La campaña que todos veían
La carrera por 2027 avanza con tanta anticipación que los únicos sorprendidos parecen ser los calendarios electorales. En Sinaloa, parece que las campañas empiezan cuando los aspirantes consideran que ya es hora de aparecer en todas partes.
Este miércoles el PAN denunció públicamente la presunta promoción de Graciela Domínguez. Fotografías, videos, eventos y propaganda fueron acumulándose hasta convertirse en un expediente de cientos de evidencias.
La formalización de la denuncia llega justo después de que la Diputada federal solicitó licencia para buscar la candidatura de Morena. Más que cambiar los hechos, la licencia terminó por confirmar lo que desde hace tiempo pues ya no era un secreto.
Sin embargo, la discusión vuelve a exhibir una costumbre que ningún partido ha querido erradicar: convertir informes, encuentros ciudadanos y actividades públicas en plataformas de posicionamiento político. Cambian los colores, pero las prácticas suelen sobrevivir.
Ahora el PAN anuncia que vigilará el desfile de licencias y prepara nuevas denuncias contra otros perfiles morenistas. La Oposición, que durante años reclamó falta de contrapesos, parece haber encontrado en la vigilancia electoral una de sus principales banderas.
Ahora preocupa que la agenda política sinaloense ya gira alrededor de una elección que todavía está lejos. Mientras los aspirantes miden fuerzas y los partidos reúnen pruebas, los problemas cotidianos del estado siguen esperando respuestas.
Al final, quizá la mayor normalización sea que en México las campañas permanentes dejaron de escandalizar y ya no se discute si existen, sino quién las inició primero y quién logró documentarlas mejor.
Y quizá la mayor ironía sea el nombre con el que se presenta todo este proceso. Oficialmente nadie busca una candidatura; todos aspiran a convertirse en “coordinadores para la defensa de la Cuarta Transformación”. Una figura tan noble en el discurso como transparente en la práctica. Porque, al final, más que defender un movimiento, lo que está en juego es la disputa por una candidatura que todos saben que existe, aunque todavía se le siga llamando de otra manera.
Gobernar primero, soñar después
En la política mexicana hay una costumbre difícil de erradicar: asumir que todo cargo es apenas un trampolín hacia el siguiente. Alcaldes pensando en diputaciones, diputados pensando en alcaldías, senadores pensando en gubernaturas y gobernadores pensando en la Presidencia. Por eso resulta llamativo cuando alguien responde con un simple “no”.
Yeraldine Bonilla asegura que no buscará la Gubernatura y que está concentrada en gobernar. La declaración, por sí sola, no debería ser noticia. En teoría, eso es exactamente lo que tendría que hacer cualquier titular del Ejecutivo: dedicar su tiempo a resolver problemas, no a planear campañas.
Sin embargo, el contexto explica el interés. Conforme se acercan los procesos electorales, la conversación pública suele desplazarse de los resultados a las especulaciones. Quién va, quién se baja, quién pide licencia, quién aparece en encuestas y quién manda señales en redes sociales. La política se convierte en una carrera permanente donde gobernar parece una actividad secundaria.
Por eso la respuesta de la Mandataria tiene dos lecturas. La primera es literal: no tiene intención de registrarse y está enfocada en su responsabilidad actual. La segunda es una apuesta de comunicación: enviar el mensaje de que el Gobierno no está distraído por la sucesión.
Naturalmente, las palabras tendrán que sostenerse con hechos. En política, los descartes absolutos suelen tener fecha de caducidad. La historia reciente está llena de personajes que un día juraron no buscar un cargo y al siguiente aparecieron en la boleta. Por eso la credibilidad no dependerá de la contundencia del “descarto totalmente”, sino de lo que ocurra en los próximos meses.
Mientras tanto, la verdadera pregunta no es quién quiere ser Gobernador o Gobernadora. La pregunta es si quienes hoy ocupan responsabilidades públicas están resolviendo los problemas que justificaron su llegada al cargo.
Porque la sucesión siempre llegará. Lo urgente, para la ciudadanía, sigue siendo el presente.
La denuncia que ya prendió
El asunto de las denuncias en Villa Juárez, sobre los abusos de efectivos de las fuerzas armadas contra la ciudadanía no es algo nuevo ni algo que no se haya advertido.
Las actividades de protesta tanto en la plazuela de Villa Juarez cómo en las inmediaciones de la Novena Zona Militar de este martes ya por lo menos levantaron el interés de la Comisión Estatal de Derechos Humanos para iniciar de oficio una investigación, aunque falta la firma de alguna de las denunciantes.
Sin embargo la semillita de este nuevo brote de violencia, de denuncias que podrían incluir hasta casos de ejecuciones extrajudiciales, ya está sembrada, en un nuevo capítulo de estos casos en Sinaloa.
Decimos que no es algo nuevo porque hay decenas o quizá cientos de denuncias de otras épocas de intervenciones de las Fuerzas Armadas en nuestras zonas rurales y serranas, sobre todo.
Las advertencias son añejas, desde cuando se alertaba sobre las implicaciones de que las Fuerzas Armadas realizarían trabajos de seguridad pública.
No nos malinterpreten, deben saber que tampoco somos ingenuos, que muchas de las denuncias a veces son promovidas, impulsadas o hasta patrocinadas por el crimen organizado.
Pero también es nuestro deber creer en las familias, sobre todo cuando a pesar de todo el miedo que implica hacer señalamientos públicos, en un contexto tan viciado, convulso y violento, salen a organizarse y pedir apoyo de los vecinos, llamar a medios y mostrar evidencia.
El escenario es infernal: jóvenes siendo acusados y señalados por sus atuendos, sus comportamientos o por estar en lugares equivocados, que son detenidos de manera arbitraria, atropellados, golpeados, torturados y en ocasiones hasta abusados sexualmente.
Los testigos aseguran que los jóvenes heridos amanecen en las inmediaciones del centro de salud o del IMSS, en algunos lugares baldíos o incluso en brechas dados por muertos.
Lo peor es que el ambiente en Villa Juarez pareciera mejorar con la detención o eliminación de líderes o grupos, pero lejos de eso empeora con la presencia de las Fuerzas Armadas.
La situación obliga a estar pendiente de este asunto.
¡FOUL!... En un ambiente de falta de voluntad política por temas de la sociedad civil, Marlene León de Iniciativa Sinaloa, externó su preocupación por la nueva Ley de Transparencia y la licencia de la diputada Tere Guerra; y es que la única que parece entender la ley ¡se va!