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Columna
Educación en la Familia: La buena convivencia
No es un tema de poca importancia, tenemos que convivir con personas en casa..
Yolanda Waldegg de Orrantia
24/05/2018
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Foto: Noroeste

No es un tema de poca importancia, tenemos que convivir con personas en casa y a cualquier parte que uno vaya, todo el tiempo, y de como resulte tenemos obligación los padres y los hijos.

Los papás cada vez pierden más esto de saber convivir, y la culpa, entre otras cosas, la tienen los juguetitos electrónicos, pero los adultos, aunque estén perdiendo esta habilidad, en algún momento la tuvieron, los hijos están creciendo sin ella.

Esto es sumamente peligroso y si queremos evitarles daños mayores al crecer, hay que tomar cartas en el asunto y decidirnos a trabajar en el tema, si no queremos hijos frustrados, solitarios e incapaces de relacionarse, y repito, decidirse a trabajar el tema porque la buena convivencia no se improvisa ni sale solita, hay que trabajarla pensando, es decir, con intencionalidad, como debe ser siempre nuestro actuar con los hijos.

El primer paso será desconectar wifi en casa a la hora que todos estén, una cajita en la entrada para que todos depositen el celular, y solo se tenga acceso de tal hora a tal otra, también los papás, claro. Es decir, hora de la comida no, hora de tareas no, hora de juego con los papis o entre ellos no, seguro que no va a gustar ni siquiera a los padres, pero tenemos que aprender a no tenerlo en la mano todo el tiempo, revisando cada momento con un ojo al gato y otro al celular.

Alguien dijo “jajaja” o cualquier tontera, una cosa es dar una checada por la mañana, al medio día y por la noche, por aquello que algo importante sucediera o estemos esperando un aviso importante, de otra manera estamos dando mal ejemplo y mandando el mensaje a la familia de que no nos interesan, no son importantes para nosotros, y fuera de casa es una falta de educación y respeto con las personas que estemos.

El otro punto es un plan, porque como digo, no se improvisa, a menos que nuestra familia sea de esas jolgoriosas que todo festejan y siempre juntas y alegres, que las hay, de otra manera sucederá que cada uno se va aislando y en verdad, ya no le importe lo que hacen los demás y de ser familia pasarán a ser extraños cada uno en su asunto, viviendo en un hotel.

¿Qué plan? Cada familia, según sus modos, aprovechar los momentos juntos, la comida que acostumbren juntos, hay a quienes los horarios no ayudan, pero si no es la del mediodía, será la de la noche o la de la mañana, pero aun cuando no estén todos, hay que aprovecharla, ya no son los tiempos en que los niños no podían hablar en la mesa, hoy es más que conveniente, que cuenten lo que sucedió en la escuela y los papás lo que les sucedió en sus distintas actividades, y si no hay cosas interesantes que platicar, tener chistes a mano, a lo mejor por turnos, que los preparen cada quien un día. Y mamá, cambiando la mesa de diferentes maneras, con detalles o lo que sea que evite la rutina, además, es el momento de enseñarles a comportarse en la mesa educadamente, para que cuando coman fuera de casa sepan y no den la nota cuando les inviten o en un restaurante.

Además de eso, sería bueno desempolvar los juegos de mesa, ahí hay una convivencia divertida y en la que nos podemos dar cuenta como en la comida, por dónde van sus cabecitas, por dónde ayudar, y aprenden a convivir sin impaciencias ni enojos por no ganar.

Es importante aprender a perder con espíritu deportivo y alegre, por otro lado es que ya no saben ni jugar a la pelota, ni a la cuerda, se acuerdan de las estatuas de marfil, más de uno aprendimos equilibrio jugándolas, necesitan moverse, pasan muchas horas sentados en clase, haciendo tareas y muchas más con sus juegos electrónicos, tener en cuenta que lo que no se mueve se pudre o se atrofia, y vienen las enfermedades que no solían ser de niños y ahora son, como la obesidad, la diabetes, la depresión y sentirse inapropiados o fuera de lugar.

¿Por qué no, entre todos, hacemos un plan de ordenar el clóset de herramientas y cachivaches, o los libreros con los DVDs y CDs y otros libros que tenemos en desorden? Seguro que al principio refunfuñarán, pero si ven que se vuelven cosa divertida porque hay palomitas, agua fresca y bromas entre todos, hasta ilusión les harán esas iniciativas.

Trabajar juntos por el bien de la misma casa ayudará a que todos se interesen por su mejoría material y a no ser descuidados o desordenados, en definitiva, querer más el hogar común donde se habita. Y matamos muchos pájaros de un tiro. Anímense papás a sacrificar su aparatito, tanto tiempo vivimos sin ellos y no morimos.

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