no paramos
Resulta casi poético, si no fuera trágico, el optimismo con el que la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal anuncia su operativo de Semana Santa y mientras el director de la Policía Municipal Preventiva de Culiacán, Jonathan Macedo Ramírez promete un ambiente libre, sano y ofrece grúas gratis para que a nadie se le caliente el motor, la realidad en las calles de Culiacán tiene otros datos.
Lo que más llama la atención es el anuncio de que no habrá alcoholímetros. Bajo el eufemismo de la tolerancia, la autoridad municipal parece invitar a la ciudadanía a que el esparcimiento incluya las bebidas alcohólicas en parques y centros recreativos, siempre y cuando sea conforme a lo establecido.
¿Desde cuándo lo establecido en el Bando de Policía permite la mezcla de alcohol y volante en las fechas con mayor índice de accidentes? Parece que, ante la incapacidad de control, la Policía optó por esperar que la buena voluntad divina evite las tragedias que ellos no quieren prevenir con operativos de tránsito reales.
Pero el punto donde el discurso oficial se estrella de frente contra la pared es en el rubro de los caídos.
Con una frialdad que asusta se confirmó que, de noviembre de 2024 a la fecha, han sido asesinados 33 elementos de la corporación, siendo agentes que supuestamente estaban para cuidarnos y a los que nadie cuidó.
Dice Macedo Ramírez que en el caso de los últimos dos policías asesinados no hubo alertas ni amenazas previas.
Si esto es cierto, estamos ante un escenario de vulnerabilidad absoluto porque o la inteligencia de la corporación es inexistente, o los ataques son tan aleatorios que cualquier agente es un blanco móvil sin previo aviso.
¿Cómo pretenden salvaguardar la integridad de las familias sinaloenses si no pueden garantizar la vida de sus propios subordinados, quienes caen a un ritmo de casi siete por mes desde que inició el actual conteo?
Es muy loable que prometan auxilio vial y coordinación con los tres niveles de gobierno, pero los ciudadanos no sólo temen que se les ponche una llanta o que se les caliente el carro.
El temor real es quedar en medio de la violencia que ya le arrebató la vida a 33 policías.
Necesitamos menos facilidades para el trago y más estrategias reales para frenar la sangría interna, porque con puras grúas gratis no se construye la seguridad que Culiacán grita por todos lados.
Una vez más la seguridad en Mazatlán, la que tanto pregona la autoridad, pues de nuevo falló.
Los más de 2 mil 500 elementos de instancias municipales, estatales y federales que “resguarda” Mazatlán no impidieron a los delincuentes actuar en el puerto, llevarse a un comerciante de fruterías y asesinarlo.
Y como siempre, la Alcaldesa Estrella Palacios tuvo que apechugar de nuevo y salir a lamentar el hecho que lastima a todos los mazatlecos.
Desde hace meses, la administración de Palacios sufre hechos de alto impacto, mientras que su flamante Secretario de Seguridad nada más no atina a dar una, sigue con sus pláticas de prevención en sectores y cuando mucho presenta una moto con reporte de robo, recuperada.
Como que ya va siendo hora que se asuman las riendas del Municipio y se hagan ajustes en la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, en espera de que arroje resultados positivos.
a la salida norte de Mazatlán?
Ya son varios los hechos delictivos que suceden en el Mercado de Abastos La Yarda, de Mazatlán, a la salida norte del puerto, y parece que sigue bajo el poder de los delincuentes.
Apenas el pasado 19 de febrero, dos presuntos integrantes de una célula delictiva dedicada a extorsionar a comerciantes de ese lugar fueron detenidos.
Ese día, el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, dio a conocer estos hechos a través de su cuenta oficial en X, donde señaló que estas acciones forman parte del seguimiento a la Estrategia Nacional contra la Extorsión en Sinaloa.
Los detenidos fueron identificados como Víctor Ivo Pérez López, de 47 años, y Luis Alberto Guzmán López, de 49 años, integrantes de una célula delictiva independiente dedicada a la extorsión de comerciantes en ese centro de abasto, que durante la madrugada tiene una gran actividad de todo tipo de comercio de fruta y verduras, principalmente.
Y el pasado viernes 27 de marzo, en el mismo centro de abastos, se informó de manera extraoficial que el empresario frutero Rafael Tirado Lizárraga, había sido privado de la libertad en Mazatlán, siendo localizado sin vida al día siguiente.
Algo fuerte está pasando en ese lugar, que al parecer está tomado por los delincuentes, y ahí está un foco rojo para las autoridades de seguridad.
en los uniformes
Vaya joyita la que se están aventando las autoridades de Salud del Hospital General en el estado, y no, no es para presumir. Resulta que la gente de enfermería del Instituto Mexicano del Seguro Social Bienestar ya se cansó de que les den atole con el dedo.
Esos mismos que se la rifaron en la línea de fuego durante la pandemia siguen esperando que les cumplan la promesa del nombramiento y el bendito piso parejo que tanto pregonan en los discursos oficiales, pero ya ven, del dicho al hecho hay un uniforme de distancia.
La queja es por la tela de los uniformes que les mandaron. Dicen los trabajadores que la tela es tan caliente e ineficiente que ni moverse pueden. Para acabarla de amolar, la dotación llegó más mocha que un recibo de luz en verano.
Les dieron una triste filipina, un par de calcetas y un chaleco. ¡Hágame usted el favor! Mientras a los de la Secretaría les soltaron hasta 6 mil pesos para sus prendas, a los de Bienestar les dan sobras.
Con razón andan trabajando en quirúrgicos comprados con su propio dinero, a ver si así, de perdido, les ponen atención.
Mientras las enfermeras y enfermeros de Mazatlán, Mochis y Guamúchil andan alzando la voz porque no les pagan primas dominicales ni días festivos, ¿dónde están los mandamases?.
Cuentan las malas lenguas y las voces de la protesta que al Secretario de Salud del Gobierno del Estado de Sinaloa, Cuitláhuac González Galindo asegura que todo funciona “al cien”.
Pero la realidad es que falta personal, hay sobrecarga de trabajo y hasta tienen que comprar su propio material para poder atender a la gente.
Lo más gacho del asunto es el acoso. Dicen que si no acatas órdenes que ni te tocan, vienen los supervisores con el garrote de las represalias y si no eres del grupo de los favoritos, prepárate, porque te cargan la mano con los turnos o te amenazan con cambiarte de adscripción.
Los trabajadores ya soltaron el ultimátum: o aparece el Gobernador Rocha Moya o de plano escalan esto a nivel nacional con la Presidenta Sheinbaum, porque eso de tenerlo todo en las pancartas pero no tener nada en la realidad, ya no es negocio.
¡FOUL! Rocha Moya le pegó una regañada al titular del Instituto Sinaloense de Infraestructura Educativa, Hugo Echave, pues cuando el Mandatario hablaba de unas aulas nuevas, su funcionario lo contradijo. ¡De pena ajena!