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Noroeste: una lucha entre la vida y la muerte, dice Manuel Clouthier
Ante la nueva realidad de los medios de comunicación, el accionista del Grupo Editorial Noroeste afirma que el ciclo de esta empresa no ha terminado, pero reflexiona sobre lo que se tiene que hacer para sobrevivir a esta crisis: matar el pasado para poder vivir el futuro y podar el árbol para poderlo salvar
José Alfredo Beltrán
11/12/2018 | 3:28 PM
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Foto: Marco Ontiveros

Con un corrido de José Alfredo Jiménez, Manuel Clouthier Carrillo hace una analogía del momento actual de Noroeste: Es un caballo blanco con el hocico sangrando, nos dice.

Aunque este “caballo blanco”, de 45 años -como el de la canción del más célebre compositor mexicano- seguro llegará a la meta, tras sortear obstáculo tras obstáculo.

Igual que el de José Alfredo, que “habiendo salido de Guadalajara” recorrió 14 ciudades con “la pata cojeando” y “el hocico sangrando”, “por Culiacán ya se andaba quedando”, “en Los Mochis se iba cayendo”, pero no se rindió, hasta cumplir la hazaña: llegar a Tijuana, su meta, “para ver la luz”.

De los accionistas de Noroeste, ninguno como Manuel, el hijo de “Maquío”, conoce las entrañas del rotativo. Bajo su liderazgo, el Grupo Editorial tuvo su mejor época. Lo asumió en un momento de crisis, la del 95, y lo dejó tras otra, la de 2008-2009. Ambas, han marcado el destino de esta casa editorial.

“Ha sido”, resume Manuel, “una trayectoria muy compleja, muy difícil, porque hacer periodismo independiente en México es muy difícil. Así nació Noroeste, y así continúa hoy”.

 

 

Refundación, la apuesta

Para quien es uno de los accionistas de las seis familias dueñas del Grupo Editorial, hacer periodismo independiente -elemento esencial de toda democracia-, es difícil cuando México vive una democracia incipiente y una fuerte cultura autoritaria.

Esa falta de cultura democrática, evoca, fue la que dio origen, razón de ser, a Noroeste, bajo la visión de tres empresarios: su padre, Manuel Clouthier Del Rincón, “Maquío”; Jorge del Rincón y Enrique Murillo.

“Nos hace falta mucha, mucha, mucha cultura democrática, en los orígenes la razón de Noroeste era eso: formar ciudadanía y tener buenos gobernantes; hoy por hoy, si lo mides de cara a los objetivos, no hemos podido formar ciudadanía y no hemos podido tener buenos gobernantes en Sinaloa”.

 

¿Me quiere decir que fracasó la misión fundacional de Noroeste?

No, esto es como decía el fundador del PAN (Manuel Gómez Morín), esto “es una brega de eternidad”, pero ha sido mucho muy difícil.

 

Hoy, reflexiona, el mundo vive una crisis en materia de medios de comunicación tradicionales, pero no nada más los impresos están padeciendo por la revolución tecnológica, en donde cambió el modelo de negocio.

Todos los que se dedican a este giro, destaca, saben a dónde se fueron las audiencias y cómo hay que llegar a ellas. Y Noroeste tiene hoy muchos lectores digitales.

“Pero este no es un tema de cómo atender las audiencias, es un tema de cómo financiar el periodismo independiente, de cómo lo haces negocio. El periodismo se revolucionó con la tecnología, y el modelo de negocio cambió; eso ha hecho que los impresos sean quizá los que más están sufriendo, pero son todos, televisión, radio, todos los medios tradicionales están padeciendo una severísima crisis, y es en el mundo, no nada más en México”.

Lo paradójico, enfatiza el empresario, es que pareciera que el gremio periodístico, los que viven inmersos en la información, son los que menos entienden el cambio de paradigmas en la industria.

“Es el menos informado, porque parece que no entendieran que se está viviendo una época nueva en el periodismo como modelo de negocio. ¿Qué hizo la gran mayoría de medios en el sexenio de Enrique Peña Nieto?, se arrimaron al Gobierno, ¿qué están comprando?, tiempo exclusivamente, si no te metes a entender que el modelo cambió, y que tienes que renovarte”, apunta.

Este cambio de época, agrega, está siendo “muy sufrido” para todos los medios y el que no se acuesta con el Gobierno, como es el caso de Noroeste, “lo está sufriendo más”.

 

¿La de Noroeste es una lucha entre la vida y la muerte?

Sí, pero así es la tarea emprendedora, el riesgo es inherente a la actividad empresarial, es parte fundamental; el que no esté dispuesto a asumir riesgos no va a poder ser empresario.

 

Por ello hoy, añade, en la refundación de Noroeste hacia un modelo digital, se están asumiendo riesgos.

Vale la anécdota que cuenta Silvino Silva Lozano (primer director del rotativo) de cómo nacieron. Él cuenta que era una aventura, era una locura. Y hoy en esta refundación sigue siendo una locura, pero vale la pena intentarlo, la otra es bajar las cortinas.

 

¿Ha pasado por la mente de los dueños bajar las cortinas, cerrar Noroeste?

No, lo que pasa es que tienes que entender que en la refundación hay que podar el árbol, para salvar el tronco, como decía aquel filósofo y empresario mexicano Carlos Llano Cifuentes, en su artículo El empresario ante el miedo.

 

¿Y está ‘la poda’ ahorita?

Pero hace mucho. A mí me toca asumir la Dirección del periódico en la crisis de 1995, en enero del 95. Y lo primero que hago fue cerrar Noroeste Los Mochis. Si no cierro Mochis nos hubiéramos muerto, nos hubiera jalado la crisis... Por eso digo hay que podar el árbol para salvar el tronco, y son tesis fundamentales de todo empresario y hay que saberlas leer ahorita.

 

“Se está rediseñando el modelo y es una apuesta, en el mundo hay quienes ya tomaron este camino y ahí la llevan en sus medios. En México, la mayoría se fue y se entregó al Gobierno, y lo único que están ganando es tiempo”.

 

En esta etapa de crisis, ¿Ha habido ofrecimientos del Gobierno para inyectarle lana a Noroeste?

No funciona así. El Gobierno de Peña Nieto entendió el cambio de época y no tuvo que ir a ofrecer como en el pasado; los medios se fueron de nalgas a ofrecerse y el Gobierno se encantó.

 

 

Marcados por la represión

El periodismo independiente que ha realizado este diario desde su fundación el 8 de septiembre de 1973, resume Clouthier, ha estado marcado por la represión. Y no hay que olvidarlo, para dimensionar su historia, pasado y presente.

“A Silvino don Alfonso Genaro Calderón (Gobernador de 1975 a 1980) lo amenazó de muerte; Antonio Toledo Corro (1981-1986) quiso acabar con el periódico generándole una intervención de carácter fiscal, en donde precisamente intervinieron la caja de Mazatlán. Y cuento estas anécdotas porque después Juan Millán (1999-2004) quiso acabar con Noroeste. Ahí está la historia, y lo hizo de varias formas, entre la represión a nosotros, pero también lo hizo aliándose a nuestra competencia, y, apoyándola (a El Debate). Ahí están los números, ahí está la historia.

“Y luego todavía peor, llega Mario López Valdez (2011-2016) y se empeña a decir ‘a mí me toca acabar con éstos’. Y entonces lo que hace Malova es que se dedica a golpear a Noroeste en su patrimonio. Y en un tiro muy dirigido: te empiezan a robar motos de reparto, ¿de reparto de qué?, de suscripciones, en otras palabras los ratas sabían dónde golpearnos. Yo se lo dije a Malova, ‘la estadística y la matemática no da, Gobernador. Las probabilidades no dan para que los ratas nomás se roben motos rojas y no azules, camionetas rojas y no azules (se refiere a El Debate), si el robo está desatado, la probabilidad debe ser ‘parejona’ la chingadera. Algo no cuadra, le dije’”.

Los ataques a Noroeste, asegura, han sido dirigidos: “Era un ensañamiento con Noroeste dirigido, no fue fortuito, se empeñaron a destruir Noroeste”.

Y esto, aduce, fue golpear la fortaleza del periódico: las suscripciones.

Pero además se atacó físicamente a repartidores, reporteros y a directivos.

Manuel recuerda el asalto a la casa del entonces director comercial Fortunato Álvarez, que terminó por amedrentarlo, renunció y se fue de la ciudad. Y luego, el balazo al Director General Adrián López Ortiz, disfrazado de “robo de camioneta”, hechos ocurridos en el sexenio de Malova.

“Noroeste la ha pasado muy difícil, y aquí está... nada más que Malova creyó que Noroeste se moría antes de que él saliera, pero se equivocó”.

 

 

El poder nos quiere muertos

Para Clouthier es clara la señal que ha mandado el poder: “nos quieren muertos”. Y pone un ejemplo más: para negociar pasivos con el SAT (Sistema de Administración Tributaria), el Gobierno de Peña Nieto rechazó en dación la propiedad del edificio de Noroeste Culiacán. Una de las propiedades de mayor plusvalía en la ciudad.

“No les ofrecimos un terreno abandonado, que no vale nada, como se da en otros casos, para que lo sobrevalúen y se le dé tajada al funcionario; nosotros le ofrecimos ‘la pechuga’, la respuesta fue ‘no’, ¿qué te está diciendo con eso?, ¡te quieren muerto!, pero tú ahí estás todavía, defendiéndote, y ahí vamos”.

Por fortuna, considera, el actual Director Adrián López ya encontró el camino, que era lo primero por definir, en esta lucha por sobrevivir. Y es que debe destacarse otro dato, pues a diferencia de la inmensa mayoría de medios, Noroeste no ha vivido de la publicidad del Gobierno.

Su fuente principal de ingresos, destaca, es la publicidad comercial, la cual ha cambiado radicalmente, cayendo un 50 por ciento en los últimos años.

Por ello la necesidad de cambio de un modelo, que incluye, entre otras vías, los fondos de organizaciones internacionales que apoyan el periodismo independiente como parte fundamental en la construcción de democracia.

También, el fortalecimiento de una imprenta, que maquila contratos a gran escala, y el cobro de contenidos digitales.

Precisamente, resalta, el único diario del país, “curiosamente independiente”, Grupo Reforma, tiene años con el modelo de suscriptor digital.

“Ahí vamos, nos estamos jugando esa apuesta también; vas viendo que en cada camino se está trabajando y por otro lado es achicarle, achicarle, achicarle y achicarle a la estructura de gastos fijos; el modelo de negocio cambió”, advierte.

 

¿No hay otro camino?

No, y es un proceso en el que tienes que ir matando al pasado y naciendo el futuro. Y es riesgoso, sí, pero no tienes otra opción.

México y Sinaloa, destaca, requieren contrapesos. Y esta tarea recae en congresos, medios, organizaciones de la sociedad civil. A nadie, subraya, le conviene la concentración del poder, a través de gobiernos autoritarios.

Y la historia de Noroeste, dice, ha estado marcada precisamente por denunciar los excesos y el autoritarismo del poder.

“Entre más autoritario es un gobernante, más se confronta con los que no puede controlar. Y a Noroeste no lo han podido controlar”, asevera.

Y si Noroeste, añade, se trazó como misión hace 45 años formar ciudadanía y tener mejores gobernantes, la tarea sigue inconclusa.

 

¿Entonces el ciclo de Noroeste no se ha cerrado?

No se ha cerrado, pero caray, cuando empiezas a revisar los resultados, ¡están de la chingada! Yo no veo que le hayamos avanzado mucho, el trabajo ha sido muy difícil.

Y sí, como la travesía de El Caballo Blanco, el del corrido de José Alfredo…

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