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ACTIVIDAD AGRÍCOLA
Productores agrícolas: a merced de la báscula, humedad y los coyotes
Las básculas, los impuestos, las cuotas y los llamados coyotes son las trabas que los agricultores deben superar cada año
Claudia Beltrán
08/05/2018
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Foto: Noroeste

Como cada año, en Sinaloa productores empezaron con la trilla de maíz y de nueva cuenta lidiarán con cuatro problemas: básculas, impuestos, cuotas y "coyotes".

En el sector no es un mito cuando se habla del "coyotaje", sino una realidad la merma en su utilidad. Por un lado los impuestos, y por el otro humedad, basura, grano quebrado.

El pequeño productor indefenso ante los bodegueros, llamado también "coyotes". Productores que cosechan y van a la buena de Dios a entregar su producción.

Cuando trillan cargan y entregan el camión ya sea en la bodega que les quede más cerca, en donde el empresario les dio el crédito, o donde el ‘correteador’ pide entreguen.

Al dejar la cosecha el productor no tiene certeza de que la báscula haya sido verificada. La Procuraduría Federal del Consumidor implementa programas, pero llegan tardíos.

“Llegan cuando la mayoría de la cosecha está entregada, estamos a merced de la báscula”, menciona la productora Altagracia González Gastélum.

Entre una bodega y otra, la producción del grano en el camión puede variar hasta media tonelada. Cuando reclaman hay quien responde se debe al combustible de la unidad.

Gerardo Urías, productor de Angostura, mencionó que trabajan en medio de inseguridad y desventajas, en clima, comercialización, precio y después en la entrega del producto.

“El productor está indefenso”, añadió.

El granero aseguró que entre impurezas, humedad y daños en el maíz quebrado, pueden perder mínimamente 700 pesos a una tonelada de maíz, sin contar los impuestos.

El productor no tiene la seguridad de que el grano que está entregando en las bodegas, sea el peso real, ni tampoco que el análisis que se hacen, sea el correcto.

Muchos productores entregan su producción a la bodega donde el empresario les proporcionó un crédito y por esa causa, terminan de rodillas.

El primer descuento que hacen al productor: es el Impuesto Predial Rústico, que equivale al 1 por ciento del valor de la producción.

Del Impuesto Predial les quitan el 10 por ciento por concepto de proeducación; además una cuota para Fundación Produce y otra cuota, dependiendo el tipo de productor sea.

Si el productor es ejidatario, cobra cuota la Liga de Comunidades Agrarias y si es privado, la de Caades.

Por humedad, es otro de los descuentos que aplican a los productores. Dependiendo los grados de humedad, es la cuota, la cual puede empezar desde los 60 pesos.

“Nosotros no tenemos la certeza de que nuestro maíz de verdad está húmedo”, explicó González Gastélum.

Con humedad el acopiador meterá aire o secadora. Con aire sólo se utiliza ventilador y con ventilador, se utiliza gas. De ahí el cobro. No hay una homologación de la cuota del secado.

Además de la humedad, al productor se le hace un análisis más para determinar el grado de impureza que trae el maíz.

Cuando arriba el camión el acopiador introduce una probeta. Al "probetear" el camión, sacan ciertos kilos de maíz, el analista revisa la humedad, los granos quebrados, la basura que trae. Todo lo pesan.

“Si trae grano quebrado, te descuentan, si trae grano dañado, te descuentan, si trae basura te descuentan, pero esa merma que ellos te descuentan pueden sumar hasta 50 kilos por una tonelada, o más”, prosiguió González Gastélum.

Al frijol le dan un trato distinto que con el maíz, se explica. Cuando se hace la prueba con este grano, la merma con todo y basura se regresa al productor, lo que se llama "mochote", el cual se vende de segunda o tercera calidad. Pero con el maíz el bodeguero no regresa nada.

“Los bodegueros se quedan con esa merma y la venden como producto de segunda o tercera calidad, y ahí es donde sí le roban al productor, porque eso se lo quedan ellos, ya te lo descontaron, te lo deberían de entregar y no te lo entregan”, prosiguió González.

Dependiendo la voracidad del "coyote" es la pérdida que tendrá el productor.

Arnoldo Verdugo Aguilar, productor de Navolato expuso que la pérdida está en el cobro de la humedad. La humedad es manejada al gusto de los bodegueros

“La verdad es que todavía nos siguen amolando, en pocas palabras”.

 

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