Malecón

MALECÓN
20/07/2026 21:20
    Cerró este lunes un capítulo más de los capos más conocidos y longevos de la historia de Sinaloa y México, con la sentencia de cadena perpetua de Ismael “El Mayo” Zambada, que le dictó el Juez Brian Cogan, en una Corte en Brooklyn, Nueva York.

    París bien vale una explicación

    Por segundo año consecutivo, el Alcalde de Elota, Richard Millán Vázquez, hizo maletas rumbo a París para asistir al Foro Global de Ciudades Sostenibles. La inscripción al evento ronda los 60 mil 900 pesos, sin contar vuelos, traslados y demás gastos que implica cruzar el Atlántico. El año pasado aseguró que el viaje lo pagó de su bolsillo. Este año, más allá de quién cubra la factura, la verdadera cuenta la siguen esperando los ciudadanos.

    Porque el debate nunca ha sido si un Alcalde puede viajar. Claro que puede. Tampoco si el foro tiene valor; reunir autoridades para hablar de desarrollo sostenible es una práctica común. El problema aparece cuando los beneficios del viaje permanecen en el terreno de las promesas y los comunicados.

    El anuncio de un “acuerdo” para gestionar becas, financiamiento e inversiones suena prometedor. Pero también suena parecido a lo que se dijo hace un año. Entre una visita y otra, ¿qué proyectos internacionales llegaron a Elota?, ¿cuántos recursos se obtuvieron?, ¿qué inversiones aterrizaron?, ¿qué becas se concretaron? Son preguntas simples, pero indispensables para medir si el boleto a París produjo algo más que contenido para redes sociales.

    Y si además la administración mantiene pendientes en materia de transparencia sobre viáticos y gastos de representación, la narrativa se complica. La confianza no se construye con sellos internacionales ni con diplomas; se construye rindiendo cuentas.

    Hoy, los gobiernos compiten por atraer inversión, sí. Pero también por demostrar que cada peso, sea público o privado, cuando se trata de un servidor público en funciones tiene un propósito claro y resultados verificables. La diplomacia municipal no debería medirse por los kilómetros recorridos, sino por los beneficios que regresan con quien aborda el vuelo de vuelta.


    La mala suerte de la hora de la Final

    Se acabó la fiesta del Mundial y en la Canirac Culiacán andan haciendo cuentas por que dicen que el balance es positivo porque la euforia futbolera sirvió de paracaídas para que el consumo no se fuera al precipicio en estos meses que, por pura naturaleza, son más secos que una tortilla de harina olvidada en el comal.

    Pero ojo, que la alegría fue selectiva, si tu negocio no vendía alitas, pizzas o mariscos, o si no quisiste entrarle a la tecnología de las pantallas, pues el Mundial te pasó de noche.

    Resulta que la gran Final, ese momento cumbre que todos esperaban, cayó en domingo a mediodía, un horario medio matado para los restauranteros culichis, porque a esa hora apenas va uno despertando o buscando el menudo. Menos mal que las reservaciones y la clásica sobremesa salvaron el día a algunos, porque si fuera por el flujo espontáneo, la cuenta no hubiera salido ni para la luz.

    La presidenta de Canirac, Karla Fernanda García, ya lo advirtió, lo que viene no es un partido de 90 minutos, sino un maratón de tres o cuatro meses de vacas flacas.

    Con las familias huyendo al calor de la playa o, peor aún, guardando cada peso para las inscripciones, uniformes y útiles escolares, el sector restaurantero se está preparando para lo que llaman su temporada baja natural o lo que es lo mismo, cuando el bolsillo del culichi decide que la salida a comer es un lujo de la temporada pasada.

    Ahora la apuesta es aliarse con la UAS y la SEPyC para dar descuentos a maestros y administrativos, es decir, están buscando que quienes todavía tienen una quincena se den una vuelta por las rutas gastronómicas.

    La intención es buena, pero habrá que ver si los paquetes y promociones son lo suficientemente matones para convencer a la ciudadanía de que es mejor comer fuera que ahorrar para los libros de la escuela.

    Por lo pronto, los restauranteros se quedan con las cortinas abiertas y los dedos cruzados, esperando que la euforia no se haya ido junto con el silbatazo final del Mundial.


    El final de ‘El Mayo’ Zambada

    Cerró este lunes un capítulo más de los capos más conocidos y longevos de la historia de Sinaloa y México, con la sentencia de cadena perpetua de Ismael “El Mayo” Zambada, que le dictó el Juez Brian Cogan, en una Corte en Brooklyn, Nueva York.

    Quien fue por muchos años perseguido por autoridades estadounidenses, por fin llegó el día en que los fiscales lo tuvieron frente a ellos, para acusar que, bajo su liderazgo, el Cártel de Sinaloa consolidó una de las redes de tráfico de drogas más grandes del mundo que envió por décadas cocaína, heroína, metanfetamina, marihuana y recientemente fentanilo hacia Estados Unidos.

    A “El Mayo” lo acusaron de 17 cargos criminales, entre ellos narcotráfico, delincuencia organizada, lavado de dinero y diversos delitos relacionados con el funcionamiento del Cártel de Sinaloa, pero por declararse culpable lo acusaron sólo de dos, participar en una empresa criminal de manera continua y de conspiración para participar en una empresa criminal bajo la Ley RICO (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act), dedicada a cometer múltiples delitos, entre ellos tráfico internacional de drogas y homicidios.

    En el juicio, las autoridades acusaron que con “El Mayo”, el Cártel introdujo a Estados Unidos más de 1.5 millones de kilogramos de cocaína, además de grandes cantidades de heroína, metanfetamina, marihuana y fentanilo.

    Con su declaración de culpable, Zambada logró evitar que lo acusaran de otros delitos y eludir la pena de muerte; al final acordó una condena de por vida y que fuera enviado a un Centro Médico Federal, con el argumento que, con 76 años, tiene padecimientos progresivos asociados a la edad.

    Lo más sensible fue que “El Mayo” Zambada habló, reconoció su responsabilidad.

    “No estoy aquí para pedir compasión. Entiendo la gravedad de mis actos”... “Lo siento por el daño que causé y el ejemplo que di”... “Crecí en un ambiente en el que la violencia es normal y algo importante es que la violencia debe acabar en México y en demasiadas partes”, fueron algunas de sus declaraciones.

    Cerró con una frase digna de un final: “A la próxima generación le digo esto: escojan un camino diferente. No hay honor en la violencia, sólo dolor y pérdida”. Pero mientras él hacía esa llamado, en Sinaloa la guerra nos sigue dejando muertos y desparecidos todos los días.


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