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Dar clases en línea es la locura; hay estrés, presión y hasta discriminación por uso de tecnología: Maestra
A la profesora Alicia, el nuevo modelo educativo a distancia, como parte de las estrategias de contención de la pandemia generada por el virus Covid-19 en México, le hizo tener que reparar su computadora y comprar un celular usado con mayor capacidad de memoria, necesario para atender la demanda de sus grupos
José Abraham Sanz
27/08/2020 | 3:05 PM
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Foto: Noroeste

Alicia me envió una captura de pantalla de su celular, en la que se puede apreciar su aplicación de WhatsApp abierta; los primeros tres espacios están ocupados para grupos de contactos que ella tuvo que crear para dar clase a los alumnos de las tres aulas de secundaria y uno de universidad que ella atiende y entre todos hay casi 200 mensajes nuevos por leer.

“Mi día desde las 6 de la mañana”, dice la leyenda que acompaña a la imagen.

El nuevo modelo educativo a distancia, como parte de las estrategias de contención de la pandemia generada por el virus Covid-19 en México, le hizo tener que reparar su computadora y comprar un celular usado con mayor capacidad de memoria, necesario para atender la demanda de sus grupos.

Alicia tiene un hijo de cuatro años, Matías, quien este año comenzó sus clases virtuales en primero de preescolar.

“Si a mí me preguntaran, pero no me preguntaron, ¿cuál sería la opción para la educación en México a partir de esto que estamos viviendo?, para mi fuera mejor que a los niños se les regalaran libros, que leyeran cuentos, que leyeran poesía, que leyeran novela; sobre todo los niños de primaria, secundaria, preparatoria, incluso universidad”, dice en tono serio.

“Creo que eso sería más benéfico, así como actividades artísticas, pintura, dibujo, escultura; en sí, yo soy de la idea de que más que estarlos forzando a que embonen en una propuesta educativa a la que, como país de tercer mundo, no podemos hacerla de la mejor manera, ¿por qué?, porque incluso en las ciudades no se cuenta con la tecnología necesaria para seguir ese modelo que está planteando la Secretaría (de Educación Pública y Cultura estatal).

Recalcó que es lógico que haya alumnos que no cuenten con celulares adecuados o no tienen computadoras.

“... y este problema se agrava cuando en una familia hay dos o tres niños, que tienen que estar conectados, es la locura... siento yo que hay mucho estrés, tanto para maestros como alumnos, porque ellos se sienten presionados y también de alguna manera se sienten discriminados, porque se están planteando reuniones de Zoom, reuniones por plataformas y los niños que no tienen acceso a eso sí se sienten rezagados, aunque el maestro tiene que proponer otra forma de acercamiento con esos chicos, es bastante trabajo y creo yo que más que redunde en una formación, estamos creando más estrés y más problemática de los chicos”.

En su caso, con sus grupos de secundaria, asegura haber observado que existe un estrés colectivo entre los maestros por la poca calidad de servicios de internet.

“Siempre hay interferencias, siempre pasa algo”, lamentó, “y en el caso de los papás que tienen que irse a trabajar, muchos de ellos se llevan los celulares y mandan mensajes a los maestros, y nos comentan que ya que regresen ellos en la noche, del trabajo, el niño va a poder enviar los trabajos y esos niños por lo general, están estresados, están presionados”.

“Yo no considero que es la mejor opción, forzar a seguir un programa para el que no estamos preparados como país, no pensemos en las comunidades rurales, que pues es imposible, porque ni siquiera hay señal y por más que el maestro haga un esfuerzo por acercarse a los chicos, yo lo veo bastante complicado”.

Alicia señala que entre sus alumnos de secundaria hay niños con necesidades especiales, lo que complica aún más las jornadas de trabajo.

Muy difícil tener conectado a un niño de preescolar a una videoconferencia

Alicia envió unas imágenes de cómo su hijo busca cómo entretenerse en otra cosa que no es la inédita clase en línea en sus inicios de preescolar.

Matías se pone con la panza en un banco y se impulsa para dar vueltas. Luego de un reclamo, vuelve a su lugar frente a un mesabanco que su madre le acondicionó, pero comienza a escabullirse mientras la maestra platica a través de la tablet, en donde se pueden ver otros niños conectados.

Al aburrimiento termina por vencerlo y se queda dormido.

“En el caso de los niños de preescolar, personalmente creo que también es una dinámica muy complicada, difícilmente puedes tener conectado a un niño con una red social más de 15 minutos; los niños de preescolar son activos, quieren jugar, quieren corretear, no permanecer sentados”, opinó.

“En lo personal he tenido bastantes problemas porque el niño no quiere mantenerse sentado, él quiere jugar, quiere hacer actividades, y tampoco voy a forzarlo a que haga algo que no quiere y también soy de esa idea, siento yo que fuera mejor enviarle a una serie de actividades, y que las hiciera a su tiempo”.

En el jardín de niños, dijo, se les exige que realicen un trabajo y tienen horario establecido para ello, y la clase a través de la plataforma Zoom es para explicarles.

“Para mí, en lo personal, es muy difícil, casi imposible atender a los más de 300 alumnos que tengo y por otra parte estar sentada toda la mañana para que Matías pueda hacer sus actividades, tampoco embona esta propuesta que se está haciendo para ninguno de los niveles educativos, incluso en universidades privadas es complicado, porque hay chicos que no son de Culiacán, no tienen internet y está un descontrol total de todo esto”, aseguró.

“Y en la cuestión económica para el maestro, pues claro, más que estar ganando estás invirtiendo, vas a ganar que los chicos estén trabajando, pero muchos maestros no tenían computadoras, y los celulares que no son de buena calidad y de mucha memoria, no dan para estar revisando a 50 niños, por grupo de secundaria, yo tengo que responderle una vez a la semana a más de 300 niños, más los de la universidad son otros tantos, entonces sí es como una locura, y esto creo yo que surge por esa misma preocupación que tiene el papá de que van a perder el ciclo escolar”.

Según Alicia, los niños no perderían nada si se les dota de libros y actividades artísticas.

“El niño va a aprender mucho más, va a ser un niño más humanizado, más dispuesto a cuando ya se permita ir a la escuela, poder trabajar”, señaló.

“El asunto también es que muchos papás hasta ahora entendieron lo que era ir a clase, el papá caminaba por un lado, el alumno por el otro y el maestro era el que estaba insistiendo, insistiendo a que el alumno trabajara... ahora que el papá se da cuenta lo complicado que es que un alumno se siente, sea disciplinado y trabaje es cuando se dio la sicosis colectiva de los papás, porque no saben trabajar con sus hijos, porque están ocupados todo el día y los niños por otro lado estaban retrasados en sus materias”.

Alicia afirma que hay niños y jóvenes que reprueban hasta cinco o seis materias en la secundaria y sus padres no entienden por qué están tan retrasados.

“Los papás deberían relajar esa visión de porque no vas al aula el niño se va a retrasar, hay un gran porcentaje de niños que van a las aulas y no aprenden nada, porque no tienen esa disposición ni de trabajar, ni de aprender, ni de nada, y el papá no colabora, ¿no?, entonces yo creo que sería más benéfico para ellos, y sí se pudieran enviar una especie de cuadernillos, sí ponerles televisión, pero esa vigilancia que se nos están pidiendo a nosotros, para que el niño esté conectado a la hora, a un horario y estar mandado los trabajos, creo que esa es mucha presión, porque también a nosotros los maestros nos presionan para que estemos revisando todo el día”, afirmó.

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Isaac Castañeda
En nuestro caso, tengo una niña de 7 años que está en segundo de primaria. Su maestra atiende 2 grupos. Ella (la maestra) en las mañanas nos envía por whatsapp imágenes y explicación de lo que se debe hacer en el día. Mi esposa es la que le explica a mi hija lo que debe hacer y tenemos un pizarrón chico donde va escribiendo algunas cosas. Al finalizar los trabajos, se le envían vía mensaje privado. Antes de iniciar los trabajos, ponemos a la niña a ver el canal de TV que se nos dijo y estamos explicándole algunas cosas mientras lo ve
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