MALECÓN
13/01/2026 04:00
    Malecón es columna institucional de esta casa editorial. / malecon@noroeste.com
    El problema no es únicamente el endeudamiento, sino el mensaje que envía: como si el futuro no importara o, peor aún, como si fuera responsabilidad exclusiva de la siguiente administración. Las obras se presentan como logros sexenales, no como parte de un proyecto integral de desarrollo que trascienda coyunturas electorales.
    A gastar, ya después
    veremos

    La administración del Gobernador Rubén Rocha Moya parece operar bajo una lógica de corto plazo, atrapada en el propio sexenio y sin una visión clara de continuidad gubernamental. No se trata solo de una percepción política, sino de una práctica que se refleja en las decisiones financieras y en la manera en que se diseñan, o se improvisan, las políticas públicas.

    La falta de confianza en la permanencia del proyecto político más allá del actual gobierno ha derivado en una estrategia que privilegia el gasto inmediato sobre la planeación de largo aliento. De ahí la decisión de solicitar permiso para endeudar al Estado, aun cuando Sinaloa ya arrastra compromisos financieros importantes, con el argumento de impulsar obra pública mientras, al mismo tiempo, se pagan deudas heredadas y propias.

    El problema no es únicamente el endeudamiento, sino el mensaje que envía: como si el futuro no importara o, peor aún, como si fuera responsabilidad exclusiva de la siguiente administración. Las obras se presentan como logros sexenales, no como parte de un proyecto integral de desarrollo que trascienda coyunturas electorales.

    En este escenario, las políticas públicas dejan de ser instrumentos de transformación sostenida y se convierten en herramientas de contención política. La ausencia de una idea de continuidad no solo debilita la planeación, sino que compromete la estabilidad financiera del Estado y limita la capacidad de los gobiernos futuros para maniobrar sin cargar con decisiones tomadas al vapor. Algo que llama la atención porque, aunque algunas de esas obras sí beneficiarán sustancialmente a la movilidad, como el Malecón Margen Izquierdo o los distribuidores viales de Mazatlán, vale recordar que mucha de la motivación para adquirir deuda proviene principalmente de las broncas heredadas por Quirino y Malova.

    Gobernar sin pensar en el después es, en los hechos, aceptar que el proyecto no aspira a perdurar. Y ese, quizá, es el mayor síntoma de desconfianza en sí mismo que puede mostrar una administración.

    La crisis que ya
    se volvió rutina

    Tal parece que ahora el recuento de cierres de comercios en Culiacán es parte de la normalización de una crisis que ya debería encender alarmas mayores.

    Los comerciantes del centro hablan de 45 negocios cerrados en apenas unos días de enero, y de una proyección de hasta 150 al cierre del mes, esta estadística es el síntoma de una ciudad donde trabajar se ha vuelto un acto de alto riesgo.

    La inseguridad aparece, una vez más, como el telón de fondo permanente. Sin embargo, lo verdaderamente preocupante es que el fenómeno ya no sorprende a nadie.

    Los cierres se anuncian con la misma resignación con la que se pronostica el clima, se sabe que vienen, se asumen inevitables y se contabilizan cuando ya es demasiado tarde.

    La violencia dejó de ser una emergencia para convertirse en un factor “incorporado” al análisis económico, como si fuera una variable más del mercado.

    Tiendas de ropa, tecnología o belleza no sólo bajan cortinas; se llevan consigo empleos, inversión y vida urbana.

    Más grave aún es el antecedente que se menciona casi de pasada: más de 2 mil 300 locales cerrados durante 2025 y hasta 20 mil expresiones económicas que dejaron de operar sin siquiera entrar en el radar oficial.

    Esa cifra habla de una economía que se desangra en silencio, sin políticas públicas visibles, sin seguimiento institucional y sin una estrategia que vaya más allá del diagnóstico repetido. Si dejar de señalar que hay tambjen una purga de esa otra economía atada al crimen organizado hoy en guerra.

    En este contexto, los cierres de enero no deberían leerse como un dato más de la “cuesta” anual, sino como una advertencia de que en Culiacán no sólo pierde negocios, pierde confianza y que cuando eso ocurre, ningún repunte estacional ni discurso optimista alcanza para volver a levantar las cortinas.

    Las comparecencias
    que siguen

    Este lunes comenzó en el Congreso del Estado el periodo de comparecencias de los funcionarios que conforman el Gabinete del Gobernador Rubén Rocha Moya, un ejercicio que consta de preguntas que se hacen por parte de los legisladores con el fin de que los funcionarios rindan cuentas y presenten sus avances.

    La de ayer fue la primera y tocó el turno a la titular de la Secretaría de las Mujeres, Ana Francis Chiquete, quien fue duramente cuestionada por la Diputada del Partido Revolucionario Institucional, Irma Moreno Ovalles, por sus avances en su Plan Estatal de Desarrollo 2022-2027, debido a que es la dependencia con más compromisos en su listado.

    La insistencia de Moreno Ovalle es porque de las 20 metas, tiene sólo el 10 por ciento de avance en 10 de los compromisos, cuatro con 82 por ciento y una más con 66 por ciento.

    Y las más importantes son las cinco en las que no han podido o no muestran avance, como el porcentaje de mujeres que conocen y defienden su derecho a una vida libre de violencia a través de la denuncia; el porcentaje de mujeres de 15 años o más que han sufrido violencia física, sexual o psicológica por parte de su pareja en los últimos 12 meses; el porcentaje de mujeres y niñas que han sufrido violencia sexual por personas distintas a su pareja; el porcentaje de mujeres que solicitaron apoyo a alguna institución o denunciaron ante una autoridad; y el porcentaje de mujeres que utilizan teléfonos móviles.

    Sin ninguna necesidad, Ana Chiquete salió con la misma frase sesentera de “Desde el Gobierno del Estado de Sinaloa, que encabeza el doctor Rubén Rocha Moya...”.

    Las respuestas con caravana para el oriundo de Batequitas continuarán este miércoles con turno para Ismael Bello, de la Secretaría de Agricultura, y Flor Emilia “la gente ya se malacostumbró a recibir dinero de Gobierno” Guerra Mena, con temas de acuacultura, imagínese algo más aburrido que escuchar a alguien hablar sobre un tema que no domina ni sabe.

    Lo peorcito estará para el viernes con el especialista en todo y bueno en nada, Feliciano Castro Meléndrez, ahora con su cachucha de Secretario de Economía.

    Y luego seguirán otras dos semanas de discursos somníferos de los que interesan, sobre todo, los de los secretarios de Salud, Educación Pública, Obras Públicas y Seguridad Pública... si es que se presenta, ya ve usted que no le gusta mucho eso de salir a rendir cuentas al General.

    Póngale usted en su agenda, sobre todo si padece de mucho insomnio o usted chambea o quiere chamba en Morena.