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Huesos que hablan de un dolor profundo es Las Rastreadoras
Presentan en el Museo Arqueológico el documental del cineasta Adrián González
Héctor Guardado
31/05/2018 | 10:33 AM
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Foto: Rafael Villalba

MAZATLÁN._ El dolor de una madre que pierde a su hijo porque lo desaparecieron, es infinito. Lo es también el de una esposa. Del dolor surge una fuerza inquebrantable por buscar sus restos para sepultarlos, para saber dónde están, para tener un lugar para llorarles, ellas son Las Rastreadoras y el cineasta Adrián González hizo un documental largo sobre su historia, su día a día, sus triunfos, sus alegrías y su infinito pesar.

El documental se presentó en el Museo Arqueológico de Mazatlán la tarde del miércoles, en presencia de mujeres rastreadoras y familiares que portaban las camisas que las distinguen y que tienen impresos letreros como “Te buscaré hasta encontrarte", “Promesa cumplida”, "Guerreras no se cansen de buscar”.

Son mujeres que perdieron a sus seres queridos por la violencia que vive y desgarra a México. Cuando fueron "levantados", desaparecidos sus hijos, hijas o esposos, ellas fueron al ministerio público para que les ayudaran a buscarlos y les dijeron que ahí no tenían facultad para buscar, ni se la podían dar a la policía.

En el documental las guerreras van narrando cómo nació el grupo, de dónde sacan fuerza y cómo todas le prometieron a sus muertos que los buscarían y los encontrarían.

Cuando no hablan ellas, las imágenes dicen por sí solas lo que viven. Al espectador le queda claro que han desarrollado herramienta y estrategias de búsqueda. La tierra floja , mal apisonada puede ser una pista, y un montículo de tierra es una pista, es un lugar en donde puede haber un ser enterrado; restos de ropa son indicios que van orientándolas en una búsqueda incansable, inquebrantable.

Ante la impotencia de no poder recuperar a sus hijos y esposos aunque sea muertos, las mujeres deciden buscarlos, literalmente, con sus propias manos, con ellas escarban, también utilizan palas. Marchan por las ciudades de Sinaloa con la foto de su ser querido plasmada en una camiseta pidiendo justicia; se solidarizan con todas las mujeres que tienen familiares desaparecidos y se han convertido en unas hermanas a las que se adhieren cada día más porque la violencia todavía es incontrolable en México.

Algunas de ellas ya han encontrado los restos de sus seres queridos y han llorado profundamente, con gritos de impotencia por la muerte, pero también saben que valió la pena el trabajo, que cumplieron la promesa a su pariente de que lo encontrarían.

El documental muestra que los muertos no están solos, detrás de ellos hay una madre, una esposa , hijos, nietos, que lloran profundamente la ausencia, si son pequeños no la entienden.

Las Rastreadoras son mujeres que le devuelven a los ciudadanos comunes la conciencia de rechazar la violencia, de sorprenderse con los muertos que genera. Ellas le dan sentido humano a cada una de las vidas extirpadas, las llenan de lágrimas y lamentos de emociones y sentimientos, y quien ve el documental toma conciencia de la importancia de no ver a los muertos como datos de una estadística.

Las Rastreadoras no solamente están trabajando por encontrar los restos de sus muertos ellas también están ayudando a la sociedad a rechazar con su dolor la normalización de la muerte. Son madres que van a sufrir de por vida por querer saber la manera en que murieron sus hijos y que los hallazgos revelan que fue de una manera cruda.

“Cuando los del gobierno te dicen que ellos no tienen la facultad para buscar personas, ellos están autorizados, sabemos que están muertos porque si una persona no aparece después de cuatro días lo más seguro es que esté muerta. Para una madre de un desaparecido no hay descanso, para eso vives, para buscarlos”, comento una de las madres rastreadora.

 

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