MALECÓN
03/04/2026 04:00
    Malecón es columna institucional de esta casa editorial. / malecon@noroeste.com
    El fondo del problema no es solo el monto del pasaje, sino la forma. Las decisiones públicas no pueden manejarse como rumores confirmados a medias. Si el aumento es un hecho, debe transparentarse conforme a la ley; si no lo es, se debe aclarar de inmediato para evitar especulaciones. Porque en Sinaloa, al parecer, las tarifas ya subieron... pero sólo en papel que nadie ha visto publicado.
    Tarifas al aire... y en el aire

    En Sinaloa, las decisiones sobre el transporte público parecen moverse más rápido en los pasillos que en los canales oficiales. Esta semana circula un acuerdo que plantea un aumento a las tarifas,

    hasta 15 pesos en el urbano con aire acondicionado, pero el documento no ha sido publicado en el Periódico Oficial del Estado. Es decir, no existe formalmente para los ciudadanos, aunque ya se dé por hecho en el discurso.

    La situación no es menor. Hablar de un incremento en el transporte público implica tocar directamente el bolsillo de miles de sinaloenses que todos los días dependen del camión para ir a trabajar, estudiar o realizar sus actividades básicas. Sin embargo, lo que debería ser un proceso transparente y claro, hoy se presenta como una especie de “anuncio adelantado”, sin sustento legal visible.

    Por un lado, el titular de Vialidad y Transportes asegura que el acuerdo ya está aprobado. Por otro, el requisito indispensable para su entrada en vigor, la publicación oficial, simplemente no se ha cumplido. Entonces, ¿en qué punto estamos? ¿Es una tarifa vigente, una propuesta o solo una filtración?

    La opacidad genera incertidumbre. Mientras no haya publicación en el órgano oficial, cualquier intento de aplicar nuevas tarifas carecería de sustento jurídico. Pero el simple hecho de que el documento circule abre la puerta a abusos, confusión entre usuarios y, eventualmente, cobros indebidos.

    Más aún, el argumento de modernización, como el cobro diferenciado por aire acondicionado, pierde fuerza cuando no va acompañado de garantías reales en la calidad del servicio. En muchas ciudades del estado, las unidades siguen presentando deficiencias que difícilmente justifican un aumento inmediato.

    El fondo del problema no es solo el monto del pasaje, sino la forma. Las decisiones públicas no pueden manejarse como rumores confirmados a medias. Si el aumento es un hecho, debe transparentarse conforme a la ley; si no lo es, se debe aclarar de inmediato para evitar especulaciones.

    Porque en Sinaloa, al parecer, las tarifas ya subieron... pero sólo en papel que nadie ha visto publicado.

    La crisis que nos une

    En tierra sinaloense, el campo no sólo produce alimentos: sostiene comunidades enteras, economías locales y, en muchos sentidos, la estabilidad social del estado. Por eso, cuando agricultores y transportistas alzan la voz, lo que está en juego va mucho más allá de una demanda sectorial. Es, en realidad, un grito colectivo que ahora encuentra eco en la sociedad civil.

    El pronunciamiento firmado por más de 700 ciudadanos no es menor. Que figuras como María Isabel Cruz Bernal, Esperanza Hernández Lugo, Marlene León Fontes, Martha Elena Reyes Zazueta o Gustavo Rojo respalden este movimiento, evidencia que el problema ha dejado de ser exclusivo del sector primario.

    Aquí hay algo más profundo: una coincidencia poco común entre activistas, empresarios, académicos y ciudadanos. Y esa coincidencia gira en torno a una palabra que se repite con insistencia: crisis.

    No es sólo la inseguridad. No es únicamente el incumplimiento de acuerdos. Es la suma de factores que han ido erosionando la capacidad de operar, producir y vivir con certidumbre en Sinaloa. Lo que antes se atendía como conflictos aislados, hoy aparece como un problema estructural que nadie ha logrado resolver de fondo.

    El respaldo social al movimiento de agricultores y transportistas también deja un mensaje claro: la fragmentación ya no es opción. Durante años, las causas han caminado solas, debilitándose en el intento. Hoy, el llamado es distinto: unidad o estancamiento.

    Que se sumen voces diversas confirma que el malestar es transversal. No distingue giros, niveles económicos ni regiones. La crisis, como bien advierten, tampoco lo hace.

    El riesgo es claro: si no se atienden las condiciones mínimas para producir y transitar, lo que se compromete no es solo la viabilidad del campo, sino la estabilidad completa del estado.

    Si el campo se detiene, Sinaloa entero resiente el golpe.

    Y esta vez, a diferencia de otras, no parece que la exigencia vaya a diluirse en el tiempo.

    Tragedia tras tragedia

    Lo que empezó como una tragedia de un accidente en una mina en Rosario, de donde sólo han rescatado a uno de cuatro mineros atrapados desde hace más de una semana, ayer tuvo un giro aún más trágico, con la desaparición de un periodista, específicamente un camarógrafo de la cadena televisiva nacional Televisa, ahora conocida en su segmento de noticieros como N más o N+.

    Y el asunto se puso color de hormiga luego de que tras casi 12 horas desaparecido entre el monte y los cerros circundantes en esa sindicatura de Cacalotán, luego de ir tras un dron que al parecer le fue tumbado por la señal inhibidora que suelen usar las Fuerzas Armadas, se dio a conocer extraoficialmente que ya había sido rescatado.

    Noticia que corrió como reguero de pólvora y que se supo hasta en altos niveles del Gobierno del Estado y hasta del Gobierno federal.

    Pero tras unos momentos en que presuntamente la persona rescatada fue trasladada al hospital de la cabecera municipal de Rosario, de pronto saltó el dato que en realidad el rescatado no era el camarógrafo.

    En medio de un caos total, de confusión y de desinformación, u ocultamiento de la misma, todavía anoche circulaban todo tipo de versiones, no sólo en Sinaloa sino a nivel nacional.

    Que sí era, que no era... en fin, el punto es que a Sinaloa le sobran tragedias y señalamientos a nivel nacional por las condiciones de inseguridad y de incertidumbre.

    Confiamos y tenemos todas las esperanzas en que el colega regrese con bien. Ojalá hoy nos lleguen buenas noticias al respecto, y que se logre avanzar en el rescate de los mineros que cumplen ya nueve días atrapados.

    A rezar por más afluencia

    Y hablando del periodo vacacional, no pudimos evitar notar que las playas de Mazatlán registraron ayer una afluencia un poco baja de bañistas, pero pues se espera que hoy estén con mayor concurrencia.

    En un recorrido realizado se observaron grandes espacios en la zona de arena y aunque sí había las tradicionales sombrillas, éstas estaban muy dispersas, sólo se veían más bañistas cerca del monumento al Pescador, Los Pinitos, El Sábalo y la zona de Playas Brujas, aunque no como en años anteriores.

    ncluso los músicos, en su peregrinar por conseguir clientes, se topaban de frente con sus compañeros que también buscaban trabajo.

    Ojalá esto repunte hoy y el resto de los días santos en beneficio de la economía de todos en el puerto.

    Por la noche en la zona de las letras de Mazatlán, en avenida del Mar se observó una gran afluencia de personas y de músicos.

    ¡FOUL! Aún sin publicarse oficialmente, el aumento a la tarifa de transporte público ya corrió por todos los canales y redes sociales, incluso las autoridades insisten en que ahora sí será para un “mejor servicio”... ¡ese que lleva décadas igualito de malo!