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ELECCIONES 2018
CARRERA POR EL SENADO Mario Zamora y el padrino Meade
¿Quién es este hombre que busca el Senado, antesala de la Gubernatura en 2021? ¿Qué personajes son claves en su trayectoria? Estos son los nombres, episodios y hechos detrás de Mario Zamora Gastélum...
José Alfredo Beltrán
21/05/2018
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Foto: Noroeste

Si a alguien debe Mario Zamora Gastélum su ascenso en el servicio público es a José Antonio Meade Kuribreña.

Hará unos 16 años que la trayectoria del mochiteco quedó alineada a la de “El Jefe Meade”. El mochiteco se cruzó en el camino del hoy candidato presidencial priista cuando apenas tenía 26, y Meade, 33.

Con la llegada del panista Vicente Fox a la Presidencia, en el 2000, comenzó a escribirse la "muerte" del Banco Nacional de Crédito Rural, Banrural, para dar vida a la Financiera Rural.

Meade, un economista egresado del ITAM, recibió la encomienda de echar adelante la nueva institución crediticia en apoyo al campo.

Por esos tiempos otro economista, Zamora Gastélum, egresado del Tec de Monterrey, concluía en Londres una Maestría en Desarrollo Económico Regional en la London School of Economic and Political Science, que cursó entre 2000 y 2001.

Mario estaba por regresar al país cuando al plantel iba llegando Carlos Mendoza, actual Gobernador de Baja California Sur, a quien le conoció a través de un amigo en común.

Diez días de convivencia, y cuatro borracheras de por medio, bastaron para que Zamora y Mendoza hicieran "click".

Al retornar a México, el sinaloense "heredó" al sudbajacaliforniano sus apuntes. Y con el paso de los meses, era correspondido con una invitación de Mendoza, para incorporarse a la Financiera Rural, creada en 2002 y cuyo primer director fue "Pepe Meade".

Desde entonces le "siguió" en cuanta institución pública encabezara, en gobiernos del PAN o del PRI, de Felipe Calderón o Enrique Peña Nieto: SAT, Secretaría de Desarrollo Social, Financiera Nacional de Desarrollo Rural.

Y así siguen.

Uno, candidato presidencial; otro, al Senado por Sinaloa.1

 

 

Los tres Marios

Mario Zamora Cortés, abuelo paterno de Mario, era un mazatleco que se fue a Guadalajara a estudiar para Químico Alcoholero Azucarero. Con título bajo el brazo, en 1939 se incorporó al ingenio azucarero de Los Mochis, entonces propiedad de norteamericanos.

Desde ese primer rol de "químico de guardia" escalaría posición tras posición hasta convertirse en gerente regional de la United Sugar Company, coordinando todos los ingenios de Sinaloa y Nayarit y convertirse en accionista de la empresa.

En tanto Francisco Gastélum, su abuelo materno, fue dueño del primer supermercado de Los Mochis "San Francisco", así como de campos agrícolas y porcícolas.

Mario Zamora Malcampo, el padre de "Marito", como muchos le dicen en el PRI sinaloense, seguiría primero el camino de empresario.

"Soy de familia de gente decente, transparente, que tenemos errores y virtudes como todos", acota Mario tercero, quien tuvo una infancia cómoda, de privilegios.

Estudió en el Colegio Mochis, institución privada de la high society norteña en sus orígenes, fundada en 1954 por decenas de mochitecos, entre ellos los abuelos de Mario. En sus inicios estuvo al mando de sacerdotes, aunque al Mario de esta historia ya le tocó la etapa laica.

"Digamos que soy católico, creo en Dios, pero no cumplo tanto con ir a misa cada domingo. De chico (sólo) fui monaguillo para dos bodas de tías mías", ilustra.

En un municipio donde "todos se conocen y saben quién es quién", las familias de clases medias y altas confiaron en el Colegio Mochis la instrucción de varias generaciones. Fue en la primaria, en sexto año precisamente, donde Mario "le echó el ojo" a Wendy Ibarra, a quien le pidió ser su novia.

Wendy, hija de Daniel Ibarra Heredia, el mayor productor y exportador de mango en el continente americano, le daría el "sí" hasta que ambos se reencontraron en Monterrey, estudiando ya licenciaturas.

Hoy la pareja Zamora-Ibarra tiene tres hijos: Ana María, Wendy y Mario.

Los detractores hablan del Mario "hijo de papi", "fresa", "tecnócrata".

"(Pues) habrá que definir lo que es 'fresa'", responde. "Yo no uso vuelos privados, nunca uso primera clase de un avión, donde sí me he encontrado muchos políticos que hablan de humildad y siempre vuelan en primera clase; nunca he utilizado Suburban ni escoltas".

Y al señalamiento de "tecnócrata", expone que él sólo trata de prepararse técnicamente, mezclar conocimiento con habilidad política y social "para desarrollar y aterrizar cosas".

Detrás del dinero que tienen sus familias, de él y su esposa, defiende, hay esfuerzo y trabajo.

"Nunca por robarse un peso", asegura quien reportó en 2017 ingresos por 3.4 millones, mientras que los de su esposa, Wendy, ascendieron a 12.7 millones.

Y para prueba de la "honestidad familiar" Mario pone a su padre, quien fuera Director de Alcoholes, área que expide licencias en el Gobierno estatal, por 10 años.

"Nunca tuvo un permiso de alcohol, nunca en la familia ha habido un sólo permiso de alcohol, fue un hombre que nunca pidió una 'mochada'...

"Y yo no soy la Madre Teresa de Calcuta, o Carmelita Descalza, pero no soy transa, no soy rata y no soy flojo".

 

 

Priista ¿para siempre?

Quien inició a Mario en la política, y en el PRI, fue su padre Mario Zamora Malcampo, quien tras graduarse en Monterrey como Ingeniero Mecánico, e inglés en Michigan, se enroló en la General Motors, para regresar a Los Mochis y enfocarse en los negocios propios. Una ferretería, la agricultura, el comercio. El segundo de los Zamora comenzó a militar en el PRI en 1971 en una época en que era raro que un "ex Atec", un empresario –por ese tiempo más proclives al PAN-- militaran en el tricolor.

Tras liderar la Cámara Nacional de Comercio local en los 90, Zamora Malcampo llegó a ser dirigente del priismo mochiteco, y para 1992 Diputado local, cargo al que pidió licencia para buscar la Alcaldía de Ahome en 1995.

Su hijo, el Mario tercero de este relato, seguiría idéntica ruta... y destino.

"Yo estaba muy chico, era algo mitotero, lo acompañaba a todas las reuniones", recuerda. Incluso a pegar propaganda de los candidatos priistas con engrudo. Siendo su papá el dirigente, se le expidió la primera credencial "simbólica" de priista, a los 12 años.

Fue en la etapa estudiantil en la que afloró la inquietud por participar. En la secundaria fue presidente de la sociedad de alumnos, en preparatoria fue activo en órganos escolares, y ya de universitario, lideró a los estudiantes de Sinaloa radicados en Monterrey.

Terminado ese ciclo, se enfrentó a un dilema: optar por los negocios y con ello una vida relativamente cómoda, o "entrarle a la política". A "arreglar lo que no le gustaba", como le aconsejó su padre.

"Siempre he sido muy inquieto, algo inconforme, y dentro de mi comunidad veía cosas que no me gustaban y creo yo que la mejor vía para arreglarlas es la política. Y por eso empecé a participar".

A Mario varias veces se le ha escuchado una frase: "Soy priista, lo he sido antes, lo soy ahora y lo seré siempre".

"La historia de mi vida ha demostrado que el 'chaqueteo' no está en mi ADN; yo soy priista no por ocasión, sino por convicción, creo en muchos de los valores y en los principios del PRI", asevera.

Y aunque "no se cierra" a los errores y a la corrupción del PRI, no por eso se puede "agarrar parejo" a todos, dice. "Hay errores en mi partido, como los hay en todos".

 

 

De Colosio a Meade

 

Mario tercero nació tras cinco embarazos fallidos de su madre Ana María, quien procreó dos hijos, Ana Rafaela y él. De hecho, ella pasó siete meses en cama, para poderlo dar a luz en 1974.

"Mi papá", sostiene, "siempre ha sido muy estricto; si no tenía buenas calificaciones no había premios. La mesa de mi casa, muy democrática, siempre los temas se abrían en sobremesa, donde todos opinábamos con total libertad, donde había respeto pero no jerarquías, podía discenir, fue un ejercicio que me ayudó mucho", apunta.

Fue en una de esas sobremesas, en el desayunador de su casa, donde le tocó conocer a Luis Donaldo Colosio Murrieta, cuando "aún no era famoso", en los años 80.

Colosio llegó a Sinaloa como delegado del sector popular y había conocido al "Prieto Zamora" en Monterrey, el padre de Mario, en la etapa estudiantil de ambos. Le recordaba por "lo bueno" que era en el beis.

Colosio, quien fue candidato presidencial y asesinado el 23 de marzo de 1994, es el máximo referente para Zamora Gastélum.

Le sigue Meade, aunque no sea "priista". Y si Meade estuviera en el PAN, confiesa, le admiraría por igual.

 

 

Dos Zamora, dos derrotas

El primer cargo político de peso de Mario fue el de Diputado local en la 59 Legislatura, de 2007 a 2010. Antes, desde 2003, había iniciado cargos administrativos bajo el cobijo de Meade, en la Financiera Rural.

A sus 33 años encabezó la Comisión de Hacienda de la Legislatura local.

Y en momentos en que toda la clase priista se aferraba a la opacidad, pese a la existencia de una ley de transparencia desde 2002, sorprendió cuando, junto a otros dos legisladores de oposición, Graciela Domínguez, del PRD, y Sadol Osorio, del PAN, "abría" sus bienes y patrimonio. Ese acto permitiría a Sinaloa conocer la existencia de bonos ocultos, secretos, que por décadas se habían entregado a diputados.

Desde esa posición, como su padre en 1995, solicitó licencia para disputar la candidatura a la Alcaldía de Ahome en 2010, en un punto de extrema polarización de dos candidatos por la Gubernatura: Jesús Vizcarra por la alianza del PRI, y el ex priista Mario López Valdez, por la del PAN.

Fue precisamente Ahome el "laboratorio" que daría a Malova el histórico triunfo sobre el poderoso empresario de la carne.

De esa votación atípica, con participación superior al 70 por ciento, quedó siempre la sospecha de "mano negra", de supuesta intervención del crimen organizado para inclinar la votación a favor de Malova, en ese municipio.

Al igual que Vizcarra en la Gubernatura, Mario obtuvo una demoledora derrota frente al panista Zanén Xóchihua, quien capitalizó el "choque de trenes" entre Malova, Vizcarra y los "padrinos" de uno y otro. Zamora sacó sólo 28 por ciento del total de votos, contra un 70.50 de Xóchihua.

Pero no fue esa la única derrota político-familiar que pegó a Mario. En 1995 su padre Mario Zamora Malcampo, intentó también ser Alcalde de Ahome. Si al papá le tocó pagar la factura cobrada por los ciudadanos al PRI en 1995, en un contexto de millones de familias arruinadas por el mal manejo de la economía nacional, al hijo correspondió pagar la factura de las disputas entre el millanismo-malovismo y el aguilarismo-vizcarrismo.

Mientras un significativo número de priistas se alineó al malovismo, Zamora Gastélum mantendría una postura crítica, e incluso con más de un "encontronazo" con Gerardo Vargas Landeros, operador político de Malova y ex Secretario General de Gobierno, a quien terminaría arrebatando la candidatura al Senado este 2018... por gestiones de "Pepe Meade".

Pero ni la derrota de su padre en 1995, ni la de él en 2010, acabaron con la carrera política de Zamora Gastélum.

"(En realidad) las dos (derrotas) me sirvieron mucho. Cuando uno compite se tiene que preparar para ganar o perder, en ambas estábamos preparados para ello", afirma.

Tras su estrepitoso fracaso, Mario retomó su carrera en el Gobierno federal.

"Sin duda fue una derrota electoral, pero en lo personal fue un gran triunfo; es lo que me permitió, por decirlo así, recorrer el país al lado de 'Pepe' Meade en Sedesol. Y esa experiencia yo no la cambio absolutamente por nada", sostiene.

 

 

El enemigo del 'trébol'

Para 2012 Mario fue administrador central de Estudios Tributarios y Aduaneros en el Servicio de Administración Tributaria, y posteriormente coordinador regional de la Financiera Nacional de Desarrollo en cuatro estados. Más tarde, Director General de Asesoría y Enlace de la Secretaria de Energía.

Y por tres años, desde 2015, coordinador de Delegaciones de la Sedesol. Lapso en el cual enfrentó otra polémica: la ventilación en primera plana de El Universal de conversaciones suyas con panistas, al calor de la contienda de 2015, y con base en las cuales priistas le acusaron de operar a favor del PAN, y hasta su expulsión pidieron.

Detrás de esas filtraciones se vio "la mano" de Vargas Landeros, según el propio Mario. Ambos, con miras en la Senaduría.

Y es que mientras Vargas Landeros rotulaba cuanta pared había en Sinaloa con sus "tréboles", Zamora Gastélum le competía con las "emes" arrobadas, para posicionar su nombre, mientras detentaba su último cargo federal, como Director General de la Financiera Rural, ocupando la misma silla que Meade estrenó en 2011. Y a quien, en la víspera de la sucesión, le organizó festejos y agasajos, con círculos políticos y empresariales de Sinaloa, e incluso del país.

 

 

El día en que Meade y Zamora 'se levantaron'

"Va a nacer una institución que se llama Financiera Rural, queremos que formes parte de ella", le dijo Carlos Mendoza, su antiguo conocido en la estancia de Londres, a Zamora Gastélum. Varios senadores del tricolor, revela Mario, apostaron que se "iba a quemar el campo", con la desaparición de Banrural.

A 15 años de aquello, se jacta que "no se quemó el campo", y hoy organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial, consideran a la Financiera "un caso de éxito".

A Meade, en particular, Zamora "lo conoció" por teléfono.

En la transición del Banrural a la Financiera, había diversos proyectos de invernaderos en Comondú, BCS, que buscaban financiamiento. Ni Carlos Mendoza, su jefe, ni el propio Zamora, le sabían al tema. Al sinaloense se le encomendó "empaparse", para evaluar la viabilidad de los proyectos. Lo hizo conectándose con empresarios como Gonzalo Ávila, René Carrillo, Eduardo "Tano" Leyson, y las familias Tarriba, Ley, Canelos, De la Vega.

Detrás de los proyectos de invernaderos estaba la "mano" de un senador en funciones y de un Gobernador.

"Los revisamos por todos lados y a todas luces no volaba", relata Zamora, quien se rehusó a estampar su firma en los créditos. Esto irritó a quienes empujaban los proyectos.

Intervino Meade, quien sin conocerlo, por teléfono advirtió que nadie en la Financiera iba a firmar algo "sin viabilidad". El conflicto se llevó a la Ciudad de México, donde en una reunión entre funcionarios y empresarios que buscaban el crédito, Zamora fundamentaba las razones del por qué no serían exitosos los proyectos.

Los empresarios se encabritaron, pero Meade se mantuvo en no soltar créditos inviables, para "negocios personales".

Fue así que Meade y Zamora se "levantaron" de la mesa y se fueron. Desde ese día, Mario transita su vida política y pública, siempre bajo el padrinazgo de "Pepe Meade", quien busca ser Presidente en 2018, y Zamora, Gobernador de Sinaloa en 2021.

 

 

 

 

 

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