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Partidos políticos ¿para qué? Aldea 21

Vladimir Ramírez
12/03/2019 | 04:05 AM
 
 
Los partidos políticos nacen ante la necesidad de democratizar las decisiones de los gobiernos, por lo que son de principio, instrumentos ideados para reunir y organizar a los ciudadanos en la búsqueda del poder para gobernar de forma más eficiente los diversos intereses en una sociedad. Otra definición, según reconoce el propio INE en México, se refiere a los partidos políticos como entidades de interés público que tienen como fin promover la participación de los ciudadanos en la vida democrática, contribuir a la integración de la representación nacional y como organizaciones de ciudadanos, hacer posible el acceso de éstos al ejercicio del poder público, de acuerdo con los programas, principios e ideas que postulan y mediante el sufragio universal, libre, secreto y directo”. Ambas definiciones nos dicen que fundamentalmente se han creado para acceder al poder de la decisiones en los gobiernos. Esta ha sido hasta ahora la forma más “civilizada” y “domesticada” de acordar las diferencias de los diversos sectores de una sociedad o nación como la nuestra, a lo que hemos llamado también sistema político democrático.
 
Después de la Revolución del Siglo 20 en México, la historia del sistema de partidos se divide en dos momentos importantes: una con la llamada transición a la democracia que implicó la transformación paulatina de los partidos políticos y el paso de un sistema de partido hegemónico a uno plural y competitivo. Posterior a esta etapa de mayor pluralidad política, en lo que va del Siglo 21 los partidos en México han sido muy cuestionados y criticados por el grueso de la población, al grado de preferir por algún tiempo, primero las candidaturas “ciudadanas”, posteriormente las llamadas “independientes” hasta incluso considerar viable el “voto nulo” como medida de reclamo social. Éstas fueron las primeras expresiones de rechazo y desacuerdo con la actuación de los partidos políticos. Así transcurrieron los últimos 18 años, con dos gobiernos del PAN y uno del PRI, hasta la llegada del Presidente López Obrador y su propuesta histórica-política de la cuarta transformación del país.
 
La reciente propuesta de la Diputada Tatiana Clouthier de reducir el presupuesto de los partidos en un cincuenta por ciento, pone nuevamente a juicio el rol social de los partidos, de su propósito para generar bienestar y mayor desarrollo social por la vía civilizada del ejercicio de la democracia tanto electoral como gubernamental. De otra manera, ¿qué sentido tendría la preservación o desaparición del sistema de partidos en México?
 
El problema político que se vive en nuestro país con respecto a la democracia electoral, es que en los partidos políticos se desvirtuó el propósito original de ser intermediarios entre la sociedad y el Estado, de canalizar sus demandas a través de las instituciones públicas, de conducir las acciones de gobierno a favor de las mayorías, de mantener los equilibrios de las desigualdades y de promover una doctrina ideológica que proponga un modelo social en la búsqueda del bien común. Desafortunadamente, los partidos en México representan otros intereses, se convirtieron en botín político para beneficio de unos cuantos, en instituciones secuestradas por una clase política rapaz, que hizo de la práctica política un instrumento patrimonial para sus familias, amigos y cómplices, en la búsqueda, no del bien social, sino de oportunidades mezquinas para cometer actos de corrupción a través de incondicionales en los cargos públicos y de representación popular. En la realidad este es el verdadero dilema que vive nuestra democracia, los partidos políticos, el gobierno y los electores, un tema de moral y de principios que se han perdido en menor de los casos y en el peor de ellos, que dejaron de ser considerados como atributos para pertenecer a la actual clase política. 
 
Por otra parte, los 30 millones de votos que dieron el triunfo a Morena no fueron votos para el partido, sino para un sólo candidato que convenció de que votaran por Morena. Este fenómeno electoral se confirma como un hecho histórico único en el que un sólo hombre hace ganar al resto de los candidatos. Ahora bien, ante esta reflexión surge la pregunta de si el actual gobierno de la República revisará la actuación de los partidos políticos, incluyendo a Morena, en su proyecto de la cuarta transformación, en qué medida y para qué propósito. Tener claridad sobre el rol social de los partidos políticos en el actual gobierno serviría de referente para dilucidar sobre el nuevo significado que deberá tener la democracia electoral en nuestro país 
Hasta aquí mi opinión. Los espero en este espacio el próximo viernes.
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