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Vértigo
'La leyenda del tesoro perdido: El libro de los secretos'
Ernesto Diezmartínez Guzmán
03/01/2008 | 00:00 AM
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He aquí una trivia cinefílica rompe-cocos: ¿qué tiene en común la obra fundadora del cine hollywoodense El nacimiento de una nación (1915), dirigida por el patriarca fílmico D. W. Griffith, con La leyenda del tesoro perdido: El libro de los secretos (National Treasure: Book of Secrets, EU, 2007), la más reciente cinta del exitoso churrero Jon Turteltaub?
Pues que en las dos películas el asesinato del Presidente Lincoln figura de manera preponderante en la trama. Claro, en el retrógrado y racista filme de Griffith, el magnicidio era uno de los elementos centrales en la crónica del nacimiento de Estados Unidos como nación; en la cinta de Turteltaub, es trascendente porque la planeación del complot para matar a Lincoln le es atribuido –oh, adversidad- al tatarabuelo del cazador de tesoros Benjamin Franklin Gates (Nicholas Cage, con su bien conocido costal de dengues y con un nuevo tupé que presumir). Así pues, Gates –junto a su novia (Diane Kruger), su inseparable camarada nerd (Justin Bartha) y hasta sus papás- se dedicará durante las siguientes 2 horas a encontrar las evidencias que limpien su apellido de tan horrible mancha antipatriótica. ¿Ya ve que Lincoln es igual de importante en las dos películas?
De hecho, el arbitrario cameo histórico de Lincoln es lo más realista que aparece en esta tonta –pero culposamente entretenida- secuela de La leyenda del tesoro perdido (Turteltaub, 2004), pues en el clímax de la cinta vemos a nuestros héroes –y un inconsistente villano interpretado por Ed Harris- entrar a la mítica ciudad de oro de Cíbola que se encuentra nada menos que en un huequito que dejaron los que esculpieron los rostros presidenciales en ¡Monte Rushmore!
Pero no seré yo quien se queje de este filme. Sí, su trama está jalada de los pelos, no hay suspenso de ninguna especie y sus secuencias de acción son más bien torponas, pero la cinta termina resultando digerible por lo eminentemente ridículo de todo el asunto y porque nadie, empezando por el reparto, se lo toma muy en serio. Por ejemplo, Helen Mirren –como mamá de Nicholas Cage y experta en descifrar ¿la lengua olmeca?- dice tal sarta de sandeces sin que le gane la risa que, de plano, se merece otro Óscar. O, por lo menos, un cero más a la derecha en su chequezote.
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Addenda al artículo sobre lo mejor y lo peor de 2007 que se publicó aquí el martes pasado. Entre lo peor de lo peor, olvidé mencionar un churrazo infecto con un insoportable Robin Williams: Licencia para casarse (2007). Y en cuanto a cine mexicano se refiere, olvidé de manera imperdonable agregar, entre lo mejor que vimos en la ciudad, el corto borgiano de 14 minutos El otro cuarto (2006), de Acán Coen. Este cortometraje se pudo ver en la ciudad dentro de la película-antología La vida en corto (2004-2006), conformada por nueve cintas de corta duración. Si ve el filme en DVD, réntelo y vea El otro cuarto. Es una obrita maestra de concepción y ejecución perfectas.
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Lo que sigue resultando perfecto es el timing de los rústicos culichis con teléfono celular en ristre: siempre suena el móvil en los momentos menos oportunos.
Comentarios: cinevertigo.blogspot.com


Fotos: Cortesía/Movieweb
Nicolas Cage & Diane Kruger
Ed Harris
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