La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana salió este miércoles a apagar el incendio. O, al menos, a intentar contenerlo. Con un mensaje breve en redes sociales, la dependencia informó que Rubén Rocha Moya no cuenta con una Notificación Roja de Interpol. Punto. Sin rodeos. Sin mayor explicación. Sin preguntas.
El anuncio llega después de semanas en que el nombre del Gobernador con licencia de Sinaloa ha aparecido ligado a acusaciones sumamente delicadas por parte de autoridades estadounidenses. Y aunque la SSPC aclara que no existe una ficha roja, eso no elimina el peso político ni mediático de los señalamientos.
La ficha roja de Interpol se convirtió en tema porque el contexto ya está cargado: comparecencias ante la FGR, acusaciones en cortes estadounidenses, nombres de funcionarios sinaloenses vinculados en documentos oficiales y un ambiente político que parece caminar entre el silencio institucional y el control de daños.
La precisión de la SSPC también deja entrever otra cosa: que el rumor ya había escalado lo suficiente como para obligar a una aclaración federal. Y cuando el Gobierno federal tiene que salir a desmentir algo de ese tamaño, es porque el tema dejó de ser local.
Claro, no tener ficha roja no equivale a quedar libre de sospechas. Tampoco significa que las acusaciones de Estados Unidos desaparezcan. Significa únicamente que, hasta ahora, no existe una solicitud internacional para localizarlo o detenerlo provisionalmente.
Cada ciertos años, en Culiacán reaparece la misma promesa de que ahora sí habrá una aplicación para saber dónde viene el camión, cuánto tarda y qué ruta tomar.
Cambian los funcionarios, cambian las conferencias y cambian los nombres del proyecto, pero la idea sigue siendo prácticamente la misma.
La novedad anunciada por la Dirección de Vialidad y Transportes suena bien en el discurso: GPS, tiempos en tiempo real, comandos de voz y monitoreo inteligente.
El problema es que para miles de usuarios eso no representa innovación, sino un déjà vu.
Desde hace años ya existe “Enrútate”, una aplicación que precisamente ofrecía rastreo de camiones en tiempo real, consulta de rutas y tiempos de llegada en ciudades como Culiacán, Mazatlán y Los Mochis. La plataforma incluso presumía conexión con GPS en las unidades y seguimiento en vivo de varias rutas urbanas.
Por eso la pregunta no es si técnicamente se puede hacer. La pregunta es por qué, después de tantos anuncios y tantos intentos, el usuario sigue esperando el camión bajo el sol sin saber si pasará en cinco minutos o en media hora.
El director de Vialidad asegura que “todos los camiones ya cuentan con GPS”. Si eso es cierto, entonces la discusión ya no debería centrarse en lanzar otra app, sino en por qué la información nunca ha sido realmente útil, pública, estable y confiable para los ciudadanos.
El verdadero problema del transporte urbano en Culiacán nunca ha sido únicamente tecnológico. Es operativo.
Las rutas siguen siendo irregulares, los tiempos impredecibles y muchas unidades continúan en malas condiciones.
Una aplicación puede decirte exactamente cuánto falta para que llegue el camión, pero no resuelve que haya pocas unidades, que algunas rutas desaparezcan temprano o que el servicio siga dependiendo muchas veces del humor del chofer y del caos vial.
La autoridad vende como innovación algo que en muchas ciudades del país, e incluso del mundo, lleva años funcionando de manera ordinaria en aplicaciones como Google Maps o sistemas oficiales de transporte.
En Culiacán seguimos celebrando apenas la posibilidad de saber si el camión viene en camino.
Aplicaciones que arrancan con entusiasmo, reciben promoción oficial y después quedan desactualizadas, con rutas incompletas o información inexacta.
El reto no es lanzar otra app. El reto es sostenerla, actualizarla y, sobre todo, hacer que el transporte realmente funcione.
Si el servicio sigue siendo deficiente, ninguna interfaz bonita va a quitarle al usuario la incertidumbre de esperar un camión que quizá nunca pase.
Los que andan activos por todo el estado, echándole leña al fuego, son los de la dirigencia estatal del Partido Revolucionario Institucional, pues ayer estuvieron en Salvador Alvarado para recalcar lo asfixiado que está Sinaloa por la violencia, impunidad y el colapso económico.
En su conferencia semanal, dirigida desde la región del Évora, señaló que hay un crudo balance de la administración de Morena y para justificar los dichos exhibieron cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, que ubican a la entidad como la cuarta más corrupta del País.
Otro punto de importancia es que recriminaron las millonarias pérdidas por la inseguridad y de paso exigieron un alto a los abusos tarifarios de la Comisión Federal de Electricidad.
La conferencia fue encabezada por César Emiliano Gerardo Lugo, presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, junto a Roberto Padilla Márquez, delegado del CEN en Sinaloa, y diversos liderazgos tricolores de la región del Évora.
Y miren, no es que seamos priistas, primero nos persignamos y luego rezamos varios aves Marías nada más por haberlo comentado, pero sí da gusto que la Oposición ya comienza a verse como tal y no andan haciéndole el caldo gordo a la administración estatal.
Ojalá sigan por ese camino, por lo menos para hacer críticas y no se vea todo uniformado.
Malas noticias en Higueras de Zaragoza, luego de que se supo que la raza amante de lo ajeno le metió la mano al sagrario y a las reliquias católica del pueblo que se encontraban dentro de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe.
Por el crimen, los feligreses andan más enchiladoos que un rochista luego de que sacaran la lista en los Estados Unidos, pues claman ayuda ciudadana para ver si de casualidad pueden recuperar los invaluables artículos litúrgicos.
La confirmación del atraco, que despertó una profunda indignación y tristeza entre los creyentes locales, fue dado a conocer por los propios miembros de la iglesia a través de sus plataformas digitales.
Lo robado son piezas utilizadas para la tradicional liturgia católica, como un sagrario, un copón y un relicario.
La raza señala que más allá de lo material, el golpe está en la fe, pues ven el acto como una conducta en contra de toda la comunidad.
Ah, raza rata. Ojalá que puedan recuperar los objetos.
¡FOUL!... La Dirección de Vialidad y Transportes anda pensando en lanzar una aplicación para que la raza consulte rutas y horarios de llegadas de camiones a sus paradas en Culiacán... y camiones en buen estado y choferes capacitados, ¿para cuándo?