Abandona a mitad del camino
Con la acostumbrada política “trampolín” de todos los partidos políticos, Estrella Palacios Domínguez dejó ayer la Alcaldía de Mazatlán para irse a inscribir a ver si Morena le deja ser candidata a la Gubernatura de Sinaloa.
Extraña decisión cuando todo indica que este proceso interno está cantadísimo para que sea Imelda Castro la seleccionada.
Pero en fin, para los ciudadanos del puerto lo que interesa es que de poco valió que fuera la primera mujer Presidenta Municipal, que fuera joven y una cara nueva, al final, como todos, salta a lo que le indica su partido.
Lo que para su grupo político seguro representa una “aspiración legítima”, para la ciudadanía mazatleca se puede percibir como un abandono de responsabilidades a menos de dos años de haber asumido el mandato.
Así sea temporal, la licencia se le concede a Estrella dejando a Mazatlán con una crisis de seguridad, otra de infraestructura y hasta de desorden de desarrollo urbano por el crecimiento desaforado y hasta descontrolado del tema inmobiliario.
Las condiciones del puerto no son las óptimas, al contrario, son vulnerables, y la Presidenta Municipal se va sin dejar la casa en orden, con un sinnúmero de pendientes e interrumpiendo la gestión pública, pues, se quiera o no, esto es una distracción política y una pausa que no debiera presentarse en la administración.
Los mazatlecos no votaron por un proyecto de año y medio, ni por una candidatura de transición; votaron por un compromiso de tres años para rescatar a Mazatlán.
Resulta una falta de respeto democrático y una enorme incongruencia que, tras haber insistido tanto en hacer historia como la primera Presidenta Municipal del puerto, la distinción de ese cargo pase a segundo término tan pronto como se asoma una oportunidad de mayor jerarquía o poder. Esta práctica no sólo genera inestabilidad administrativa debido a los relevos y la curva de aprendizaje de los sustitutos, sino que también profundiza el desencanto y la desconfianza de la sociedad hacia sus gobernantes.
Mazatlán no necesita líderes de paso ni administradores de medio tiempo. El puerto requería de una Presidenta concentrada al 100 por ciento en resolver las crisis de servicios y seguridad que aquejan a su gente.
Al priorizar la agenda partidista y la ambición personal por encima del mandato constitucional, la señal enviada es desalentadora: para la clase política, las problemáticas de los mazatlecos pueden esperar; las elecciones, no.
Así nuestros políticos, interrumpiendo la administración para saltar en busca de un nuevo puesto, estamos peor que la pausa de hidratación que impuso ahora la FIFA en los partidos del Mundial... cuando apenas nos andamos encarrilando, freno en seco.
Los cargos públicos no son premios de consolación
La sinceridad de Roxana Rubio tiene una virtud: deja ver con claridad una práctica demasiado común en la política mexicana.
La Diputada panista anunció que busca la candidatura a la Gubernatura de Sinaloa para 2027, pero que si no la consigue, entonces intentará ser Alcaldesa de Culiacán o Diputada. Lo importante, dijo, es ganar una elección.
Y ahí está precisamente el problema.
Porque los cargos de elección popular no deberían ser premios de consolación ni planes alternativos para quienes no alcanzaron la posición que realmente deseaban. Gobernar un estado, administrar una ciudad o legislar no son trabajos intercambiables dentro de una misma bolsa de oportunidades políticas.
Si alguien aspira a la Gubernatura, tendría que hacerlo porque cree tener un proyecto específico para el estado. Si busca la alcaldía, porque tiene una visión concreta para resolver los problemas de una ciudad. Y si pretende una diputación, porque quiere impulsar determinadas causas desde el Congreso.
Cuando cualquier cargo sirve, en realidad ninguno importa.Sinaloa atraviesa momentos complejos en materia de seguridad, desarrollo económico y confianza ciudadana. Lo que menos necesita es una clase política que vea las candidaturas como escalones disponibles dentro de una misma carrera personal.
Los ciudadanos merecen representantes que quieran un cargo por convicción y no por descarte.
Porque cuando un político dice que le da igual gobernar el estado, la capital o simplemente ocupar una curul, el mensaje que recibe la sociedad es que el proyecto no es para Sinaloa: es para sí mismo.
Y en tiempos de crisis, lo que se requiere son mujeres y hombres dispuestos a luchar por una responsabilidad específica, no aspirantes que anden buscando dónde acomodarse cuando la puerta principal no se abre.
Las elecciones deberían tratar sobre quién está mejor preparado para una tarea determinada. No sobre quién encontró disponible el siguiente espacio en la fila.
Después de la pregunta
Hay declaraciones que informan y hay otras que existen porque alguien hizo la pregunta.
Esta semana, en Culiacán, dos adolescentes fueron asesinados y dos niños de 3 y 8 años terminaron heridos por las balas.
Cuatro historias suficientes para romper cualquier rutina institucional, pero no pasó. El Ayuntamiento siguió su curso hasta que fue cuestionado. Entonces sí.
Dice la Alcaldesa interina que hay apoyo psicológico. Que el DIF acompaña a las familias. Que la Secretaría de las Mujeres interviene. Que incluso pueden ayudar con gastos funerarios.
Qué bueno.
Lo extraño es que nadie hubiera considerado importante decirlo antes.
La política tiene un extraño talento para confundir reacción con iniciativa. Pareciera que algunas autoridades creen que cumplir también consiste en esperar a que les pregunten si están haciendo algo. Como si el silencio fuera el estado natural del gobierno y la palabra apareciera únicamente cuando un micrófono la despierta.
Quizá el apoyo existe desde el primer día. Ojalá. Pero en política no basta con hacerlo; también importa que la ciudadanía lo sepa, sobre todo cuando las víctimas son niños.
Porque hay tragedias que obligan a hablar y no por estrategia, no por imagen ni porque un reportero insistió.Simplemente porque guardar silencio, hasta que ya no queda de otra, también es una forma de responder.
¡FOUL!... Ahora resulta que Feliciano Castro, después de renunciar a la Secretaría de Economía, informó que “seguirá trabajando” para la 4T desde “la calle”.