"La zona cero aún no se expande"
Luis Adrián Ramírez
MANHATTAN, New York._ Los atentados terroristas perpetrados el 11 de septiembre de 2001 aún desgarran la memoria de Estados Unidos. Cuatro vuelos comerciales fueron secuestrados por comandos suicidas islámicos que tuvieron como blanco las torres Norte, Sur y el edificio 7 del World Trade Center, el Pentágono y un campo abierto en Pensilvania, que después de 13 años, hacen que la "Alerta Máxima" siga en vigencia.
A las 09:07 horas, el Presidente George W. Bush fue alertado de que Estados Unidos sufría los ataques, cuando se encontraba reunido con unos niños de una escuela primaria, en Sarasota, Florida. Les estaba leyendo un libro, pero cuando los periodistas le preguntaron si era consciente de la situación en Nueva York, en varias ocasiones sólo respondió que más tarde o en breve iba a declarar sobre lo sucedido.
Fue a las 09:31 horas cuando el Mandatario estadounidense informó que Estados Unidos está padeciendo aparentemente un acto terrorista, el discurso lo realiza desde la escuela primaria, de acuerdo a las imágenes de la televisión internacional, desde ese momento el plantel corría el riesgo de ser atacado, pero fue hasta las 09:34, cuando Bush sale de la escuela para dirigirse al aeropuerto. Tardó al menos media hora en abandonar el lugar desde que fue avisado de los ataques, aunque se especula que el Presidente ya sabía la situación desde antes del ataque a la segunda torre.
"Salió de su suite del hotel esta mañana, (se dirigía hacia la escuela) estaba a punto de salir, los periodistas vieron al Jefe del Gabinete de la Casa Blanca, Andy Cárdenas, susurrarle al oído. Un reportero le preguntó al Presidente, ¿Sabe usted lo que está pasando en Nueva York?, dijo que lo sabía, y dijo que le diría algo al respecto más tarde", señaló John Cochran, de la cadena ABC.
Sonya Ross, cronista de Associated Press, era una de los periodistas que cubrían el viaje de Bush a Florida en la mañana del 11 de septiembre. La señorita Ross, o bien estaba de camino a la Escuela Booker, o bien ya estaba allí cuando se enteró de la primera colisión contra el WTC:
"Mi teléfono móvil sonó cuando la caravana del Presidente Bush se dirigía hacia la Escuela Primaria "Emma E. Booker", de Sarasota, Florida. Un colega me informó que un avión se había estrellado contra el World Trade Center de Nueva York. No me pudo dar más información.
"Llamé a la oficina de la AP en Washington en busca de detalles. Allí me encontré con la misma información escasa. Pero yo sabía que había tenido que ser horrible. Busqué algún funcionario de la Casa Blanca para preguntarle, pero no hubo ninguno a mano hasta las nueve y cinco de la mañana", señaló AP, el día 12 de septiembre.
La ansiada captura
Nueve años, siete meses y veinte días después del ataque del 11 de septiembre, un estadounidense estaba a punto de apretar el gatillo y acabar con la vida de Bin Laden. El primer disparo, con una bala de 5,56 mm, lo impactó en el pecho. Mientras caía hacia atrás, el Seal le disparó justo encima del ojo izquierdo.
Reportó por el radio: "Por Dios y la Patria; Gerónimo, Gerónimo, Gerónimo". Después de una pausa, agregó: "Gerónimo E.K.I.A." ("enemigo muerto en acción").
Cuando se escuchó esta frase en la Casa Blanca, Obama apretó los labios y dijo en actitud solemne, sin dirigirse a nadie en particular: "Lo tenemos".
La mañana del domingo 1 de mayo, los funcionarios de la Casa Blanca cancelaron las visitas, pidieron sándwiches de Costco y transformaron la Situation Room en un cuarto de mando.
Un enlace de video los conectaba con Panetta, en la CIA, y con McRaven, en Afganistán. Había dos centros de mando más, como mínimo, uno en el Pentágono y otro en la Embajada estadounidense en Islamabad. Fue el 2 de mayo cuando anunciaron la muerte de Osama Bin Laden.
La "lucha contra el terrorismo" sigue en pie o se ha salido de control. El 11 de septiembre sorprende a Washington con una explosión yijadista en Oriente Medio, África y el sur de Asia, cuando hace 13 años la red terrorista Al Qaeda actuaba básicamente en dos países, Afganistán y Pakistán.
Las 'amenazas' se multiplican
Ataques aéreos en Irak, la guerra civil en Siria y las decapitaciones de dos periodistas estadounidenses arrojan una larga sombra sobre el aniversario número 13 de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Aunque no existe una amenaza específica contra la ciudad de Nueva York, el creciente poder de diversos grupos extremistas en el mundo presenta la amenaza terrorista más compleja desde la destrucción del World Trade Center, dijeron funcionarios de inteligencia de Nueva York esta semana.
"Son capa tras capa tras capa, no todas provenientes del mismo lugar ni con la misma ideología", dijo John Miller, vicecomisionado de la policía neoyorquina para inteligencia y contraterrorismo.
Eso difiere de hace cinco años, cuando el riesgo provenía en su mayor parte de Al Qaeda, dijo Miller. Ahora, agrega, las amenazas vienen también de un bien financiado y altamente sofisticado "mercadeo masivo del terrorismo": grupos afiliados, combatientes extranjeros y extremistas en sublevaciones.
El hubiera..., de Clinton
No lo dijo en Estados Unidos, fue en Australia.
El ex Presidente Bill Clinton aseguró un día antes de los históricos atentados de las Torres Gemelas, que antes de terminar su mandato hubiera podido matar al líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, muerto en una operación militar en mayo de 2011.
Así lo indica una grabación de audio revelada, casi 13 años después, por un ex líder de los liberales australianos, Michael Kroger, que asistió a una reunión con Clinton en la víspera de los atentados, ocurridos el 11 de septiembre de 2001.
"Osama Bin Laden es un tipo listo, he pasado mucho tiempo hablando sobre él y casi lo tuvimos una vez... Lo podría haber matado, pero habría destruido una pequeña ciudad llamada Kandahar en Afganistán y causado la muerte de 300 mujeres y niños. En ese caso no hubiese sido mejor que él", explicaba el ex Mandatario.