Silencio oficial absoluto
Otra vez el Alcalde de Culiacán Juan de Dios Gámez Mendívil con el guión de siempre cuando le matan a un policía municipal.
En el Culiacán que gobierna, los policías aparecen asesinados, con mensajes criminales y huellas de tortura, pero, según el Ayuntamiento, todo ocurre como si nadie hubiera visto venir nada.
Una ciudad sitiada por la violencia... y un Gobierno municipal permanentemente sorprendido.
Resulta absurdo escuchar que no había reportes de amenazas, como si en Sinaloa la violencia avisara por escrito y con sello oficial. Como si un policía municipal tuviera que levantar un formato para advertir que su vida corre peligro en una corporación rebasada y en un municipio donde ser agente es casi una sentencia de alto riesgo.
El Alcalde presume coordinación, búsquedas y acercamientos con la familia, pero el cadáver apareció envuelto en plástico, con mensaje intimidatorio y a un costado del Congreso.
Un asesinato con todos los símbolos del crimen organizado, cometido con total impunidad y exhibido en uno de los puntos más visibles de la ciudad. Pero no, no había señales, no había alertas, no había amenazas. Nada.
La narrativa oficial insiste en la eficiencia burocrática mientras la realidad grita abandono institucional.
Se “participó en la búsqueda”, sí, pero no se evitó el crimen, no se protegió al elemento y no se garantiza que mañana no ocurra lo mismo con otro policía. En Culiacán, la autoridad llega para declarar... nunca para prevenir.
En esta administración los policías pueden desaparecer, ser asesinados y exhibidos públicamente, y aun así el Gobierno municipal seguirá diciendo que no sabía nada. Ya llevamos más de 70 agentes asesinados en el estado, la mayor parte de ellos policías municipales.
Al parecer en esta administración, cuando la realidad exige liderazgo, el Alcalde opta por el silencio cómodo.
Garbanzo a Dubái: misión comercial o tour institucional
El Gobernador Rubén Rocha Moya se reunió con comercializadores de garbanzo antes de partir a la Expo Gulfood 2026, en Dubái, con una promesa atractiva: posicionar hasta 60 mil toneladas del grano sinaloense en uno de los escaparates alimentarios más grandes del mundo. La foto es potente y el discurso también.
Sinaloa jugando en las grandes ligas del comercio internacional.
La narrativa oficial subraya que ir antes de la cosecha permite fijar referencias de precio y abrir mercados, un argumento técnicamente correcto y políticamente cómodo.
Nadie puede oponerse, en abstracto, a vender mejor el producto del campo. El problema no está en la intención, sino en la repetición del ritual: misión comercial, boletín optimista, lista de empresarios, y pocas respuestas claras después.
Porque si algo ha faltado en este tipo de viajes es transparencia en los resultados. ¿Cuántos contratos se cerraron en 2025? ¿En qué precios? ¿Cuántos productores, no empresas, se beneficiaron realmente? ¿Qué porcentaje del valor final del garbanzo regresó al campo sinaloense y cuánto se quedó en la intermediación? Esas cifras rara vez aparecen cuando la comitiva vuelve a casa.
También hay que decirlo: mientras se habla de exportaciones y ferias internacionales, muchos productores siguen enfrentando altos costos de insumos, falta de apoyos oportunos y una dependencia estructural de los grandes comercializadores. Dubái queda lejos, no sólo geográficamente, sino de la realidad cotidiana del campo.
Eso no significa que la misión carezca de valor. Al contrario: abrir mercados es necesario, diversificar destinos es urgente y sostener la presencia internacional del garbanzo sinaloense es estratégico. Pero el éxito no se mide en vuelos ni en stands, sino en ingresos reales y condiciones más justas para quienes siembran. Ojalá nos digan, cuando regresen, cómo les fue.
El contraste más claro de todos
Además de la superioridad que ha mostrado Charros de Jalisco al abrir la serie final del beisbol profesional de la Liga Mexicana del Pacífico, hay otras sorpresas que nos ha dado Tomateros de Culiacán en esta temporada.
Lo primero, sin duda, es la muestra de cómo la pasión por el beisbol ha arrastrado a decenas de miles de personas hasta al estadio, a horario regular y sin contar con medidas extraordinarias por temas de seguridad pública.
Y es que el contraste recae en esta respuesta del público en un contexto tan atípico como lo es esta guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa que nos lleva a reportar decenas de asesinatos, robos y otros hechos violentos, a pesar de los miles de elementos militares y de las policías federal y estatal en las calles de Culiacán.
Este hecho se da sólo en la capital, porque en otras sedes como Los Mochis y Guasave, la situación de violencia no ha sido tanta, y sus temporadas tuvieron cierta regularidad, y aunque Mazatlán sí ha tenido un cierto repunte en la violencia, tuvieron esta temporada de chivos con tenis.
Cualquiera que se acerque al estadio de Tomateros previo, durante y después de los juegos, podría darse cuenta del extraordinario movimiento por la zona, luciendo como una ciudad sana que no muere de una enfermedad crónica.
Hay vendimia, miles de automóviles en movimiento, policías, restaurantes abiertos y otros negocios que esperan la respuesta de los aficionados que abundan en la zona.
La situación da esperanza, y de alguna manera explica cómo la ciudadanía está cansada de tener miedo y con valentía se puede ver expuesta no por la normalidad de la situación de violencia, sino más bien por un hartazgo y sus ganas de continuar con sus vidas.¿O usted qué opina?
¿Qué pasa con la seguridad en Mazatlán?
Mientras las autoridades municipales, estatales y federales no se cansan de reiterar que en Mazatlán hay coordinación y reforzamiento de seguridad, ciertos hechos demuestran lo contrario e incluso echan abajo esa información.
La noche del pasado miércoles dos hechos volvieron a cimbrar a los mazatlecos.
El primero fue el incendio en una casa-abarrotes en Pradera Dorada donde dos personas resultaron con quemaduras y además se registraron daños materiales y aunque ya adelantaron (sin peritaje) que fue por gas, no es la primera vez que tenemos explosiones en el puerto.
Este hecho evidenció la falta de vigilancia en ese sector, que pese a que se han registrado sucesos violentos, incluso asesinatos como el ocurrido hace meses dentro de una tienda comercial, o los casos de policías atacados y hasta muertos a balazos, no hay seguridad como tanto lo cacaraquean la Alcaldesa de Mazatlán, Estrella Palacios, y el Secretario de Seguridad Pública, Jaime Othoniel Barrón Valdez.
Y el otro caso insólito, el de la ocurrencia de un trailero que metió la unidad a la zona de arena de Playa Norte para, según la Alcaldesa Estrella Palacios, pedir matrimonio. Este hecho que causó asombro, fiesta musical y hasta enojo de mazatlecos, evidenció la falta de vigilancia en el paseo costero.
Cómo es posible que a pesar de que está restringido la circulación de vehículos pesados por la ciudad, ninguna corporación de los tres niveles de Gobierno haya visto el paso de esta unidad por el paseo costero.
En ambos casos la vigilancia preventiva falló en Mazatlán, y aunque Profepa y Semarnat reportaron que no hay daños en la zona de playa, pues no es consuelo para los mazatlecos.