también da sombra
En Culiacán hay una extraña habilidad para resolver un problema creando otro, pues que ahora resulta que, para construir una Unidad Deportiva Inclusiva, la solución fue quitar árboles de uno de los pulmones más importantes de la ciudad.
La explicación oficial es que no se están perdiendo árboles, sólo se están “trasplantando”, y además se sembrarán el doble. Como si un árbol de 30 años pudiera reemplazarse con dos o tres recién plantados. Es el equivalente ambiental a romper una casa antigua y presumir que ya se compraron ladrillos nuevos.
El problema tampoco es estar en contra de una unidad deportiva para personas con discapacidad. Ese discurso es una falsa disyuntiva. Se puede estar a favor de la inclusión y, al mismo tiempo, preguntarse por qué la obra debía instalarse precisamente donde había vegetación consolidada. Una ciudad bien planeada no obliga a escoger entre derechos; busca que convivan.
Más preocupante todavía es que, según la denuncia realizada por la Regidora Erika Sánchez, no se ha mostrado públicamente el dictamen ambiental que justifique la intervención. Porque si existe, debería exhibirse con la misma rapidez con la que se presume la reforestación. Y si no existe, ¿entonces?
Hay una costumbre muy arraigada en los gobiernos de creer que sembrar árboles sirve también para sembrar tranquilidad. Las matemáticas funcionan en una hoja de cálculo pero en la naturaleza no. Un árbol adulto ofrece sombra, captura carbono, regula la temperatura y sostiene vida durante décadas. Un árbol recién sembrado apenas empieza a sobrevivir.
Quizá dentro de veinte o treinta años esos nuevos árboles alcancen el tamaño de los que hoy se retiraron. El detalle es que Culiacán necesita sombra ahora que hemos llegado hasta los 45 grados centígrados, no cuando otra administración inaugure otra obra prometiendo que esta vez sí aprendimos la lección.
Deberíamos entender que el desarrollo no debería medirse solo por el concreto que se coloca, sino por la naturaleza que se logra conservar. Si para presumir una ciudad más incluyente terminamos haciendo una ciudad más caliente, más gris y con menos vida, entonces la obra habrá ganado un espacio... pero la ciudad habrá perdido mucho más.
edificios públicos
La escena ocurrida en las oficinas de la Sader en Culiacán deja una imagen preocupante de las prioridades dentro de una dependencia que enfrenta una de las crisis más delicadas del campo sinaloense. Mientras miles de productores siguen esperando respuestas concretas sobre la comercialización del maíz y el cumplimiento de los apoyos comprometidos, parte del esfuerzo institucional terminó concentrado en impedir el paso a periodistas, solicitar la eliminación de videos y hasta fotografiar reporteros.
Raúl Salgado Vázquez llegó a Sinaloa con una encomienda enorme: reconstruir la confianza de un sector agrícola agotado por meses de incertidumbre, destrabar pagos y demostrar que el Gobierno federal tiene capacidad para responder a una crisis que amenaza la viabilidad de miles de familias. Esa tarea ya es suficientemente complicada como para que, además, la dependencia proyecte una imagen de opacidad y confrontación con la prensa.
No se trata de un asunto menor. El acceso de los medios a instalaciones públicas para entrevistar a funcionarios, una vez concluida una reunión oficial, forma parte del ejercicio cotidiano de rendición de cuentas. Si la respuesta institucional es cerrar puertas, intimidar periodistas y elaborar expedientes contra quienes documentan los hechos, el mensaje es profundamente equivocado.
La transparencia no se demuestra abriendo expedientes contra reporteros, sino abriendo las puertas de las instituciones.
También resulta llamativa una ausencia. En una reunión que concentró la atención del sector agrícola, el secretario de Agricultura y Ganadería de Sinaloa, Ismael Bello Esquivel, no estaba ahí y eso sorprendió pues siempre lo hemos visto cerca del sector. Quizá estaba de vacaciones, como buena parte del gabinete estatal, cuya ausencia durante estos días se ha vuelto evidente.
Esa situación vuelve a poner sobre la mesa una percepción que el propio Gobierno estatal no ha logrado disipar: el vacío en el gobierno estatal. Las crisis no toman vacaciones y el campo, mucho menos.
Los agricultores necesitan funcionarios resolviendo problemas, no oficinas ocupadas en contener cámaras y micrófonos. La Sader tiene demasiado trabajo pendiente como para distraerse peleando con quienes hacen preguntas. Porque al final, impedir el acceso a la prensa nunca resuelve un conflicto; únicamente alimenta la sospecha de que hay más interés en controlar la narrativa que en atender el problema de fondo.
El operativo realizado por elementos federales en una zona residencial como la Marina de El Cid, que terminó con la detención de un objetivo prioritario para la DEA en Mazatlán, deja más preguntas que respuestas sobre el tema de cuántas figuras o personajes importantes de la facción de Los Chapitos quedan, después de tanto golpe que les han dado.
Peor es darse cuenta que existen personajes de los que la mayoría de los sinaloenses nunca supieron de ellos ni son de los que tiene corridos o concurren lugares caros y son presumidos en sus redes sociales.
“El Tío” es uno de esos personajes super bajo perfil, que hoy su importancia en las operaciones del Cártel de Sinaloa, justifican un operativo que incomodó, asustó y preocupó por horas a un centro habitacional de alta gama en una de las zonas más exclusivas de Mazatlán.
Su importancia, según la información de la mesa de seguridad del Gobierno federal, recaía en actividades de operaciones financieras y cómo la mayoría de estos personajes, con poder económico, también dirigía una célula de gatilleros.
La detención sorprendió al puerto y a los sinaloenses en general, no porque fuera un personaje extraordinario o super importante, sino por lo que produce; obligar a la pregunta de ¿cuantos faltan?, o ¿cuántos son?
El nombre del detenido tampoco aparecía en los señalamientos de grupos contrarios ni sus canales de propaganda visibles en redes sociales, que siempre hacen un escándalo para cacarear cuando hay bajas importantes de los rivales.
Lamentablemente entendemos que la información que nos gustaría tener la tienen sólo las autoridades estadounidenses y no la comparten ni con autoridades federales mexicanas porque ya sabemos qué pasa cuando eso sucede, o les dan el pitazo a los señalados objetivos prioritarios o van a terminar sus nombres firmados en portales como el de Luis Chaparro o algún otro de esos que ya no se sabe si están a favor o en contra de que ya termine la guerra de facciones del Cártel de Sinaloa.
¡FOUL!... La CEDH documentó y emitió una recomendación por el caso de “María”, una mujer que huyó tras ser privada de la libertad y amenazada, pidió protección para regresar ¡y la FGE la ignoró!