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Columna
EDUCACIÓN EN LA FAMILIA: ¿Será que ya no existe lo bueno y lo malo?
Yolanda Waldegg de Orrantia invita a reflexionar con temas de actualidad
Yolanda Waldegg de Orrantia
16/05/2019 | 05:00 AM
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Foto: Noroeste

Parece que ni siquiera es confusión entre el bien y el mal, simplemente es “asegún” es bueno para mí, me gusta, lo quiero, todos lo hacen, todos tienen, entonces está bien.

Depende de eso para que esté bien, parece que es la conclusión que sacan hoy día. Pero no es tan fácil ni son esos los motivos.

Bueno pues, una manera es fijarnos en la naturaleza porque ella siempre responde y se cobra, solo que puede tardar y ya estaremos sufriendo las consecuencias, nos ha dado por pensar que lo malo es bueno porque nos gusta o nos apetece o todos lo hacen, si le cambiamos el nombre por otro que no suene tan mal, ya con eso tenemos.

En el plano físico, los aciertos o equivocaciones se notan físicamente, como algo malo me intoxico o me lastiman o me matan.

En el campo moral es algo diferente, los errores o aciertos en el uso de la libertad se perciben de alguna manera y nos sentimos bien cuando hacemos algo bueno o nos sentimos mal si obramos mal.

No es criterio muy preciso porque nuestra naturaleza es compleja, pero ayuda, obrar bien deja siempre una huella de felicidad, obrar mal deja insatisfacción y disgusto.

El problema es que nos podemos acostumbrar y ya no notar, hacernos cuerudos del alma, o sucede que hay personas que en ningún momento de su vida han estado en un entorno amable y bello no tienen manera de distinguir lo malo y lo bueno porque solo han estado en lo malo.

Pero el instinto y la intuición deben poder suplir en esos padres, que seguro no quieren dañar a sus hijos, pero no saben cómo salir de su situación, entonces está mal hacer lo que no queremos para nosotros y los que amamos.

Mi intuición dice que no debo matar o robar, o causarle daño a alguien, sea en su persona o en sus posesiones, es fácil lo que no quiero para mí está mal.

Otro criterio que puede ayudar es que las acciones buenas son percibidas como buenas y deseables y cuando son muy buenas causan admiración y deseo de imitarlas, da gusto verlas.

Todos perciben la bondad de quien arriesga su vida por salvar a otro, cualquier persona normal quisiera ser así, aunque no se sienta capaz o con fuerzas de hacerlo, al contemplar una acción buena “heroica” surge un impulso de aprobación, se intuye que ha sido algo digno de una persona y la satisfacción de que el ser humano sea noble.

Las acciones malas son percibidas como innobles, inconvenientes y feas, producen rechazo espontáneo, no se necesita mucho razonamiento para que al ver que se hace sufrir a un animal o peor, a un ser humano, nos sintamos mal, produce repugnancia instintiva, se percibe como feo que no queremos ver, nos grita que está mal, de hecho a los niños se les suele indicar que algo está mal diciéndoles que es feo, se les educa moralmente enseñándoles a sentir repugnancia hacia las acciones malas.

Claro que se puede perder el gusto o ni siquiera haberlo tenido porque nadie lo educó, o se acostumbró tanto a lo feo que ya no lo nota feo.

Hay quien disfruta haciendo sufrir a un gato, o quien disfruta torturando a un hombre, esto no quiere decir que sea moralmente opinable esta acción o que la opinión del sádico valga lo mismo que la de todos los demás, quiere decir tan solo que se puede deformar el buen gusto, el sentido moral natural.

Por eso tan importante que los papás sepan y estén en donde deben, si no quieren que les coman el mandado y el ambiente de fuera del hogar deforme su sentido del bien y la belleza, entonces quién lo educa.

Y habrán de disculparme, sobre todo las mamás y profesoras, pero dónde tienen la cabeza o no tienen nada mejor qué hacer, o tienen mucho dinero y nada en qué ocuparlo, cómo es posible que nadie note que bailables de reguetón, en ninguna edad, menos en la escuela.

Cómo es posible que su preocupación sea que su bendicioncita juegue para reinita de esto o lo otro, que tienen que disfrazarse de graduados y hacer gastos excesivos en vestidos, zapatos, peinados y lugares donde van a poner música que no deben escuchar.

Salen de primaria o de lo que sea, no se están graduando de nada más que cumpliendo su obligación, deben tener en cuenta no todos los padres están es las mismas condiciones económicas y aunque las tuvieran, esos festejos que deben ser en la escuela y con uniforme.

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