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Día del Maestro
Javier Arcadia: profeta del folclor
Con una reconocida labor en bailes regionales, el maestro de danza comparte su trayectoria
Luis Ángel Gómez
15/05/2019 | 04:01 AM
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Foto: Rafael Villalba

Mazatlán._2019 es sumamente especial para el profesor de danza Javier Arcadia, pues cumple 35 años de haber fundado el Ballet Cuicacalco, 30 de docencia en el ICO y 25 de estar participando en el Carnaval.

Este llamado lo sintió cuando era estudiante de secundaria, donde daba clases Chayito Garzón y comenzó a involucrarse en los bailes folclóricos, lo cual lo llevó a tomar la decisión de estudiar danza en Tepic, Nayarit.

“En 1982 me dan de alta en la SEPyC, me dan mi primera plaza de maestro de danza y me ubican en la Martínez Cabrera, que estaba en lo que es la Escuela Agustina Ramírez, en pleno centro de la ciudad”, recuerda.

“A partir de ahí, empiezo a estudiar danza, me voy a Tepic, con el maestro Jaime Buentello Bazán, pero yo estaba integrado, aquí en Mazatlán, en el ballet de un hotel de fiestas mexicanas. Era un niño de 15 años que empezaba a bailar en los hoteles”.

Aunque duró poco tiempo en los hoteles, en el verano entró a la Escuela Normal a estudiar el magisterio y estando como profesor en la Martínez Cabrera conoció a Jane Abreu, quien tenía sus hijos estudiando música ahí.

“En esa época, el Presidente Municipal era Humberto Rice y le da el puesto a Jane como directora de lo que ahora es Cultura. Ella me invita para formar el Ballet Folclórico del Ayuntamiento de Mazatlán y acepto irme para allá”, menciona.

Las primeras clases, recuerda que eran en el entonces derruido Teatro Ánegla Peralta y luego en la parte superior de lo que hoy es el Hotel Machado, aunque luego se salió por cuestiones profesionales y regresó a la Martínez Cabrera, en 1984.

“Seguí apoyando a Jane Abreu con el ballet con el nombre Cuicacalco y en esa época conozco a don Héctor Díaz y Valdez y nada más se dedicaba a hacer certámenes de belleza; de los carnavales ya no se encargaba”, aclara.

Entonces también conoció a Raúl Rico, de quien dice estaba enfocado en la organización de los Juegos Florales del Carnaval, de lo cual él se impregnó, pero se fue con Díaz y Valdez a los certámenes de belleza.

Ingreso al Carnaval

En 1994, Miguel Ángel García Granados llegó a Codetur, que era el organismo encargado de realizar el Carnaval exclusivamente y lo invitó a participar.

“Me invita a hacer las tres coronaciones, hace 25 años, la Infantil, Florales y Reina del Carnaval, y me animo, me arriesgo a todo, pues tenía que hacerlo, ¿no? A partir de ahí empezó mi inicio también en carnavales.

“Participo como Cuicalco con la maestra Lourdes Téllez. Aprendí mucho de ella, de Raúl Rico y el Padre Rafael Piras. Ese trío fue el que dio el concepto de los carnavales; era genial”.

Agrega que los tres se reunían para proponer la temática del Carnaval en turno, la musicalización, entre otras cosas, de lo cual aprendió estando adentro, aunque también estuvo como invitado con el folclórico.

“Estuve como invitado con el folclórico con mis bailarines, porque la maestra Lourdes no tenía hombres, lo cual era muy interesante. Regreso a los carnavales ya con Óscar García y aprendo mucho de él también”, destaca.

Labor docente

Además de trabajar en la Escuela Martínez Cabrera, el maestro Arcadia impartía clases en el Colegio Remington, Instituto Mazatlán, el ICO y en la secundaria de Villa Unión, hasta que se jubiló.

“Yo ya soy jubilado del magisterio porque cumplí los 30 años de servicio en la SEPyC. También estuve como asesor técnico de danza de la región sur de Sinaloa en la Supervisión de Artísticas”, añade.

El ICO es el plantel donde aún imparte Educación Artística, al que llegó hace 30 años. Ahí, también organiza los números de baile de los alumnos en los festivales y es el director artístico del evento anual, ICO Musical.

Un embajador del folclor

En su andar por el mundo de la danza, Javier Arcadia es uno de los pioneros del Festival Cultural Sinaloa, que inició en 1986, presentando bailes regionales a lo largo y ancho del Estado.

También ha ido a Europa, sobre todo a Hamm, Alemania, ciudad hermana de Mazatlán, donde ha presentado estampas mexicanas en diversos viajes, impresionando al público al otro lado del Atlántico.

El año pasado viajó a Japón, donde presentó cuadros de baile llenos del colorido y ritmo, ante la familia imperial, llevando el sabor, colorido y ritmo de los bailes de México, deleitando al público de esa nación.

“Bailamos y fue un éxito. Me quedé impresionado porque la Princesa se quedó maravillada. Nos invitaron a la Embajada a una comida, muy padre, donde nos dijeron que a ella le había encantado el espectáculo”, comenta feliz.

El año pasado presentó el espectáculos ¡Somos Sinaloa!, dentro del programa del Festival Cultural Mazatlán, donde recibió la distinción Profeta en su Tierra, del Instituto de Cultura, acompañado de artistas sinaloenses que participaron en el evento.

¿Hay más proyectos?

“Hay muchos proyectos de mi parte, esperemos que Cultura nos apoye muy bien. Trato de darle un giro al grupo con unas producciones que no sea como folclor, sino como ¡Somos Sinaloa! Darle ese giro de tener invitados, cantantes.

“Quiero hacerle un homenaje a Jalisco, desde cómo empezó el mariachi a cuerdas hasta llegar al contemporáneo, porque el original es a cuerdas, no tenía metales, estos llegaron después”.

¿Cuál es su mayor logro

como maestro?

“Me siento muy satisfecho porque la mayor parte de mis bailarines están estudiando danza y hay muchos maestros de danza que fueron mis alumnos en el Cuicacalco”, responde con una amplia sonrisa.

“Mis compañeros maestros me dicen, ‘Javier, debes sentirte orgulloso porque has hecho muy buena escuela. Así como tú eres disciplinado y responsable, tus alumnos son excelentes maestros de danza y lo puedes comprobar’”.

Menciona que dos de sus alumnos o demonios, como los llama afectuosamente, este año se graduarán de danza de la escuela donde él estudió en Tepic y también hay otros ya graduados que trabajan en colegios del puerto.

“La mayor satisfacción es esa, que muchos siguieron mi ejemplo y hasta se sienten orgullosos cuando me dan un reconocimiento, que hasta me pongo a pensar si me iré a morir ya porque son muchos reconocimientos”, concluye con su humor característico.

 

 

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