Batallas que ‘El Mayo’ ganó a Trump
Mitos y mitotes del juicio a Zambada

OBSERVATORIO
17/07/2026 04:02
    El ‘señor del sombrero’, como lo referencian sus seguidores en Sinaloa a manera de táctica para mantener en reserva la identidad, siempre supo que podía ser detenido aunque nunca existió el gran operativo que persiguiera tal fin. Los presidentes mexicanos, desde José López Portillo a Enrique Peña Nieto, asumieron que el hecho de mantenerlo libre les significaba estabilidad social, política y económica, no se diga de los recursos financieros empaquetados para la corrupción.

    Indistintamente de la sentencia que el lunes le dicte el Juez Brian Cogan a Ismael Zambada García, el jefe emblemático del Cártel de Sinaloa le infligió algunas derrotas al Departamento de Justicia de Estados Unidos por el juicio irregular de principio a fin, desde la detención a todas luces al margen de la Ley y la negativa de “El Mayo” a acogerse a la figura de testigo protegido y preferir enfrentar la prisión de por vida. El capo que durante medio siglo operó como fiel de la balanza en las organizaciones del narcotráfico nacionales y transnacionales, deja intacta la compostura de no traición a los suyos.

    Es bastante lo que le han atribuido a Zambada aquellos que pretenden suplantar su voz, valiéndose del cautiverio actual y de la costumbre de hablar poco que sostuvo al liderar el organigrama del narco, sin embargo, quienes lo vieron recorrer una y otra vez los territorios que baña el Río San Lorenzo, de la sierra a la costa, saben de la catadura leal del permanente negociador entre el CDS y los gobiernos de México y Estados Unidos, bajo la consigna de “más negocio y menos violencia”.

    Al verlo tras las rejas sobraron los cronistas de la invención que, por ejemplo, aseguran sin evidencias que “El Mayo” saturó a Washington de información sobre el vínculo mexicano entre la política y el narcotráfico. Es difícil que haya actuado así por más que le conste la existencia de tal conexión; es porque no está en su naturaleza la delación. Estamos hablando de quien es un jefe de familias a las que protege como el león a sus cachorros, sin importar jugarse la piel al salvaguardarlos.

    También la Fiscalía de Estados Unidos exagera al proyectar el decomiso de 15 mil millones de dólares, cifra de la que no le dan detalles a la Corte de Nueva York sobre cómo la obtendrán y sustentada en el cálculo etéreo de utilidades por 10 mil millones de dólares cada año por las actividades del narcotráfico. Se trata de otros de los mitos tejidos alrededor de “El Mayo” que inflan las consecuencias jurídicas para presentar a la justicia del vecino País del norte con marro demoledor.

    Bajo ninguna circunstancia se prestaría a ser un delator. No lo hizo cuando en 2008 se dio la ruptura y el gran choque con los hermanos Beltrán Leyva, ni cuando en 2017 Dámaso López padre hijo planearon tenderle una emboscada al convocar a Zambada e Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán a una reunión cuyo propósito era asesinarlos, según afirmaron en aquel tiempo los hijos de “El Chapo” a través de una carta.

    El “señor del sombrero”, como lo referencian sus seguidores en Sinaloa a manera de táctica para mantener en reserva la identidad, siempre supo que podía ser detenido aunque nunca existió el gran operativo que persiguiera tal fin. Los presidentes mexicanos, desde José López Portillo a Enrique Peña Nieto, asumieron que el hecho de mantenerlo libre les significaba estabilidad social, política y económica, no se diga de los recursos financieros empaquetados para la corrupción.

    Desde los 19 años que ingresó al cultivo y trasiego de drogas como la mariguana y la cocaína, Zambada mostró altas aptitudes para aglutinar en torno suyo a otros líderes de dicha actividad criminal. Sosteniendo siempre un perfil bajo, con su participación en el Cártel de Guadalajara y fundación del Cártel de Sinaloa construyó el narcoemporio convenciendo de la bonanza que lograrían unidos a capos de la talla de Miguel Ángel Félix Gallardo, Ernesto Fonseca Carrillo, Rafael Caro Quintero, Joaquín Guzmán Loera, los hermanos Arellano Félix y los Beltrán Leyva.

    Ahora, desde la prisión federal en Brooklyn, Nueva York, en la cual espera la sentencia que le será determinada el 20 de julio, y desde donde libra la última cruzada legal para ser trasladado a un hospital penitenciario, “El Mayo” da la pelea para que la condena de cadena perpetua prevalezca por encima de la pena capital que Donald Trump propone imponerles a los acusados de narcotráfico magnificando la clasificación de éstos como narcoterroristas. Seguramente Zambada logrará también este propósito porque sabe que las agencias antidrogas estadounidenses lo necesitan vivo.

    Zambada no fue detenido por ejecución de alguna orden de aprehensión ni mediante la gran estrategia militar que se preveía para cuando ocurriera su captura. Una traición lo llevó a cambiar los planes que trazó en cuanto a la privación de su libertad. Hace siete años le dio detalles al periodista Julio Scherer, fundador de la revista Proceso, de cómo se veía en la posibilidad de ser aprehendido por el Gobierno. -¿Teme que lo agarren? -Tengo pánico de que me encierren. -Si lo agarraran, ¿terminaría con su vida? -No sé si tuviera los arrestos para matarme. Quiero pensar que sí, que me mataría.

    Reverso

    Se decía animal del monte,

    Al que lo fulminaría un rayo,

    Y fue la traición a “El Mayo”,

    Lo que le nubló el horizonte.

    Código violentado

    En la primera carta que dio a conocer el 10 de agosto de 2024, 15 días después de que fue secuestrado en Culiacán y llevado mediante el uso de la fuerza a Estados Unidos, Ismael Zambada García incluyó el enunciado de “nada se puede resolver con violencia. Hemos estado por ese camino antes, y todos pierden”, expresión vigente en la actual crisis de la seguridad pública donde en un mismo día se enfrentan a balazos sicarios en el estacionamiento de un centro comercial de la capital del estado con saldo de un muerto y dos heridos, y son perpetrados tres feminicidios en Culiacán, Mazatlán y Navolato. ¿Qué pasó con el viejo “código de honor” que implementó y respetó el Cártel de Sinaloa?