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Un desencanto que aplauden Opinión

Cuauhtémoc Celaya Corella
06/10/2019 | 04:11 AM

celayacorella@hotmail.com

Poco a poco Inge, la 4T va dejando ver el verdadero rostro populista y autoritario con tendencia a un sometimiento social definitivo.

Pocos visualizan la destrucción que viene, y como autocomplacientes con ello aplauden a quien va mañana a mañana, minando la sólida estructura social y económica que ha sostenido a un sistema. Los políticos corruptos fueron la alfombra roja para que un líder social, frito en los aceites del viejo PRI, del autoritarismo, del populismo de los 70, emergiera como un salvador que busca coronar lo que dejó inconcluso el echeverrismo y lopezportillismo, que llevaron al país casi a una bancarrota.

¿Lo recuerdas Inge? las devaluaciones, las crisis, las locuras fantasmales de producir por decreto, sueldos por decreto, sujetar a la economía por decreto y destruir por decreto. Si leyéramos la historia de esos doce años, conocida como la docena trágica, veríamos que no terminó entonces, y parece que hoy tiene continuidad con esquemas fortalecidos. Pero el pueblo bueno, no sabe leer y ni les conviene que aprenda.

Probado está en el mundo que el populismo no ha levantado a ninguna nación donde se ha aplicado, y sí en cambio las ha sumido en el deterioro social y económico. No lo digo yo, está en la historia.

Por ello resulta extraño lo sucedido hace días, cuando el gobierno actual, con su silencio, aprobó llamar valientes y héroes a quienes tuvieron toda la intención de desestabilizar al país y a su estructura social y política, pretendiendo imponer una revolución. Para allegarse fondos, urdieron secuestrar a empresarios y cobrar rescate por su liberación. El primero fue Eugenio Garza Sada, a quien un comando el intento secuestrarlo. En este hecho fue asesinado el empresario, dos escoltas y dos integrantes del comando guerrillero.

Increíble que con ese hecho, se reconozca a quienes a través de la delincuencia intentaron romper la paz social en aquellos días. Pareciera que la confrontación social la provoca el propio sistema. Y no es lejana la posibilidad de que aparezcan guerrillas urbanas.

También la Secretaria de Gobernación ofreció una disculpa pública a Martha Alicia Camacho, guerrillera perteneciente a una célula de la Liga 23 de Septiembre, que emprendió en 1970 una lucha armada contra el Estado Mexicano, con el propósito de imponer un comunismo y abogar por las clases pobres y marginadas. Este hecho desató la llamada Guerra sucia entre las fuerzas de inteligencia del Estado, el Ejército y los cuerpos policiales de aquella época.

Dicha disculpa la inició la Secretaria Cordero, diciendo: “A nombre del Estado Mexicano...” ¿De qué se trata?, y me pregunto Inge, ¿alguna organización pública del Estado Mexicano de la 4T, ofrecerá disculpas a las víctimas de los asesinatos, a los familiares de los caídos y a quienes hayan resultado afectados en sus patrimonios, en sus familias o en sus vidas?

¿No son mexicanos que merecen que el Estado les ofrezcan disculpas? Y sobre todo, la promesa que no volverán a tolerarse esas situaciones en el presente, ni en el futuro.

Pobre CDMX. Escuchaba a la Ing. Sheinbaum, gobernadora de esa ciudad, en una declaración con respecto a una manifestación celebrada en dicho lugar, en la que según ella, se infiltraron encapuchados y golpeadores e hicieron desmanes. Dijo: “son cosas del conservadurismo, que no aceptan los cambios que el gobierno de López Obrador ha ido imponiendo...” pero no dijo, porque no lo sabe, qué quiere López Obrador. O no le conviene decirlo.

Luego después, en otra manifestación, de nueva cuenta, encapuchados y golpeadores, buscan incendiar una librería al grito de “la lectura es de burgueses”, y en otra más, buscan quemar una puerta de la Catedral Metropolitana, y en otra, se raya la casa donde vive el Presidente, Palacio Nacional.

Y en todas estas manifestaciones, no hay un solo detenido, las fuerzas del orden no actuaron, porque así lo indica el jefe del Poder Ejecutivo. No reprimirán, ni el Ejército, ni la Guardia Nacional, ni las policías. Se deja el patio abierto para que hagan lo que quieran los alborotadores, que destruyan lo que encuentren a su paso, que linchen si alguno se pone enfrente, se raye cualquier muro, se llegue a golpear a quienes tengan la mala fortuna de estar en esos lugares equivocados.

Una total indefensión ciudadana. Y este clima irá creciendo y se puede volver caótico en ciudades y estados donde haya elecciones. El miedo es un arma contundente para evitar que pierdan los que el Presidente quiera que ganen. Nada tranquilo el panorama nacional.

¿Qué sigue? El ataque matutino, la división, las ordas al servicio de lo que se ordene contra el orden establecido, el anclaje en un pasado que creíamos superado, un camino que conduce al enfrentamiento, provocado por quien tiene la responsabilidad de salvaguardar la estabilidad social y económica de la sociedad mexicana.

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