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EDITORIAL Maradona y la intolerancia sinaloense
Sobre la hipocresía que se cierne sobre Sinaloa, la reflexión de hoy
Editorial
13/09/2018
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Foto: Marco Ontiveros

La llegada de Maradona a la dirección técnica del equipo de Dorados ha acaparado la agenda pública de los días recientes.

Sin embargo, el motivo de que el astro argentino jalara la marca mediática no es por sus cualidades o resultados profesionales, sino por una razón que atañe netamente a su esfera personal: la adicción a las drogas.

Desde que se supo que El Pelusa vendría a Culiacán, las redes sociales fueron inundadas de ácidas burlas sobre el conocido consumo de cocaína de uno de los dos mejores futbolistas de la historia, aunque él mismo asegura que se rehabilitó hace 15 años.

También se leen o escuchan comentarios sobre que será una mala influencia en Sinaloa.

Y así es como parte de la sociedad sinaloense se desnuda en su intolerancia e hipocresía.

Primero. El burlarse, hacer mofa de la adicción de Diego Armando Maradona muestra claramente el vacío de conciencia de los derechos humanos. Un adicto no es un criminal ni un objetivo ideal para el bullying. Un adicto es una persona enferma y su problema atañe a la salud.

Para algunos, esto les parecerá una tontería, pero es precisamente el fondo de la violencia que vivimos día a día: el paradigma según el cual el consumo de drogas es un crimen. El nuevo paradigma establece que es un tema de salud.

Maradona no es un criminal, es una persona enferma que necesita aliviarse.

Y respecto a la mala influencia que El Pelusa daría a Sinaloa, pues bueno, los sinaloenses no necesitamos más lecciones para estacionarnos sobre las banquetas, manejar como salvajes o hacer negocios con el narco.

 

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