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Caso Echeverría, fracaso de la justicia Observatorio

Alejandro Sicairos
11/02/2019 | 04:00 AM
El ridículo del aparato anticorrupción
 
El mismo día que la sociedad sinaloense conocía la noticia del arreglo entre la justicia y el ex Secretario de Salud, Ernesto Echeverría, que le condona a éste la mitad de los 14 millones de pesos que malversó, el Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción hacia esfuerzos por vincularse con la ciudadanía y demostrar que no todo está perdido en la lucha contra los saqueadores de las finanzas públicas.
Resaltó el viernes 8 de febrero la dicotomía entre un sistema de procuración e impartición de justicia que trata a los delincuentes de cuello blanco como a niños que roban golosinas, en contraste con el hartazgo social por la impunidad, siempre la impunidad, que se traduce en licencia para delinquir dada a los que desempeñan cargos de gobierno.
Los perpetradores de cohechos, peculados y cualquier forma de expoliar el erario se han vuelto demasiado cínicos bajo la regla de hoy delinco, mañana la justicia me absuelve. Saben que la maquinaria de la corrupción funciona a la perfección con todos los engranajes que la componen, incluyendo los del ministerio público y la justicia.
Nunca como ahora había sido tan fácil el uso indebido de recursos públicos y enseguida salir de los juzgados con un certificado de buena conducta en las manos. Echeverría Aispuro, a quien el gobierno de Quirino Ordaz Coppel señaló con índice de fuego por daños a las finanzas estatales, se ha convertido en el referente a seguir por otros desfalcadores que saben que la aplicación de la ley está de ganga con la figura del resarcimiento parcial del perjuicio económico.
Por eso el encuentro del Comité de Participación Ciudadana con organizaciones de la sociedad civil mostró a pequeña escala la desconfianza y escepticismo que reina en la población sinaloense respecto al combate a la corrupción. Y la gente tiene razón al percibir que esa lucha naufraga al ser un discurso hueco en los gobernantes, simulación reiterada en las instancias de auditoría y rendición de cuentas, y subasta de impunidades para las fiscalías y jueces.
Aunque no lo dice, el mismo CPC tiende a convertirse en un mecanismo trabado del propio Sistema Estatal Anticorrupción. El Comité Coordinador se ha vuelto una tranca difícil de saltar por quienes intentan que el SEA funcione como la ley lo mandata, sin embargo, se creó la norma jurídica pero no la mentalidad por imponer la transparencia y rendición de cuenta por encima de cualquier interés o fuerza.
Nada nuevo y menos en la era en que renace la tentación por derribar las trincheras de participación social. El edificio anticorrupción tiene excelente fachada pero en su interior no habita la voluntad, convicción o mano firme para volverlo funcional. El cascarón de buenas leyes, instrumentos e involucramiento ciudadano está hueco por dentro. Le falta pollo.
Y qué raro que siendo el combate a la corrupción el motor de arranque del nuevo régimen que preside Andrés Manuel López Obrador, y que el Gobernador Quirino Ordaz condene el flagelo cada vez que puede,  y ofrezca enfrentarlo, exista otra realidad allá abajo donde está inutilizado el sistema creado para moralizar la función pública. La burocratización le estorba al ala ciudadana y nada se mueve en el círculo vicioso donde todos traen la moda del blindaje al erario público pero nada más en el discurso.
El corolario del expediente Echeverría constituye la evidencia de la derrota a todos los componentes del sistema anticorrupción. Lo es más para la Vicefiscalía especializada que fue la que avaló el trato ventajoso para el incriminado, bajo el criterio de borrón del delito y burla a la sociedad. Pero es el fenómeno de la corrupción el que se muestra imparable, impune y con permiso para seguir robándoles a los sinaloenses.
 
Reverso
Pongan todos atención,
Hoy tenemos circo de tres pistas,
En las tres la corrupción,
Es bufón, mago y escapista.
 
Lección que viene del sur
Mazatlán pone la muestra de nuevo en participación cívica al darle forma a la Contraloría Ciudadana que será presentada el 15 de febrero, con la integración de al menos veinte organizaciones cívicas que le pondrán marca personal al Alcalde Luis Guillermo Benítez en materia de transparencia y rendición de cuentas. De origen, la convocatoria partió de la Síndico Procuradora, Elsa Isela Bojórquez, pero prevaleció la vocación autónoma que han defendido activistas de trayectoria indomable que garantizan vigilancia profunda y convicciones que no se doblan.
alexsicairos@hotmail.com
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