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Columna
La fórmula de la felicidad: El reto de las nuevas versiones
El coach Óscar García Osuna invita a reflexionar sobre la emociones
Óscar García
20/04/2019
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Foto: Noroeste

Aprovechando el periodo vacacional, recibimos la invitación para asistir al cine a ver uno de los estrenos más esperados de la temporada. Con la curiosidad activada, acepté la invitación con la intención de actualizarme un poco ante la gran oferta de temporada de tanta historieta versión 2019.

Para mi sorpresa, la mayoría de ellas ya son clasificación B, es decir, que es apta para adolescentes, mayores de 12 años, y adultos porque cuenta con escenas ocasionales de violencia y desnudos, sin mostrar genitales. Solo queda el recuerdo de aquellos libritos casi de colección, que nos invitaron a leer e interpretar tantas emociones.

¿Cuántos de nosotros nos convertimos en amigos de "Betty" y "Verónica" junto con "Archie"? Recuerdos maravillosos de infancia los domingos, que incluían la compra de dulces y algunas historietas que nos acompañaban en nuestros ratos de ocio.

Obviar al "Hombre Araña" y "Superman" es algo común, sin embargo, no podemos dejar de agregar la “serenidad y paciencia” a las que nos invitaba "Kalimán" en su amena lectura para entender que “quien domina la mente lo domina todo”.

¿Cómo llamarle a la disciplina que imponía con su tabla con un clavo la "Ma Linda" a "Memin Pinguin"? Hasta me sobaba de pensar en el dolor que sentía mi compañero de color. La nostalgia me gana y el sentimiento de que muchas veces, la importancia de esos libritos fue relegada porque en mi caso, me acercó al hábito de la lectura y despertó en mí la magia y el poder de la imaginación.

Por tantos beneficios de los comics e historietas para la edad temprana, fue mi primera inquietud la clasificación de la película a la que fui invitado, pero después de presenciar la cinta, creo que yo hubiera solicitado la asignación de B-15 (mayores de 15 años) y explico por qué:

En la sala, un 20 por ciento de los asistentes eran menores a 12 años, ¿cómo les permitieron la entrada a la sala? La suerte me regaló a dos de ellos en mi espalda, que con su bella voz aguda, desde los primeros cinco minutos, permanecieron gritando “tengo miedo”. Su recurso de evasión fue taparse los ojos y patear mi espalda, perdón, el respaldo de mi asiento, mientras los padres, en estado de total concentración, ignoraban las emociones que experimentaban sus hijos.

En media hora, solo recuerdos quedaron de lo que significaban los comics para mí, para tener una nueva versión integrada por música alterada hasta perfeccionar los niveles de audio que garantizan el daño auditivo, personajes que exceden sus comportamientos de violencia, repetidas y repetidas escenas de monstruos con exagerada exaltación a la agresión.

¿Cómo queremos una sociedad que viva en paz, si estos son los primeros contactos de los menores con el séptimo arte? Ahora, las historietas ya no promueven el hábito de la lectura, quizá sólo el gusto por la agresión.

Los defensores me dirán que la película que presencié tiene un elemento cultural profundo porque el nombre del personaje se integra por la primera letra de seis personajes mitológicos que le otorgaron sus poderes. Quizá, lo más profundo del mensaje es el acrónimo de su nombre, pero no es suficiente para el daño que podemos hacer los padres cuando no seleccionamos las películas y programas correctos que ven nuestros hijos.

El cine, como parte de la industria del entretenimiento, experimenta los cambios del mercado y su necesidad de permanencia económica con la búsqueda de nuevas formas de impactarlo, pero creo que todavía los padres tenemos la ultima palabra en lo que observan los menores de edad.

Sentí una gran necesidad de escribir mis emociones, que se sumaron a los acompañantes generacionales, que se sintieron desilusionados por la nueva versión. ¿Qué palabras tendremos que gritar para llamar la atención de lo que estamos permitiendo como sociedad?

Seguimos aprendiendo a través de mi página Oscar García Coach.

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