Suscribirme 
Este medio electrónico utiliza cookies para mostrar contenido personalizado y publicidad segmentada relacionada con sus preferencias. Si continúa en nuestro sitio o aplicaciones, entendemos que otorga y acepta plenamente que sus datos recabados serán utilizados mediante las disposiciones y términos de nuestro aviso de privacidad.
Queman infortunios con el Año Viejo
La quema del Año Viejo es una tradición que se practica en varios países latinoamericanos. En México es muy común en entidades como Veracruz, Oaxaca, Chiapas y Tabasco
01/01/2008 | 00:00 AM
Marcar como favorita
MÉXICO (UNIV)._ "Muy buenas noches, señoras y señores. Ha llegado el viejo. Ha llegado el viejo, a felicitarlo", así cantaba Lorenzo Santos cada 31 de diciembre, mientras en una silla paseaba al Año Viejo por toda la colonia Ticomán, tocando de puerta en puerta con una comparsa: una viuda embarazada, una rumbera y un pequeño grupo musical.
El Año Viejo se representa con un muñeco relleno de viruta o paja, además de cuetes que se encienden a las 12 de la noche.
"Con el fuego, lo malo de este año se convierte en cenizas y se va, pero se queda la viuda embarazada, que da a luz al Nuevo Año", explica Lorenzo, quien desde los años 60 migró con su familia del Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca, para establecerse en las orillas del Distrito Federal, y siguió la tradición durante 45 años.
Sin embargo, desde hace cuatro años, Lorenzo ya no organiza tal tradición.
"A mí me gustaba hacerlo con tiempo, desde una semana antes nos poníamos a practicar las canciones y yo disfrazaba a los hombres de mujeres. A mis 80 años, ya no puedo. Ahora lo hacen unos jóvenes, se visten y andan de tiendan en tienda; pero sólo quieren billete", dice.
Aunque tal vez ya nadie recuerde los antiguos sones que se cantaban, este año en la calle Bandera 24, esquina con 13 de septiembre, en la misma colonia, el Año Viejo no faltó. Desde muy temprano aguardaba sentado en una silla, mientras se escuchaba una y otra vez, la canción popular: "Yo no olvido al Año Viejo, porque me a dejando cosas muy buenas".
Benjamín Arteaga invirtió cerca de 3 mil pesos en la compra de cuetes y dos toritos para alegrar las últimas horas del 31 de diciembre.
"A los vecinos les encanta, muchos de los que ahora son señores, recuerdan con alegría desde pequeños esta celebración. Yo la vi por primera vez en la colonia San José de la Escalera, donde eran los límites de la ciudad", afirma Arteaga, para quien representa la despedida de las buenas y malas vivencias que se han tenido en ese año.
Leobardo Ordaz vive en la calle 13 de septiembre y es originario de Coatzacoalcos, Veracruz. Cuenta con alegría conocer la tradición desde muy pequeño.
"Allá, en Coatza en cada calle se queman hasta cuatro años viejos, se les ponen máscaras de políticos". Al igual que sus vecinos, Leobardo, acompañado de su familia sale a admirar dicho espectáculo.
"Si no me equivoco, la tradición está relacionada con la antigua técnica de roza, tumba y quema que se utiliza para cultivar: se prende fuego de manera controlada a lo que queda de cultivo para empezar de nuevo, desde cero".
La quema del Año Viejo es una tradición que se practica en varios países latinoamericanos. En México es muy común en entidades como Veracruz, Oaxaca, Chiapas y Tabasco. En el Distrito Federal, en la colonia Ticoman, Gustavo A. Madero, es uno de los pocos lugares donde se conserva esta tradición.

"Con el fuego, lo malo de este año se convierte en cenizas y se va, pero se queda la viuda embarazada, que da a luz al Nuevo Año."
Lorenzo Santos
Habitante del DF
Notificaciones
Entérate antes que nadie
Recibe notificaciones en tu navegador
Al suscribirte estás aceptando los términos y condiciones de servicio
Te puede interesar..

Oportunidades