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La reducción de la tasa de interés de Banxico TIERRA NUESTRA

Juan de Dios Trujillo
17/08/2019 | 04:00 AM

Las decisiones de política monetaria del Banco de México (Banxico) con relación a movimientos en la tasa de interés han estado alineadas a las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos (la Fed), bajo la premisa de mantener márgenes de rentabilidad atractivos para los flujos de inversión extranjera hacia México. De ahí que las tasas de interés de referencia en México sean siempre más altas que en Estados Unidos.

La conservación de adecuados flujos de capital, a fin de mantener el valor de la moneda, ha sido más importante incluso que el combate a la inflación, si bien no han sido suficientes para evitar la depreciación del tipo de cambio.

Hasta la crisis de 2008, el principal instrumento de política económica de la Fed había sido el manejo de la tasa de interés; sin embargo, las sucesivas bajas en la tasa de referencia para evitar la crisis o propiciar la recuperación de la economía fueron perdiendo paulatinamente efectividad al acercarse al límite inferior de tasa cero. De ahí que la Fed haya recurrido a medidas no convencionales (como compra de bonos) que propiciaron la expansión monetaria e inundaron de liquidez los mercados monetarios. Los analistas financieros y economistas conservadores esperaban la emergencia de presiones inflacionarias, pero no ocurrió así. A pesar de que era deseable el aumento de precios, las tasas de inflación se mantuvieron por debajo del nivel de inflación objetivo (2 por ciento).

La paulatina recuperación de la economía estadounidense llevó a la Fed a definir como propósito el regreso a la “normalidad”, gradualmente; lo cual implicó buscar regresar a niveles de tasa de interés para hacer posible que este instrumento de política monetaria recuperara su efectividad, mientras se retiraba el exceso de liquidez previamente inyectado.

Existe el temor de que, ante la eventualidad de una nueva recesión, la Fed no será efectiva en estimular la economía recurriendo a disminuir una tasa de interés que ya es baja, todavía cerca del límite inferior de cero, y que tampoco podrá recurrir con la misma efectividad a medidas de expansión monetaria similares a las ya aplicadas, ante el exceso de liquidez que ya se tiene.

El entorno de inflación anclada por debajo de la inflación objetivo y de bajas tasas de interés ha permitido al gobierno de Donald Trump impulsar el crecimiento de la economía estadounidense apoyándose en un déficit público creciente (baja de impuestos y aumento del gasto). Además, Trump reclama que la Fed le acompañe en sostener el crecimiento mediante el descenso de la tasa de interés, acusando a la Fed de incompetencia y amenazando su independencia. No se sabe cuándo y cómo va a terminar la fiesta.

Por otra parte, la política comercial proteccionista de Estados Unidos ya está mostrando sus efectos negativos, lo cual ha hecho que haya temor a la caída en una recesión mundial. La reacción en los mercados ha llevado a que, aunque la Fed disminuyera su tasa de interés de referencia, los propietarios del capital hayan buscado refugio en el oro, el yen y en los bonos públicos estadounidense (que se consideran muy seguros). Como sucedió en la crisis global de 2008, los flujos de capital buscan seguridad, en primer lugar, no las opciones más rentables.

La reciente apreciación del peso, ante el descenso en la tasa de interés de referencia de Banxico, ha estado vinculada a esta reacción (no importa tanto la rentabilidad sino la seguridad). Se esperaba que el peso se depreciara no que se apreciara, pero el descenso de tasas de interés en un marco donde otros bancos centrales están procediendo de igual manera se interpreta como medida necesaria para evitar la caída en la recesión.

Según información del diario “El Economista”, un estudio reciente de Banxico encuentra que el traspaso del efecto de los movimientos del tipo de cambio a los precios es bajo, lo cual implica que no es muy efectiva la contención de precios a través de la apreciación del tipo de cambio, según se creía. Siendo así la explicación de una inflación subyacente que no cede estaría asociada más bien a otros factores. Lo cual requiere de mayor investigación, si se pretende anclar la inflación en un nivel bajo.

La conducción de una economía mediante políticas económicas tiene más de arte que de ciencia. Los tiempos actuales no son de certidumbres y la economía global está experimentando grandes transformaciones que no terminan de expresar claramente su forma. Si queremos tener resultados diferentes a los que hasta ahora se han registrado en México, se tendrá que proceder de manera diferente, y mantener una mente abierta, hasta experimental.

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