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"Cumple ‘Choco’ 46 años de enfermera"

"Trabaja en el ‘corazón’ del Hospital General"

"A sus 18 años, María Isabel Hernández sólo quería aprender a inyectar; fue vacunadora por 9 años y lleva 37 años en la Central de Equipo y Esterilización"
05/01/2016 19:28

ESCUINAPA._ La curiosidad y sus ganas de aprender a poner una inyección se convirtió para María Isabel Hernández Zamarripa en una pasión por la enfermería, profesión que desempeña desde hace 46 años.

Doña ‘Choco’ ha vivido los cambios profesionales siempre haciendo lo que más le gusta.

“Vine al Hospital y dije ‘voy a enseñarme a inyectar’ y así me fui quedando y ya tengo 46 años aquí”, relata mientras organiza material de hospital.

Tenía 18 años cuando decidió aprender a inyectar, siguió en ese oficio como voluntaria, al poco tiempo se fue a ayudar al médico Alberto Macías Gutiérrez en su consultorio, aunque le explicó al que no sabía poner inyecciones para poner suero.

Su jefe entonces le respondió que en caso de gustarle la enfermería aprendería eso y más, así fue, pero extrañaba el Hospital General, así que decidió volver al lugar y dejar el consultorio.

Siguió de voluntaria, hasta que llegaron plazas de trabajo, le pagarían por hacer lo que le gustaba y entonces inició el camino de la preparación, de la profesionalización para dar atención.

Hizo cursos en Durango y académicamente logró ser Enfermera General, cargo y plaza que ostenta en la institución.

Tiene 64 años, no desea jubilarse, siente que tiene mucho por hacer, aunque a veces le llama la atención dejar de ejercer su profesión.

“Yo siento que nací para ser enfermera, me gusta hacer esto, estar aquí, he sido vacunadora, he estado en todas las áreas, aunque mi preferida es esta, CEyE (Central de Equipo y Esterilización)”, señala.

Aunque Doña ‘Choco’ es vista poco al no tener la atención del paciente de manera directa, para los enfermeros ‘CEyE’ es el corazón de los hospitales, pues desde ahí se hace toda la organización para todos los departamentos, desde consulta, hasta quirófanos, vacunación, entre otras.

Son 37 de los 46 años laborados los que ha pasado en esa área, tiene cuatro hijos, su esposo es pescador y la ha apoyado siempre en el trabajo que realiza, ahora espera ver graduadas a sus dos nietas como enfermeras, precisa.

 

“Vine al Hospital y dije ‘voy a enseñarme a inyectar’ y así me fui quedando y ya tengo 46 años aquí”.

 

“Yo siento que nací para ser enfermera, me gusta hacer esto, estar aquí, he sido vacunadora, he estado en todas las áreas”.