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Columna
Saber Vivir: La pérdida de una mascota (para Jorge y ‘Anubis’)
La pérdida de una mascota también puede ser dolorosa y es algo que mucho no entienden
Octavio Robledo, Psicólogo clínico y tanatólogo
18/08/2019
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Como lo he dicho en varias ocasiones, el ser humano es un ser de apegos y en el transcurso de su vida va teniendo una serie de pérdidas, desde el cambio de ciudad hasta la más dolorosa, la de un ser querido, que actualmente yo consideraría aún más dolorosa, la desaparición de un ser querido.

Las mascotas son parte de nuestra vida. Existen, afortunadamente, personas que se hacen cargo de un animal y en el 90 por ciento de los casos, en instantes, se vuelve un integrante de la familia, nos relacionamos con ellas desde el amor y ponemos en juego los mismos procesos hormonales y cerebrales que cuando amamos, por ejemplo, a un familiar.

Así, la unión entre las personas y sus mascotas es realmente significativa. Les escogemos un nombre, les damos un lugar en nuestro hogar y somos muchos los que hablamos con ellos, los abrazamos y nos ocupamos por darles una calidad de vida. Estoy totalmente de acuerdo que los extremos de atención son malos, ellos no dejan de ser unos animalitos.

La muerte de una mascota es tan dolorosa como despedir a un ser querido, según la tanatología. Si alguna vez has perdido a una amada mascota, seguramente sabes el dolor que se siente, pero no siempre los demás lo comprenden.

He recibido a personas en mi consultorio por la pérdida de su mascota y, por experiencia personal, entiendo el dolor que pasan, pues siempre he tenido perros en mi casa desde mi infancia. Es un dolor que se sufre en soledad porque para otras personas es incomprensible. En ese sentido, el dolor puede ser más difícil de superar, por eso es tan importante hablar del tema y desmitificarlo.

“¿De verdad estás tan mal por tu perro? “Solamente era un animal”, puede que digan tus amigos o compañeros de trabajo. Y es difícil explicarles que sí, que estás triste, que has perdido una parte importante de tu vida. Según un estudio del Departamento de Psicología de la Universidad de Central Lancashire, en Reino Unido, el vínculo que forjamos con nuestras mascotas es comparable al que tenemos con los humanos.

Cuando se trata de la muerte de una mascota, no solo nos despedimos de un ser al que quisimos mucho, con ella también se van los buenos tiempos vividos, la costumbre de estar juntos y esa hermosa sensación de tener a alguien que siempre está esperando que regreses a casa. Es todo un amor sin condiciones lo que ellos nos proporcionan en toda su existencia, aún enfermos.

Hace unos días, mi amigo Jorge tuvo que tomar la difícil decisión de dormir a su perrita. Siempre he comentado que dormir a una mascota es un acto de amor, es parar su sufrimiento que le produce la enfermedad que está padeciendo si su calidad de vida ya es insostenible, aparte será progresiva y si no existe una esperanza de sanar, se debe de tomar esa decisión.

Jorge escribió la noticia en Facebook de su decisión de poner fin a la agonía de su mascota. En su descripción, nos enteramos de la historia completa de “Anubis”: él la rescató y adoptó hace casi 18 años, compartió con ella innumerables situaciones. Lo que me gustó de sus dos escritos fue el compartir su dolor, desde anunciar su decisión, y el último día, lo que “Anubis” representaba para él y su familia, cómo esa perrita lo escogió a él en el albergue de animales porque iba buscando una raza con otras características, pero en cuanto esa perrita lo vio, ya no se separó de él y así fue hasta el último momento.

Gracias, Jorge, por compartir tu amor por “Anubis”. Respeto mucho a las personas que no les gusta tener una mascota, pero este escrito ayudara a que se comprenda un poco más que la pérdida de un animalito es dolorosa para sus dueños y ojalá sea también respetada como las otras pérdidas que existen.

Por último, Jorge, ¿no has pensado en escribir? Me encantó tu narrativa, fue excelente y a muchos nos sensibilizaste. Piénsalo.

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