Malecón

MALECÓN
08/01/2026 04:00
    En Sinaloa, la seguridad parece haberse convertido en un ejercicio de contención más que de prevención. El Gobierno del Estado asegura que todos los comercios, incluso aquellos incluidos en listas de amenazas que circulan en redes sociales, forman parte de un ‘operativo integral’.

    Quesque integral pa todos

    En Sinaloa, la seguridad parece haberse convertido en un ejercicio de contención más que de prevención. El Gobierno del Estado asegura que todos los comercios, incluso aquellos incluidos en listas de amenazas que circulan en redes sociales, forman parte de un “operativo integral”.

    La afirmación, en el papel, suena tranquilizadora. En la realidad, deja más preguntas que certezas.

    Si la vigilancia es integral, ¿por qué la reacción ocurre siempre después de que el miedo ya se instaló? Las listas no surgieron del vacío: aparecieron porque existe un ambiente de riesgo que comerciantes y trabajadores perciben antes que las autoridades.

    El hecho de que ningún empresario haya solicitado apoyo formal no necesariamente habla de confianza institucional; puede reflejar temor, normalización del riesgo o la idea de que pedir ayuda no cambia demasiado el panorama.

    La narrativa oficial insiste en que se monitorean redes sociales y se revisa “de manera constante” la información digital. Pero observar no es sinónimo de anticipar. Analizar no equivale a desactivar. La contención de cerrar temporalmente un negocio, reforzar rondines, minimizar un hecho como “intimidación” puede apagar un incendio puntual, pero no atiende la raíz de la amenaza ni envía un mensaje claro de control territorial.

    Además, la línea discursiva que subraya que “no fue un ataque armado” revela una vara peligrosamente baja para medir la violencia.

    Cuando la intimidación ya no escandaliza y solo preocupa si hay balas, el estándar de seguridad se ha erosionado. Para un comerciante, una amenaza basta para cerrar, perder ingresos y operar con miedo; no necesita un tiroteo para sentir que el Estado llegó tarde.

    La seguridad integral, si de verdad lo fuera, tendría un componente preventivo visible: acercamiento proactivo a sectores vulnerables, canales de denuncia protegidos, presencia estratégica que no dependa de que el delito ocurra o se viralice. Hoy, en cambio, la política parece confiar en que la vigilancia general alcance para todo, aun cuando los hechos muestran fisuras.


    Un Alcalde sin ‘datos exactos’

    El Alcalde de Concordia sigue nadando de “muertito”, “gobernando” como si todo estuviera seguro y con apoyos para su población.

    Y es que a pesar de que el problema del desplazamiento de familias por la inseguridad en Concordia es algo muy grave en ese municipio y en todo Sinaloa, Óscar Zamudio Pérez no tiene presente las cifras de cuántas familias tuvieron que dejar sus lugares de origen en busca de seguridad. Y menos conoce cuántos, de los que se fueron hasta Mazatlán en busca de vivienda, han regreso a sus pueblos de la sierra de Concordia.

    Lo que sí es que el Alcalde de Concordia, aunque nadie se lo crea, “cacaraqueó” ayer en en las oficinas de la Secretaría de Turismo de Sinaloa, en Mazatlán, que las familias desplazadas de Concordia que acuden a pedirle apoyo son bien atendidas porque el Ayuntamiento es la casa del pueblo.

    Recalcó que él o los servidores públicos de su administración reciben a estas familias.

    Pues esa atención solo es de la boca para afuera, porque hemos recibido quejas de que Zamudio Pérez o llega muy tarde al Ayuntamiento o simplemente hace oídos sordos y no atiende a los desplazados.

    Y es que las familias desplazadas bastante tienen con el problema de violencia en sus pueblos de la sierra de Concordia, como para encontrar puertas cerradas o cero atención cuando acuden a pedir ayuda al Ayuntamiento.


    No se pudieron esperar un día

    En medio de la llegada de casi 9 mil pasajeros y 3 mil tripulantes en tres cruceros turísticos, el Instituto de Cultura de Mazatlán inició con la instalación de baños en la zona carnavalera del Paseo Claussen.

    A pesar de que estamos a 36 días de la máxima fiesta del puerto y Mazatlán recibía a miles de turistas, el equipo de Operaciones del Instituto de Cultura empezó a colocar y clavar las tarimas a un costado de la llamada “Cueva del Diablo”, frente al Clavadista.

    Aunque no obstruyeron la circulación, quizás se hubieran esperado un día para iniciar con los baños del Carnaval.


    ¿Quién multa de Jumapam?

    Desde hace semanas, miles de litros de aguas negras siguen cayendo hacia el arroyo Jabalines, en Mazatlán, y no ha habido hasta ahora algún servidor público que se preocupe por parar este problema.

    Las descargas de aguas negras están sobre este cuerpo de agua en la zona de los fraccionamientos San Fernando, La Foresta y Bugambilias.

    MIles de litros de drenaje caen y ya ha afectado también la anidación de aves en ese lugar.

    A finales de 2025, personal de Jumapam inició con el cambio de tubería sobre la Avenida Clouthier, entre La Foresta y la invasión Bugambilias, pero ni eso ha frenado la contaminación.

    Y la pregunta, es ¿dónde está Ecología?, ¿Qué autoridad debe sancionar a Jumapam por este grave problema de contaminación que está paramunicipal provoca?.

    Ahí está un foco rojo que la Alcaldesa de Mazatlán Estrella Palacios Domínguez y el gerente general de Jumapam Jorge Guadalupe González Naranjo deben atender.