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Un duelo gozoso, en el Mazatlán Jazz Fest
Tres virtuosos conjugan su talento en la inauguración oficial del festival
Héctor Guardado
22/03/2019 | 3:30 PM
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Foto: Carlos Zataráin

MAZATLÁN._ Un duelo de destrezas presenciaron los que asistieron a la inauguración oficial de la sexta edición del Mazatlán Jazz Fest 2019,. Tres virtuosos se subieron al escenario para conjugar sus talentos: Reynier Limonta (batería), Adrián Flores (contrabajo), Gabriel Hernández (piano) liderados por el pianista y compositor Gabriel Hernández que iluminó la noche con su enorme capacidad para crear música.

Las composiciones de Hernández llevaron al público desde las melodías más tiernas, el danzón, la guajira, la contradanza, todos estos tradicionales ritmos cubanos los presentó actualizados por su sabiduría musical, de ahí pasó a las disonancias al estilo Stravinsky y trasladó al público hacía verdaderas revelaciones jazzístisticas con las que iluminó la noche mazatleca.

El virtuoso pianista fue cobijado por los otros dos músicos, cuando cada uno entraba en la órbita de su solo, aquello parecía un duelo de titanes que gozaban de la libertad de la creación musical.

No hubo campeones, los tres se mantuvieron un nivel de excelencia musical que despertó el entusiasmo de un escaso público.

El Instituto de Cultura no consiguió promocionar adecuadamente el concierto inaugural de Jazz Festival, ni siquiera se sintió una estrategia de medios ni de redes sociales para promocionar este concierto que por su calidad deslumbró a los asistentes que respondieron con el entusiasmo de una multitud.

Gabriel Hernández previno a la audiencia cuando apareció en el escenario. En general el público que le gusta el jazz espera que se toquen por lo menos un par de clásicos del género para entrar en calor, con los que todos los seguidores de esta forma de hacer música están familiarizados.

El pianista adelantó que el repertorio que se interpretaría esa noche eran piezas originales creadas por él, ante ello se creó la expectativa en el público, no sabía qué vendría. La primera obra fue Tang for swing, se dio el primer deslumbramiento, no sólo por el virtuosismo de los tres músicos, también por la calidad de la composición, llena de juegos, de propuestas sonoras novedosas, sin salirse de los estandares sonoros del tradicional jazz, acelerado , impetuoso y juguetón, que le permitieron a los solistas explorar, proponer y brillar.

Si la primera pieza fue espectacular, la segunda subió el nivel; dedicada al pianista Kenny Varn a la que llamó Kenny Stun, también con una estructura de jazz tradicional , con una introducción del piano, que da entrada al ensamble, acordes que proponen una línea melódica que siguen los tres instrumentos para desembocar en un solo exultante, por ser un homenaje a un pianista la pieza está cargada por un piano espléndido que se acelera hasta lo imposible para mantener en vilo al espectador.

El pianista aclaró que había trabajado en una serie de composiciones que fueron detonadas por su análisis de la forma en que tocan grandes exponentes del jazz cuando hacían solos, la pieza que tocó el trío de jazz creado para el Festival de Jazz de Mazatlán se llamó For Alvin, inspirado en Alvin Jones, un baterista que cambió el sentido rítmico del platillo; Reynier Limonta mostró con su tambores y platillos de lo que habló el pianista.

 LA HUMILDAD DE UN GENIO

Al iniciar la cuarta pieza de larga duración, Gabriel Hernández mencionó que iba a tocar un tema que le salió del corazón, creado con tres acordes, que más que una melodía describe un estado anímico. La pieza se llama My favorite planet, y se puede describir como tejida con una belleza profunda que conmueve y crea una atmósfera sutil, en la que se van sumando los instrumentos al sonido del piano con suavidad y ternura, música que genera un estado de ánimo que fluye con el sonido y consigue que el oyente se haga uno con el.

Los que estaban esperando una pieza estandar, un clásico se quedaron satisfechos, My favorite planet tiene todos los ingredientes para ser tan popular como la mejor composición de Gershween.

La parte final del concierto lo dedicó a los 500 años de la fundación de La Habana, que se cumplen este año; creó tres piezas maravillosas inspirado en los ritmos tradicionales de Cuba: el Danzón, la guajira y la contradanza. Así dejó que escucharan Con tu sonrisa, inspirada en la contradanza escrita en 1846 que se llama Tu sonrisa.

También tocó Una guajira de muy adentro que impregnó el teatro con el sabor de Cuba. Los pies y las caderas de los presentes se empezaron a mover solos, irremediablemente; terminó tocando un clásico danzón Bodas de oro, uno de los danzones más importantes de la historia musical de Cuba.

Fue una noche en la que se homenajeó a la música que hace vibrar los corazones, que provoca que salga lo mejor de los seres humanos. Excelente la selección de artistas que hizo el curador del Festival de Jazz, Julio Recinos.

HOMENAJE A AMADOR FLORES

Rinden Homenaje al maestro Amador Flores, formador de las trompetas más famosas de las bandas regionales de Sinaloa y de muchos otros alumnos que tocan todos los géneros musicales. Alfredo Gómez Rubio y Julio Recinos le entregaron el reconocimiento.

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