“Los discursos oficiales prometieron una jornada electoral tranquila y segura en Sinaloa, se desplegó un operativo omnipresente, con presencia policiaca y militar en todo el estado, sin embargo, la violencia se hizo presente”.
    Vota la violencia

    El proceso electoral que vivimos culminó su fase de campañas y votación como empezó: sumergido en la violencia.

    El territorio nacional se vio plagado de incidentes aislados que marcarán para siempre la historia de una elección donde la violencia fue la principal protagonista.

    Independientemente de los partidos políticos, los candidatos, las regiones, en todos lados, de una u otra manera estuvo presente la violencia y Sinaloa no fue la excepción.

    A pesar de la presencia de un operativo de seguridad que cubrió toda la nación y de una ciudadanía alerta, la delincuencia organizada impuso su presencia, aunque siempre de manera sorpresiva y focalizada en los candidatos o su entorno.

    En todo México, numerosas casillas fueron atacadas directamente, con la evidente intención de descarrilar el proceso en determinados espacios.

    En Sinaloa, la violencia llegó a una casilla en Los Mochis y afectó directamente a varios candidatos, algunos de los ataques trascendieron a la opinión pública, mientras otros se mantuvieron ocultos.

    Quizá, lo peor que sucedió en este proceso electoral es que se sienta un precedente ominoso, donde la delincuencia organizada entendió que puede intervenir en un proceso electoral con total impunidad, un simple reflejo de lo que pasa en prácticamente todos los ámbitos sociales, económicos y políticos del País.

    Sinaloa sufre

    Los discursos oficiales prometieron una jornada electoral tranquila y segura en Sinaloa, se desplegó un operativo omnipresente, con presencia policiaca y militar en todo el estado, sin embargo, la violencia se hizo presente.

    Hasta ayer por la tarde, todavía no aparecía el secretario de organización del PRI, José Alberto Salas Beltrán, plagiado la madrugada del sábado, sembrando incertidumbre y miedo en un ambiente ya caldeado por la violencia.

    El silencio ha sido la única respuesta a la pregunta por la ubicación de Salas Beltrán, al que ninguna autoridad ha conseguido encontrar.

    La siguiente noticia que estremeció la mañana de los sinaloense fue la declinación de la candidata de la alianza Va por Sinaloa a la Alcaldía de Badiraguato, Guadalupe Iribe Gazcón.

    La noticia se confirmó poco después por los líderes de los partidos PRI, PAN y PRD, quienes revelaron que el hermano de la candidata había sido plagiado, con la evidente intención de obligar a Iribe Gazcón a renunciar a su candidatura.

    Mientras, en Guasave, la policía confirmaba el plagio de por lo menos cinco personas, entre ellos la Regidora de Morena, Martha Yolanda Dagnino Camacho.

    Pero quizá el momento en que se mostró claramente el nivel de violencia de la elección, fue cuando el candidato a la Gubernatura por la alianza Va por Sinaloa, Mario Zamora, reveló que habían presentado 50 denuncias por plagio de personas, presiones y amenazas a líderes de colonias y personal que trabajaba en la campaña-

    Gana la mentira

    Una de las cosas que más llamó la atención en este proceso electoral fue la facilidad con la que candidatos y líderes de partidos se declararon ganadores en la contienda electoral.

    Estamos acostumbrados a escuchar a los candidatos salir a decir que van bien, que los números los favorecen, pero nunca los habíamos visto salir a gritar que habían ganado, cuando ni siquiera existían los números para sostener sus reclamos.

    Zamora se levanta
    la mano

    Todavía ni siquiera acababan de recoger las cosas los funcionarios de casilla, y Mario Zamora Gastélum ya quería jalar la banda en el edificio del Comité Directivo Estatal del PRI.

    Anunció en conferencia de prensa que las encuestas de salida lo colocaban con una modesta ventaja sobre su contrincante de Morena, Rubén Rocha Moya.

    Relajado, bromista y con un tono que mantuvo durante toda su campaña, el mochiteco bromeó incluso con la prensa, no se le vio la tensión de un proceso electoral empañado por la violencia en la entidad.

    Zamora se levantó la mano solo, confiado, y rodeado de un equipo de seguridad que sitió la sede del PRI en Culiacán, porque será lo que sea, pero el miedo no anda en burro.

    Y Rocha casi anuncia
    su gabinete

    Y por su parte, el candidato de Morena y el PAS a la Gubernatura, Rubén Rocha Moya, salió desde temprano a decir que iba ganando por más de 20 puntos sobre Mario Zamora, y aunque trataba de ser convincente, pues no, no se veía muy convencido.

    Rocha Moya anduvo repitiendo que llegara a Sinaloa la transformación que tanto necesita, que ellos ya ganaron y aunque dubitativo con las preguntas de los reporteros, prácticamente anunciaba su gabinete.

    Así que esperemos que todos queden contentos, aunque en política sobre todo en elecciones, eso es imposible.

    Paran sesión del IEES

    Desde la mañana de ayer, la consigna del Instituto Electoral del Estado de Sinaloa era clara: mandar un mensaje de paz y tranquilidad para que la gente saliera a votar, sin embargo, la estrategia murió aproximadamente las 16:30 horas.

    Durante la sesión permanente, uno de los consejeros daba fe de la violencia en Sinaloa por las elecciones, Karla Peraza Zazueta se levantó de su lugar y se fue de urgencia a la mesa de seguridad.

    En su speech inicial, la presidenta del IEES detalló la importancia de esta elección, dejó a un lado completamente los temas de violencia y se abocó a tratar de dar una imagen tranquila del proceso electoral.

    Sin embargo, el representante del PAN en la sesión exigió al órgano garante en materia electoral se pronunciara por la privación de la libertad de Alberto Salas, cosa que el instituto no hizo de manera enérgica.

    Pero al final del día la realidad superó cualquier intento de ocultar lo que estaba pasando: hombres armados robaron urnas en el Municipio de Ahome, el caos reinó en el Municipio y algunas fuerzas políticas hasta pedían que la elección se parara por la violencia.

    A pesar de que los funcionarios intentaban mantener la imagen de tranquilidad, terminaron aceptado que la violencia había llegado a la elección en Sinaloa.