa de ese fatídico día, por ser el acompañante y chofer de Cuén hasta sus últimos momentos y más allá.
    Misterio entre misterios o jugarle al ensarapado

    Jugarle o hacerle al ensarapado es una frase que se puede conceptualizar como “fingir ignorancia, disimular o tratar de pasar desapercibido para evadir una responsabilidad, un compromiso o un problema”.

    Según la Inteligencia Artificial, su origen viene de la idea de cubrirse o esconderse bajo un sarape.

    Esto es lo primero que nos vino a la mente cuando en el Altiplano, la raza ridícula de los fiscales federales en contubernio con el juez de control decidieron que la audiencia para formalizar imputación contra Fausto Corrales, hizo del ex Rector y hoy diputado local Víctor Corrales Burgueño, fuera privada.

    La justificación es que no fuera pública por un tema de “seguridad nacional”.

    Para nadie es un secreto que justo Fausto es la piedra angular en todo este embrollo, el único que conoce toda la historia completa de ese fatídico día, por ser el acompañante y chofer de Cuén hasta sus últimos momentos y más allá.

    ¿La información que pueda dar es tan delicada como para poner en riesgo la seguridad nacional?

    Es el climax de la ridículez, luego de todas las maromas que se han dado desde el Gobierno federal y la Fiscalía General de la República, con respecto al tema del rapto de Ismael “El Mayo” Zambada, su entrega junto a la de Joaquín Guzmán López en los Estados Unidos, y el asesinato del también ex Rector Héctor Melesio Cuén Ojeda.

    Caso que no está en juego ninguna seguridad nacional, sino el ridículo del Gobierno de Sinaloa, porque su Gobernador Rubén Rocha Moya habría estado citado a esa reunión con “El Mayo” Zambada, los hijos de “El Chapo” Guzmán y Cuén Ojeda; en el juego también está el ridículo para el Gobierno federal y de Morena, porque hay indicios, y señalamientos, de que en la operación pudo haber intervenido el FBI, buró federal de investigaciones gringo, el ridículo de la FGE porque en el lugar había un agente activo y otro retirado, pero como escoltas del mismo “Mayo” Zambada o de quién fue la idea y cómo ocurrió eso de intentar armar un montaje para pretender informar que Cuén Ojeda murió en un asalto en una gasolinera.

    El chiste es que, como siempre, en temas relevantes, el Gobierno y la autoridad federal ha preferido ocultar y esconder, en lugar de darle luz a un evento que trastocó la realidad en Sinaloa, que echó a perder la poca calma en que vivíamos, y que hoy nos tiene sumidos en una guerra entre facciones.

    En lugar de darle luz al hecho, prefieren mantener así, Piénsenlo, en todo caso, le deben una explicación al pueblo sinaloense entero y a todas las víctimas de esta guerra, incluyendo hasta a los de nuestras Fuerzas Armadas.

    Fausto Corrales y los privilegios de la UAS

    El caso de Fausto Ernesto Corrales Rodríguez deja una pregunta incómoda sobre la Universidad Autónoma de Sinaloa: ¿cuánto influyó ser hijo de un ex Rector para acceder a cargos y remuneraciones dentro de la institución?

    Corrales Rodríguez, hijo de Víctor Antonio Corrales Burgueño, ex Rector de la UAS y dirigente del PAS, llegó a ocupar la Dirección General de Rectoría con un sueldo bruto mensual de muchos miles de pesos en 2024. Además, entre 2021 y 2026 aparecen 62 registros de viáticos a su nombre.

    Lo más cuestionable es que continuó dentro de la estructura universitaria aun cuando ya había sido identificado como una persona relevante en la investigación por el asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda.

    No se trata de declararlo culpable antes de tiempo. La justicia tendrá que determinar su responsabilidad.

    Pero la UAS sí debería explicar algo: ¿por qué un funcionario relacionado con un caso de esta magnitud siguió ocupando un cargo y recibiendo recursos públicos?

    Y también debería explicar cómo se construyó una trayectoria con salarios, cargos y beneficios que difícilmente puede desligarse de sus vínculos familiares y políticos.

    La universidad pública no puede funcionar como patrimonio de grupos o familias. Los cargos deben ganarse por capacidad, no por apellido.

    Permiso a la violencia para festejar

    Así está Culiacán, rumbo a sus 495 años, sin saber si habrá fiesta...

    La Alcaldesa interina Ana Miriam Ramos Villarreal dice que los festejos se están evaluando de acuerdo con las condiciones de seguridad.

    Después de casi dos años de crisis, la ciudad ha avanzado, sí, pero todavía no lo suficiente como para dar por hecho que una concentración de miles de personas se puede organizar nomás porque es el aniversario.

    Hay que acordarnos de dónde venimos. En septiembre de 2024, cuando apenas comenzaba aquella jornada de violencia que terminó trastocando la vida de Culiacán y de buena parte de Sinaloa, el Ayuntamiento terminó posponiendo los festejos del 493 aniversario. Había feria, artistas, juegos mecánicos y hasta Banda MS en el programa. Todo quedó guardado para mejores tiempos y el aniversario terminó reducido prácticamente a una misa.

    En 2025 ya se intentó recuperar algo de normalidad. Hubo actividades por el 494 aniversario, pero con una diferencia importante: nada de aquel gran evento nocturno de otros años. Se optó por actividades culturales, deportivas y artísticas, con horarios limitados. Incluso algunas actividades que inicialmente aparecían en el programa terminaron fuera de la agenda.

    Y este año parece que estamos en un punto distinto. Ya hemos visto eventos con miles de personas, y concentraciones para ver futbol. La gente está saliendo otra vez y eso es importante. No hay que minimizarlo: después de todo lo que ha pasado, que los culichis vuelvan a ocupar espacios públicos también habla de una ciudad que intenta recuperar su vida cotidiana.

    Pero tampoco confundamos una cosa con la otra. Que haya eventos con saldo blanco no significa que la violencia desapareció. Sigue habiendo hechos violentos y todavía existe una preocupación real por la seguridad, especialmente cuando se habla de concentraciones grandes y de gente regresando a sus casas por la noche. La propia discusión sobre si se hace o no el aniversario demuestra que la normalidad todavía no termina de regresar.

    Por eso resulta hasta curioso escuchar que los eventos masivos son una forma de “recuperar la confianza”. Sí, pueden serlo. Pero también son una especie de prueba para una ciudad que todavía está aprendiendo a convivir con una realidad que cambió desde aquel 9 de septiembre. Antes uno se preguntaba quién iba a cantar en el aniversario; ahora también hay que preguntar quién va a cuidar, a qué hora termina y cómo se va a regresar la gente a su casa.

    Y quizá esa sea la verdadera medida de los 495 años de Culiacán, no que haya una gran fiesta, ni que traigan al artista de moda, ni que junten a miles frente a un escenario. Que la ciudad pueda volver a celebrar sin que la seguridad sea el tema principal de la conversación.

    ¡FOUL!... El Diputado local Víctor Corrales, ex Rector de la UAS y padre de Fausto, acompañante y chofer de Cuén el día de su muerte, salió ayer a decir: “Confío en su inocencia”...