Sinaloa es mucho más que la inseguridad. Frente a la violencia, la educación, la ciencia y el conocimiento son una fuerza superior para construir futuro. Desde aulas, laboratorios, hospitales y universidades, académicos e investigadores trabajan con valentía para darle al estado un nuevo rostro: el desarrollo científico.
En medio de condiciones difíciles, esta comunidad forma recursos humanos, genera conocimiento, impulsa tecnología y atiende problemas sociales que también definen el presente y el futuro de Sinaloa.
En ese contexto, la Coordinación General para el Fomento a la Investigación Científica e Innovación del Estado de Sinaloa (CONFÍE) ha cumplido un papel importante. A logrado aglutinar esta fuerza intelectual y acompañar su desarrollo mediante convocatorias y apoyos dirigidos a la comunidad científica. Su función no se limita a distribuir recursos; también permite reconocer, organizar y visibilizar a investigadores que, de otro modo, podrían permanecer dispersos en esfuerzos individuales.
El Sistema Sinaloense de Investigadores y Tecnólogos (SSIT) representa precisamente esa posibilidad de integrar a quienes hacen ciencia y tecnología en la región. No se trata solamente de reconocer trayectorias, sino de fortalecer una identidad colectiva. Cuando los investigadores se integran en un sistema, adquieren mayor capacidad para visibilizar sus necesidades, impulsar propuestas y defender la importancia de la ciencia para el desarrollo del estado.
La convocatoria para integrarse al SSIT, que cierra este 19 de junio, es una oportunidad que no debemos dejar pasar.
Entre los apoyos que ha brindado CONFÍE destacan dos actividades centrales para la vida científica: la publicación de artículos, mediante el Programa de Apoyo e Incentivo a Publicaciones Científicas (PAIPC), y la participación en congresos nacionales e internacionales, a través del Fomento de Actividades de Difusión (FAD) del SSIT. Ambas son necesarias. Publicar permite que el conocimiento generado en Sinaloa dialogue con la comunidad científica internacional; asistir a congresos permite presentar resultados, establecer colaboraciones y mantener vigente el trabajo académico a nivel global.
En el caso del FAD-SSIT, desde 2023 se han aprobado 218 apoyos, con una inversión total de 2 millones 923 mil 299.91 pesos. En 2023 se otorgaron 68 apoyos por 718 mil 101.80 pesos; en 2024 se alcanzó el punto más alto, con 78 apoyos y un monto de 1 millón 139 mil 872 pesos; mientras que en 2025 se aprobaron 62 apoyos por 888 mil 464 pesos. Para 2026, se registran 10 apoyos aprobados por 176 mil 862.11 pesos.
Por su parte, la convocatoria PAIPC también muestra un esfuerzo importante. Desde 2023 se han aprobado 145 apoyos, con una inversión total de 2 millones 228 mil 788.59 pesos. En 2023 se otorgaron 29 apoyos por 385 mil 263.80 pesos; en 2024 se alcanzó el punto más alto, con 52 apoyos y un monto de 873 mil 727.64 pesos; mientras que en 2025 se aprobaron 38 apoyos por 671 mil 797.15 pesos. Para 2026, se reportan 26 apoyos aprobados por 298 mil pesos.
Estos datos muestran avances claros, pero también permiten reconocer dos limitaciones importantes. La primera es el tamaño de los recursos disponibles. Aunque los apoyos han sido valiosos para financiar publicaciones y participación en congresos, todavía resultan insuficientes frente a las necesidades reales de una comunidad científica en crecimiento.
La ciencia requiere movilidad, infraestructura, equipo, tiempo de investigación y convocatorias para proyectos pertinentes para el estado. No basta con sostener las actividades básicas de difusión académica; también debemos aspirar a financiar investigación que atienda problemas regionales y fortalezca capacidades locales.
La segunda limitación tiene que ver con los grupos que acceden a estos recursos y con quienes podrían quedar fuera. En particular, los estudiantes de posgrado requieren atención especial, porque hoy publicar, presentar resultados y participar en congresos son habilidades que deben desarrollarse desde su etapa formativa.
La ciencia actual ya no espera a que un investigador concluya el doctorado para integrarse a la discusión académica. Apoyar a los estudiantes en congresos y publicaciones no es un beneficio adicional, sino parte de su formación para competir en un contexto científico cada vez más exigente.
En conclusión, si bien la ciencia requiere recursos para desarrollarse, también requiere comunidad. Como académicos, investigadores y tecnólogos debemos integrarnos en un sistema que nos aglutine y nos dé fuerza. Dispersos, podemos alcanzar resultados individuales; unidos, podemos impulsar el desarrollo científico de nuestra región.
Fortalecer el SSIT no es solamente fortalecer a un grupo de investigadores. Es consolidar una herramienta para que Sinaloa tenga una comunidad científica más visible, más organizada y con mayor capacidad de incidencia.