"Cómo criar hijos sin levantar la voz"
Deseret News
"Imagine lo reconfortado que estaría en su casa cuando no tenga que gritar. Imagínese responder con calma, tal vez incluso con empatía, a las cosas que tiene que gritar ahora..."
Cuando mis hijos miren hacia atrás, en sus días de infancia, espero que no me recuerden levantando la voz. De todos los errores que he cometido durante mis años como madre, gritar ha sido mi mayor pesar.
Hace unos meses, vi un video de un autor hablar de maneras de convertirse en una "madre pacífica". Me predispuse inmediatamente a ser más cariñosa, dar tranquilas explicaciones sobre cómo criar hijos independientes, responsables, capaces, y cariñosos, sin gritar en sus enseñanzas.
Siempre he sabido que gritar es el camino equivocado para llamar la atención a mis hijos pequeños, incluso si eso me funciona. Por eso, me encantó la idea de aprender a ser padres de una manera controlada y tranquila, siempre con cariño. Yo sabía que no podía llegar a ser una madre perfecta durante una noche, pero por alguna razón ese concepto particular me mostró la verdad.
Llamé a varias bibliotecas, e incómodamente repetía: "Sí, hola, me preguntaba...um ... ¿tienes el libro 'Padres pacíficos, niños felices: Cómo dejar de gritar y empezar a conectar'?".
Resultó que muchas más madres han estado buscando el mismo consejo, y tuve que comprobar si estaba agotado o en espera. Yo no quise esperar, así que una mañana coloque a mis hijos en la camioneta y me dirigí a la librería, compré el libro "Peaceful Parents, Happy Kids" de la Dra. Laura Markham, y me fui a casa emocionada y lista para ser la madre que siempre había esperado que podría ser.
"Las investigaciones muestran que cuando de manera consciente verbalmente nos 'comprometemos' a nosotros mismos a tomar acción, es muy probable que lo logre, sobre todo si trabajamos en ello todos los días", escribió la autora. "Por el contrario, simplemente "desear algo" sería diferente, o incluso "lamentando" las cosas que hemos hecho, no suele cambiar una cosa.
Imagínese lo reconfortado que estaría en su casa cuando no tenga que gritar. Imagínese a usted mismo respondiendo con tranquilidad, tal vez incluso con empatía o con ¡sentido del humor!, a las cosas que grita ahora. Manténgase revisitando esa imagen. Usted está programando su subconsciente".
Yo he leído "Padre Pacífico" absorbiendo frase tras frase de su sabiduría. Todos los días, me gustaba salir de la cama, ponerme de rodillas, y suplicar a mi Padre Celestial que me ayude a ser una madre cariñosa y paciente.
Siento que debo añadir que yo no hago un hábito diario el gritarle a mis hijos. Pero solía suceder con demasiada frecuencia por cosas tontas como un derrame del jugo, juguetes rotos, niños rezagados, accidentes del baño y, así, muchas otras molestias que habría sido mejor tratadas, con una cerrada de ojos, respirar profundamente, y con voz tranquila. Pero después de 100 respiraciones profundas, pensé en hacerme débil, mi voz tranquila se había convertido en chillona y rallada.
Después de unas semanas de la aplicación de los principios que he aprendido en este libro, comencé a preguntarme si yo estaba haciendo progresos. Me sentía como si estuviera en el camino correcto, pero me sentía frustrada cada vez que había lío.
Entonces un día vi una foto en mi teléfono que me sorprendió. Mi hijo de 2 años de edad, Briggs, ha estado tomando mi teléfono y tomando fotos de mí sin que yo lo sepa. La imagen era de mí, de rodillas en frente de mi hijo de 5 años de edad, que está sentado en "El Banquillo" (nuestro lugar de tiempo de espera) por pelearse con su hermano.
Estoy con mi pijama, sin maquillaje, con el pelo desordenado. Hay juguetes por todo el suelo. Mi bebé se ha empujado a sí mismo hasta ponerse de pie y está babeando sobre mis rodillas. Todo está en espera como si yo estuviera buscando los ojos de mi hijo, enseñándole con calma.
Pensé en esta imagen durante mucho tiempo, ya que parecía estar tan alejado de mí. Por lo general, trato de hacer un "¡Tiempo!" Y me dejo caer 1, 2, o 3 pisos abajo, en las escaleras, camino lejos para esconderme y comer algo en la despensa. Pero por la expresión de mi cara, cejas arqueadas, boca abierta característica, pose suave, me dieron ganas de llorar.
No siempre soy una madre perfecta, pero en aquel momento, me miró como si estuviera haciendo algo bien. Yo estaba tratando de hacer algo tan difícil como tomarme tiempo, tener paciencia, sabiduría, y el amor para saber cómo reaccionar.
Y pude ver cómo me veía desde la perspectiva de mi hijo. Me di cuenta, en ese momento, que yo no quiero ver cómo me veo cuando pierdo mis estribos. Quiero mantener esa misma calma, controlada, y la cara cariñosa sobre todo, incluso durante los momentos más difíciles. Y esa pequeña imagen me dio un rayo de esperanza de que estaba en ello. Estaba trabajando.
Cada vez que leo, trato, o escucho algo que me puede beneficiar como madre, quiero transmitirlo. Así que este es mi grito a los cuatro vientos, que "Peaceful Parent, Happy Kids" ha sido un cambio de juego para nuestra familia. El enfoque y el mensaje es simple, pero potente: conectarse.
Conecte con su hijo. Hágale saber que usted realmente, realmente, se preocupa y está ahí para ayudarle, llevarle, guiarle, y caminar junto a él, enseñándole el camino. En lugar de perforar los tímpanos, se le perfora su corazón.