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VIOLENCIA: Un mal social que reinó en el sur
Este 2007 será recordado por la población como un año violento.
01/01/2008 | 00:00 AM
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Sin duda alguna este año que termina será recordado como uno donde se registraron hechos violentos que marcaron a la población del sur.
Secuestros, asesinatos, abigeato y robos violentos fueron el tenor que imperó y que las autoridades poco o nada pudieron hacer para poder detenerlos.
San Ignacio fue uno de los municipios que más sufrió el tema del secuestro, pues llegaron a padecerla no sólo la población común, sino que llegó a las autoridades rurales, dejando poblados sin gente, convirtiéndolos en pueblos fantasmas.
En septiembre, Campanillas era hasta el año pasado un pueblo "normal", con sus problemas de violencia, pleitos de borrachos y de robo de vacas.
Nada que no se pudiera arreglar entre amigos, vecinos y parientes.
El secuestro de una muchacha desencadenó la ola de violencia que hizo que ese pueblo existiera en el mapa.
La voz de alarma surgió a mediados del mes, cuando secuestraron a Nabor León. Ya antes, la mitad de la población había emigrado. Lo hicieron unos cuantos cuando secuestraron a la jovencita, otros cuando la Policía Ministerial del Estado entró a sus casas y les robó sus ahorros.
También se llevó armas, pero como dijo uno de los vecinos, necesitaban armas para defenderse en un lugar sin ley, en un lugar donde la Policía Municipal tiene miedo entrar, donde el Ejército definitivamente no lo hace en el mapa, donde la Policía Ministerial entraba sólo para maltratar a los habitantes.
El miedo dejó un pueblo desolado.
El 4 de octubre, el Comisario de Las Lajas, Carlos Zamora Salazar, se convirtió en una víctima más del secuestro.
Entre los cinco hermanos de Zamora Salazar, que viven en Estados Unidos, y familiares de San Ignacio y otros municipios se reunió el dinero para los plagiarios, aunque se ignora cuánto pagaron.
Hasta esa fecha ya eran cuatro los secuestros en la zona: el 24 de julio privaron de su libertad a dos hermanos en el rancho Las Mesas, de Campanillas, donde uno de ellos se resistió y fue asesinado; el 6 de septiembre plagiaron a Nabor León, el cuarto era el del comisario.
Ante la ola de violencia, vecinos de El Platanar y otras comunidades tomaron la carretera México 15 exigiendo un alto al la delincuencia.
Autoridades del Gobierno del Estado iniciaron entonces operativos por parte de las corporaciones policiacas de los tres niveles de Gobierno, algunas personas señalaban que todo seguía igual.
En un operativo conjunto, las policías Municipal, Estatal Preventiva y Ministerial del Estado empezaron a "peinar" la sierra sanignacense en busca de gavilleros.
El objetivo de la acción planeada por el Gobierno del Estado es regresar la seguridad a los habitantes de la zona.
"No es cierto que ya esté en función el operativo, los pueblos siguen sin vigilancia, lo que dicen funcionarios es para que la gente se calme y no diga ya nada", expresaba en su momento la gente.
¿Qué motivó el movimiento? el plagio de dos personas en El Platanar; Abraham Vega Rochín e Ignacio Vega Millán, hijo y hermano del comisario de ese poblado.
Habitantes de El Platanar, al igual que los de otras comunidades vecinas, exigieron la intervención del Ejército, a pesar de que la Ministerial ya tenía casi una semana "peinando" la sierra por aire y tierra, en busca de gavillas, pues ante el temor de sufrir un secuestro emigraron a otros sitios en busca de la seguridad que les habían robado.
Cansados de andar de un lado para otro ante el temor de ser víctimas de la inseguridad en su municipio, muchos vecinos comenzaron a regresar a sus hogares para retomar sus labores cotidianas, y en un mismo clamor pidieron a las autoridades que no los dejaran solos.
Al menos, ocho poblados fueron víctimas la ola de violencia en este municipio.
En San Ignacio, las autoridades locales se dijeron maniatadas ante este mal.

DEJA ELOTA DE SER TRANQUILO
De ser un municipio tranquilo, donde se presentaban hechos violentos aislados, en el 2007 Elota figuró por hechos que vinieron a romper la tranquilidad de sus familias.
Informes oficiales y en archivos periodísticos indican que comparando a los primeros cuatros meses de este con 2006, los crímenes tuvieron un repunte de un mil 300 por ciento.
De enero a abril de este año, la DSPM reportó 13 homicidios que empezaron desde el 10 de enero con la muerte a golpes de un anciano de 78 años.
De ahí a la fecha, los homicidios dolosos han sido continuos presentándose por mes de dos a tres crímenes, donde se usaron armas de grueso calibre, objetos contundentes y armas blancas.
El más impactante y que han sido reclamado por la sociedad fue la muerte a machetazos de una familia, hecho que pasó en febrero, donde perdió la vida Teresa Ayón Carlos, de 45 años; Agustín Hernández, de 65 años, y su hija Ana "N", de 4 años.
Incluso niños y maestros del Jardín de Niños María Montessori salieron a las calles en repudio del hecho y a exigir castigo al culpable, situación que hasta la fecha no ha pasado.
Otro hecho fuerte fue el secuestro y muerte del joven estudiante Romeo Alejandro Vega, en marzo, quien fue privado de su libertad y días después asesinado por unos "amigos".
En abril, los ojos se centraron en el municipio al reportarse cinco asesinatos: el primero fue el de dos personas desconocidas, carbonizadas, y el 16 del mismo mes, el hallazgo de tres cuerpos que resultaron ser los dos hermanos y un cuñado de la Diputada Sandra Lara Díaz.
En mayo hubo un receso, pero en junio asesinaron a plena luz del día a un vecino de Mexicali cuando llegaba a su domicilio particular en la Colonia Centro.
La violencia no respetó ni a los policiacos, pues el 24 de agosto encontraron muerto de 16 puñaladas al policía operativo Cruz Santiago Enciso Peralta. Un día después un vecino de Arroyitos resultó con heridas de arma de grueso calibre al resistirse a ser asaltado.
Ante la ola de asesinatos registrada en los primeros meses, el propio director de Seguridad Pública, Juan Ramón Leyva, reconocería que 2007 ha sido uno de los años más violentos en los últimos 15 años.

CRISIS AFECTA A CONCORDIA
La crisis financiera que afectó a la Comuna de Concordia provocó que redujeran al 50 por ciento el alumbrado público, generando que aumentaran los robos en casas y que los habitantes cambiaran su rutina de vida.
Habitantes de Aguacaliente de Gárate y Mesillas estuvieron con miedo durante febrero y marzo, pues sus calles estuvieron oscuras.
Ahí se vivieron días de dos a tres robos que llegaron hasta la Escuela Benito Juárez.
En noviembre, los robos se desataron con más de siete que incluyeron a negocios y casas-habitación, tres de ellos en pleno centro de la ciudad, provocando el cierre de comercios temprano.
La DSPM afirmaba que hacían operativos, pero la gente seguía con temor y siempre estuvo cuestionada por la población.

SECUESTROS Y ABIGEATO
Este año, la delincuencia marcó a los rosarenses, pues hubo policías implicados en ésta.
En febrero, detuvieron a cuatro policías por aprovechar su puesto y tener más facilidad para vender sustancias prohibidas.
En Mataderos, el 30 de octubre, se detuvo a Miguel Ángel Amaro Huerta, alias "El Chacal", uno de los criminales más buscados por autoridades nacionales e internacionales como la FBI y la Interpol.
El 5 de noviembre fue el secuestro del empresario rosarense Alberto Peña Trapero, quien por varias horas estuvo a merced de cinco individuos que intentaron privarlo de su libertad y cobrar una cuantiosa recompensa por su rescate.
Este hecho se vio frustrado gracias a la oportuna participación de la Policía Municipal y Ministerial, que lograron detener a tres de los cinco secuestradores.
El tema del abigeato cobró auge en la región. El 27 de julio detuvieron a seis personas, entre ellas a Rigoberto Durán, hermano del Alcalde Gilberto Durán, cuando transitaban por la carretera Escuinapa-Teacapán a bordo de dos unidades, en las cuales transportaban 26 reses que las autoridades posteriormente informaron que tenían reporte de robo.
Los detenidos fueron puestos a disposición del Ministerio Público y a las reses las aseguraron en los corrales de la Asociación Ganadera local, cinco días después fueron entregadas a sus respectivos dueños.
El 5 de agosto a los seis detenidos les fue notificado el auto de formal prisión por el delito de abigeato equiparado, que por considerarse como grave no alcanzaba libertad bajo fianza.
Sin embargo, el 31 de octubre, a las 14:00 horas, los implicados en el delito fueron puestos en libertad después de estar por tres meses detenidos en el Cecjude de Escuinapa debido a la resolución expedida por el Tribunal Federal Supremo de Justicia.
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