El cartón evidencia lo que está bien o está mal: Gilberto Ceceña Nuño
El cartonista editorial en todos los periódicos es el hereje, puede publicar lo que quiera y nadie lo cuestiona, porque además, la naturaleza del cartonista es antisistema, liberal, libre pensador, señala Gilberto Ceceña Nuño, colaborador y una de las figuras fundadoras del periódico Noroeste, sumándose a los festejos del 50 Aniversario de su fundación.
Desde su oficina, espacio en donde día a día se han pensado, creado y enviado los miles de cartones que han figurado en este rotativo a lo largo de cinco décadas, comparte sus impresiones por el festejo.
“Cuando yo empecé en el periódico nunca pensé que duraría 50 años trabajando con ellos, esto quiere decir que he tenido una vida profesional estable, porque durar 50 años en una empresa como colaborador y en la profesión de publicista, pues no cualquiera, y llegar a estos 50 años me lleva a decir lo veo y no lo creo”.
Comparte que en Noroeste empezó como empleado interno en septiembre de 1973, en el área de diseño publicitario por tres años, para posteriormente volver como colaborador externo.
Recuerda también que los primero días fueron bastante intensos porque era un periódico con un personal sin experiencia en el trabajo offset, era el primero en Culiacán, y donde los métodos periodísticos eran parte de la escuela de Alberto Sinagawa y otros, y que el resto de lo que era de tecnología se hacía a prueba y error por la poca experiencia, la cual Ceceña sí tenía, gracias a su trabajo en El Debate en Los Mochis en 1970, donde laboró por dos año y aprendió el sistema.
Con el tiempo fue trascendiendo en la empresa, pasando a ilustrador y cartonista, evolución que iba apareciendo a la par del periódico, aprendiendo de las áreas de publicidad, lo que le permitió ser llamado a las filas de los Supermecardos MZ, para el área de publicidad, atendiendo áreas más sofisticadas como, prensa, radio, televisión, y carteleras, forjando así una profesión publicitaria más completa, con formación técnica más sofisticada.
“Tengo más de 50 años como publicista y 53 como cartonista, tres de ellos en Los Mochis, y los otros 50 años en Noroeste, y aquí seguimos”.
Recuerda que en los inicios de este rotativo, el ambiente periodístico era de mucha confianza en el gremio, ya que no había tantos periodistas; predominaba la confianza y amistad, pero con el tiempo se empezó a sembrar más la competencia, la cual hizo que muchos grupos se fueran separando.
“Me parece que antes había más profesionalismo porque el periodismo no era tan comercial como lo es ahora. Se cuidaba más la ética personal, profesional y la periodística, teníamos gente muy valiosa como jefes, gente que ahorita ya son “vacas sagradas”, nos respetamos muchísimo, figuras como Martín Mendoza, Melchor Angulo, Alberto Sinagawa, y otros que fueron creando escuela en Culiacán”.
Un contrapeso
Ceceña Nuño comparte que la sociedad sinaloense recibe al periódico con mucha simpatía, principalmente porque era un medio que no se callaba nada, que siempre fue antisistema, con su vocación de contrapeso, de no dejarse atraer o comprar por simpatías políticas o económicas, y que hasta hoy se ha notado.
Resalta qué el periódico ha sufrido mucho económicamente, y que si hubiera hecho negociaciones o “tranzas”, seguramente tendría más fortaleza económica, mejores equipos, algo que se notaría en el periódico, pero no, fue un poquito “idealista y romántico”, señala.
“Es precisamente ese ideal, el que genera la confianza entre los lectores, ya que cuando alguien quiere saber lo más cercano a la realidad, pero nada cercano a la versión oficial, busca a Noroeste, porque escribe al margen, tiene la otra versión, los otros datos, lo más cercano a la verdad, es decir, versiones menos influenciadas”.
Agregó que esa parte de independencia, de ser un medio que se mandaba solo fue importante.
“Noroeste puede presumir que ha tenido en sus páginas a la izquierda, al centro, a la derecha, a Morena, dando a cada uno su espacio, abriendo sus páginas cuando todos los demás las cerraban”.
La gente, dijo, tiene la oportunidad de contrastar, porque Noroeste le brinda las dos opciones, la versión institucional, la de los actores, pero también invita eventualmente a cartonistas y columnistas que tienen la versión propia, y no lo hace porque lo hayan convencido sino porque ya tiene muchos años haciéndolo.
Un libre pensador
El cartonista editorial en todos los periódicos, señala, es el hereje porque puede publicar lo que quiera y nadie lo cuestiona, porque por naturaleza el cartonista es antisistema, es liberal, librepensador y con el poder de escribir, dibujar, reírse de quien sea y como sea, porque esa es la naturaleza de su espacio.
“Somos como picahielos y mientras más profundo y más le rasques mejor, y cuando protestan y responden, sabes entonces que le diste al clavo y por esa línea sigues; cómo cartonista, me defino como un ciudadano libre que tiene la oportunidad de opinar a través de un espacio que me concedió el periódico, porque tengo facilidad para dibujar, se me da el humor, la conceptualización, el sarcasmo, pero sobre todo porque soy un ciudadano inquieto que no me gusta lo que está pasando, y yo uso el cartón como si fuera una espada, una herramienta para evidenciar lo que está bien o está mal ante los lectores”.
Esto, dice, de forma humorística, porque el humor es mucho más eficaz.
“Evito presentar un cartón hiriente, y si siento que estoy a punto de caer en eso, mejor lo elimino y lo suplo por algo que contenga humor, o una metáfora”.
Resalta también que un cartón editorial en esencia es una crítica social y política, y que los cartonistas no son publirrelacionistas, que no escriben o dibujan para quedar bien con alguien, ni con ciertos lectores.
Señala que a lo largo de cinco décadas, el respeto a su trabajo ha sido predominante, que siempre ha sido él mismo, con la diferencia que ahora los cartonistas se han vuelto un “rockstar”, por lo que no hay un periódico en el que no se tenga su espacio editorial gráfico, porque es lo que la gente primero asimila y con eso ya tiene toda la nota, captándola en segundos.
“Hoy el periodismo es muy rápido, todo es inmediato, esto hace que el cartón editorial sea ahora una de las principales herramientas editoriales en las redes sociales, y también en los periódicos, pero hay columnistas que no han aprendido a escribir poquito, se echan sus pasiones interesantes, no han entendido que la gente que lee libros y periódicos se está muriendo, hoy la dinámica es la inmediatez de la nota, pero cocinada de manera que sea interesante y ahí muchos se están equivocando”.
Agrega que la estridencia de las notas en las redes sociales está degenerando al periodismo, y uno de los consejos es ir a los medios profesionales, y aunque la persona tenga que pagar, será por algo que le garantice que esa información que recibe fue investigada, ya que ningún medio se daría el lujo de recibir una demanda por publicar algo que no sea cierto, afectando así su prestigio.
Exceso de información y desinformación
Reconoce que hoy se vive una era donde todos creen ser periodistas, se vive con un exceso de información y desinformación total, donde hoy solo un profesional puede decir si esa nota que está leyendo la hizo un profesional, o alguien que escribe nada más.
“Yo no sé en qué vaya a terminar el periodismo dentro de cinco o 10 años, lo que sí te garantizo es que va a seguir vivo el cartón editorial, por la facilidad con que digieres el tema, no te hace enojar, pero sí te puede hacer sonreír, incluso hasta a los mismos gobernadores, algunos de ellos se han vuelto mis fans, como lo fueron Toledo Corro, Renato Vega, Juan S. Millán y Malova, porque los traje de ‘tortas’”.
Antes, recuerda, se le dificultaba encontrar un tema para sus cartones, hoy con el nuevo gobierno tiene de sobra, hasta tres en un solo día, esto gracias a que la nueva administración le está dando bastante material a los periodistas para trabajar, de lo que sea.
“Este es un gobierno bizarro, un gobierno al revés, surrealista totalmente, donde cualquier tema que toque aunque no le meta humor, o simplemente replique la realidad, parece como si hubieras hecho un sarcasmo”.
Ceceña Nuño señala que el cartonista todos los días nace y muere como el periódico, en el que cada cartón se convierte en historia, llenando cartones en su casa, donde cada uno de ellos tuvo una razón de ser, llegando a una persona que la llevó a reflexionar, pensar, a estar o no de acuerdo, definiendo así una postura.
“El cartón editorial jamás será un chiste, no es para que te rías, lleva implícito un mensaje de cualquier naturaleza en el contenido, para ejercer una posición, y para que esto suceda, el cartón debe primero llamar la atención, si no lo hace, está bofo, no terminarás de leerlo, debe generar interés, y el humor es solo para llamar la atención, buscando sea memorable, y eso es es lo que hace el humor, porque las emociones son para eso, ser recordadas”.
El salto a lo digital
Sobre el salto total a lo digital, el columnista destaca que los periódicos de Sinaloa se han tardado, y otros ya “murieron” mientras que otros están arañándolo poco a poco y trascendiendo.
“Yo creo que los dos periódicos de Sinaloa van a dar el brinco digital porque empezaron temprano, porque le saben al asunto, no son improvisados, pero siempre habrá un lector liberal que quiera la noticia como es, que no quiera un periodismo comercial, pero es solo un nicho, no es masivo, por eso pienso que Noroeste sí va a trascender, si va a sobrevivir, pero está en un proceso de adelgazamiento doloroso, muy difícil, ahora no son ni el 10 o 20 por ciento de lo que era antes, y tal vez queden menos, porque el periodismo se está haciendo muy adaptable a la realidad nueva, donde la inmediatez es lo de hoy y al mismo tiempo es flotante técnicamente, y al mismo tiempo omnipresente”.
Resalta que siempre será importante estar informado de forma profesional, y en la medida de que las redes sociales sigan corrompiendo la noticia la gente va a reaccionar y buscará la verdad y se acercará a aquellos medios que recogen la noticia, la identifica, la valida, traduce y publica y para recibir esto, tendrá que pagarla, y que por ello periódicos como Noroeste serán cada vez más necesarios y valorados.
Mientras otros periódicos, dijo, han sobrevivido porque son más comerciales, Noroeste no tiene que serlo, es más selectivo, y considera además que no es necesario que sea masivo, que tiene que llegar a un grupo, segmento de mercado que pague por el servicio, que sea suficientemente influyente, para que a su vez este replique o haga lo que tenga que hacer como ciudadano.
“Nosotros vamos a gente que lee, actúa en consecuencia, que tiene liderazgos, capital social, que busca un cambio, que es coherente, y no importan si son 5,10, o 20 mil personas, con esos tenemos, no importa si es el 1 por ciento de la población de Sinaloa, mientras pueda pagar la misión, el trabajo de los profesionales, con eso salimos adelante, y ya no habrá que comprar máquinas ni edificios, solo bastará un buen equipo, y gente talentosa, que cree con el tiempo su branding personal, que la gente lo lea porque confía en él o ella” .
Finalmente Ceceña Nuño señala que estos 50 años, reafirman su compromiso de seguir dando “lata” mínimo unos 10 o 15 años más, “si Dios y la vida lo permiten”, que la línea del periódico no va a cambiar, seguirá siendo la misma de hace cinco décadas.
“Ojalá apoyen a un medio que sufre para seguir siendo como es, que ha rechazado muchas ofertas tentadoras de muchos lados, que ha sido amenazado, que ha pagado el precio con sangre, y sigue sin salirse del camino. Hoy mi pregunta es ¿vale la pena apoyar un periodismo así? Sí, yo creo que sí, y creo que los lectores están todavía con el periódico por lo mismo y ojalá sigamos aquí”, expresa.