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Cofepris y Coepriss se prostituyen al mejor postor Opinión

Alberto Kousuke De la Herrán Arita
11/08/2019 | 04:05 AM

En el año de 1888, Rudyard Kipling manifestó que la prostitución es la profesión más antigua del mundo; sin embargo, el intercambio de dinero o bienes por sexo data desde mucho más atrás. La primera mención de la prostitución se remonta al Creciente Fértil (Mesopotamia) en el año 2400 antes de la era moderna. Los sumerios acuñaron la palabra “Karkid” para describir a aquellos que se dedicaban a la prostitución, una de tantas profesiones de la época.

Así como la prostitución, otras “profesiones” de la era de bronce que deberían de haber quedado en el pasado, siguen vigentes en nuestra sociedad contemporánea. Igual de común que la prostitución, la charlatanería era (y sigue siendo) una actividad que se aprovechaba de la ingenuidad y necesidad de la gente, y que resultaba extremadamente redituable.
Los charlatanes de Sumeria introdujeron el “Zisurrû”, una medida defensiva que consistía en dibujar un círculo con harina alrededor de estatuillas con el fin de repeler espíritus malévolos, o alrededor de un enfermo para protegerlo de fantasmas o demonios.
En el México contemporáneo, la mayoría de la gente aún cree en los milagros y los charlatanes siguen enriqueciéndose a costa de su penuria e ingenuidad. Esto no tiene grandes repercusiones cuando se trata de un simple horóscopo o pulsera para el equilibrio, pero cuando se trata de la salud de un paciente crónico, es cuando uno dice “no se pasen de lanza”.
Todos los mexicanos estamos a merced de estos viles y perversos charlatanes que se encuentran al acecho de su próxima víctima desvalida. En teoría, no deberíamos de preocuparnos, ya que contamos con los siempre vigilantes paladines de la rectitud y guardianes de la salud, la Cofepris (federal) y la Coepriss (estatal). No obstante, la realidad es que estamos completamente desprotegidos, y que además, probablemente también forman parte de este gremio de charlatanes o reciben dádivas por parte de ellos.
Por poner uno de tantos ejemplos, en TVP (Televisora Grupo Pacífico) anuncian de manera rutinaria el producto “Regenexx”, un producto que supuestamente estimula la producción y liberación de células madre (lo cual es imposible). Esta compañía inicialmente promocionaba su producto para tratar la artritis, pero en los anuncios dirigidos a los televidentes sinaloenses afirma que sirve para revertir la diabetes. Estas afirmaciones son absurdas y no tienen absolutamente ninguna lógica ni sustento científico. A pesar de esto, el producto cuenta con el permiso de COFEPRIS 143304201A3925.
La Coepriss no se queda atrás, en Sinaloa se encuentra la compañía “Tratamientos Células Madre Humanas” localizada en Av. Rafael Buelna y J. Kumate s/n Fracc. Hacienda las Cruces, Mazatlán, Sinaloa, teléfono (669)127.0121, a nombre de Jesús Eduardo Bernal. Esta compañía oferta tratamientos de células madre dirigidos a tratar virtualmente todas las enfermedades conocidas por el humano y ofrecen cursos en hoteles (el último celebrado en el Hotel Olas Altas, 2 y 3 de agosto) con el fin de expandir esta práctica de charlatanería.
A pesar de que el curso está dirigido a médicos, ¿quien da un curso de células madres en un hotel? Trabajar con células madres requiere de laboratorios con un nivel mínimo de bioseguridad nivel 2. El hotel Olas Altas ni siquiera puede garantizarnos que su cocina está libre de cucarachas, mucho menos tiene las instalaciones para trabajar con células madre.
Asimismo, hace algunos años, su servidor y columnista preferido denunció ante la Cofepris la compañía “StemTech” (denuncia sanitaria 1701186W), la cual vendía pastillas que decían hacer lo mismo que Regenexx y que se promocionaban con pláticas en el hotel Wyndham de Culiacán. ¿Cual fue la respuesta de aquellos que velan por nuestra salud? Absolutamente ninguna y esta compañía sigue haciendo lo suyo impunemente.
Al igual que los antiguos sumerios, los sinaloenses somos presas fáciles de los charlatanes que nos venden productos que no sirven. En la era de bronce eran círculos de harina (Zisurrû), mientras que hoy en día son pastillas y tratamientos (células madre, ozono, herbalife, kiäni, inmunotech, etc) los cuales tienen la misma efectividad que el círculo de harina.
México es un país repleto de enfermos cronicodegenerativos, especialmente de diabéticos, los cuales rara vez siguen su régimen de tratamiento. Al no ver una mejoría en su condición, recurren a los productos milagro en busca de una cura prodigiosa y dejan de seguir su tratamiento médico. Cuando Cofepris avala uno de estos productos y la Coepriss los deja seguir operando, no solo están incurriendo en una fechoría, sino también afectan directamente la salud de aquellos que deben de estar protegiendo.
Lamentablemente, eso es solo la punta del iceberg, en Sinaloa abundan diversos charlatanes de la salud que operan libremente y nadie hace nada para detenerlos y castigarlos. Sinaloa es un estado de impunidad.
Cofepris y Coepriss son unas prostitutas, el problema es que el que sale jodido es el paciente enfermo.
alberto.kousuke@uas.edu.mx

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