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En pintura los materiales son los que narran, no la anécdota: Magali Lara
La pintora habla de la profundidad del significado del arte plástico, en el programa Líneas pictóricas en línea
Héctor Guardado
14/08/2020 | 3:32 PM
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MAZATLÁN._ Magali Lara es una de las destacadas figuras de la generación femenina que en los años 70 les tocó romper con los paradigmas que colocaban a la mujer en un segundo plano en las artes visuales en México. Ante el menosprecio masculino por su trabajo, ellas se lanzaron a proponer sin limitaciones desde su poder, no desde su vulnerabilidad.

Pertenece a una generación de luchadoras que no se victimizan, al contrario, proponían y trabajaban sin anteponer debilidades para conseguir un lugar.

Compañeras de esta intelectual generación de Magali Lara son Carla Rippey, Maris Bustamante, Susana Sierra y Gilda Castillo.

Claudia Lavista coordinó la entrevista en la que la pintora reconoció que en un primer momento su obra fue figurativa.

“Hacía un trabajo muy narrativo, el trabajo con los materiales y con las ideas fue creando en mí la convicción de que los materiales podían tomar el lugar de esa narrativa. La obra plástica en realidad parte de una experiencia personal que genera emociones, sensaciones, los materiales que uso son los que narran esas emociones, no la anécdota”, compartió.

“Hay creadores que usan la pintura para pensar, cuando yo pinto no pienso, hago un vacío y permito que las emociones me habiten para trabajar”.

Magali Lara actualmente es artista visual, gestora y maestra. Define su trabajo como ensayos visuales, construye con el cuerpo y las emociones, sus temas son la identidad, lo femenino, la otredad.

Lara, quien tiene una trayectoria de más de 40 años como artista, asegura que cuando la mujer fue excluida de la producción artística, el mundo perdió la oportunidad de enriquecerse.

“Las mujeres aportan al mundo del arte contraste, pluralidad, complejidad, su capacidad de ver las contradicciones en un momento histórico, otra manera de ver el mundo y de estructura los trabajos. Cuando yo entré en el mundo del arte en México se decía que no teníamos talento porque nuestra creatividad es la maternidad”, expresó.

“Decidimos que podíamos pintar como mujeres en aquel momento, afortunadamente eso ya está superado y ahora se pinta, no importa si eres mujer u hombre, el producto puede ser igual de enriquecedor, falta mucho para que la propuesta de la mujer artista pueda tener un reconocimiento que nos permita tener un diálogo con nuestros pares hombres, pero estamos en el camino”.

Comentó que un problema en el que han trabajado mucho las mujeres es en la autocensura.

“Las mujeres artistas se autocensuran mucho, por ejemplo en el Fonca solo el 30% de las becas las piden las mujeres, falta que se la crean que entiendan que su trabajo es muy valioso, falta pelear por la pluralidad desde la misma comunidad. Las mujeres tenemos experiencias interiores que vale mucho la pena que sean relatadas o expresadas”.

Los textos

“Arranqué mi trabajo intentado escuchar la voz de mis deseos, porque nos habían dicho que las mujeres no los tienen. Las poetas norteamericanas hablan de eso en sus poemas, encontré frases que provocan porque no lo dicen todo, deja que el lector complete las frases para que su voz sea integrada a los textos y se conviertan en una obra conjunta del lector y del que escribió el poema”, dijo.

“Por muchos años me encantó la poesía como detonante de mi trabajo plástico. La novela Paradiso de Lezama Lima, no va a ninguna parte, son imágenes que aparecen aisladas es una novela escrita por un poeta, está llena de lenguaje y momentos muy fuertes. Por eso puedo decir que por novelas como Paradiso aprendí a crear composiciones en pintura, siempre durante toda mi carrera mi pintura ha tenido que ver con la literatura”.

Fortaleza y fragilidad

“Tengo un temperamento fuerte pero en la medida que eres así, también eres muy frágil porque no puedes mantenerte poderosa siempre. Siempre me han dicho que el rojo es un color que está muy presente en mi obra, ese color tiene que ver con la sangre, la violencia, pero también es vida, energía, alimento, representa una dualidad que nos define como seres humanos. El arte siempre tiene que tener ese contraste entre fuerza y fragilidad para que tenga potencia, para que exprese”, mencionó.

 

 

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