Cuando sube el petróleo, ¿ganan o pierden las finanzas públicas?

29/03/2026 04:01
Cuando sube el precio del petróleo, mantener sin cambios el precio de la gasolina y el diésel puede parecer una buena noticia para los consumidores, pero no necesariamente para las finanzas públicas de México. La experiencia de 2022 y los escenarios para 2026 muestran que los estímulos al IEPS pueden borrar los ingresos petroleros extra y generar pérdidas fiscales millonarias para el Gobierno federal

En el contexto de la reciente escalada de tensiones y el conflicto en Irán, el precio internacional del petróleo se ha incrementado a más de 100 dólares por barril. Ante este escenario, autoridades federales han señalado que, aun si el petróleo se encarece, no necesariamente habrá aumentos en el precio de las gasolinas en México.

Esto suele interpretarse como una buena noticia para los consumidores. Sin embargo, mantener estables los precios de los combustibles cuando sube el petróleo no es gratuito para las finanzas públicas. Cuando el petróleo sube, aumenta el precio internacional de las gasolinas. Para evitar que ese aumento llegue directamente al consumidor, el Gobierno suele reducir o eliminar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que se cobra a las gasolinas, o incluso otorga subsidios adicionales. El resultado es que el Gobierno deja de recaudar un impuesto importante o incluso termina pagando parte del combustible.

En teoría, cuando el precio del petróleo sube, el Gobierno recibe más ingresos petroleros y estos recursos deberían compensar la pérdida de recaudación por el IEPS de combustibles. No obstante, la experiencia reciente muestra que este mecanismo de compensación rara vez funciona como se espera.

El caso más claro: 2022

Un ejemplo ilustrativo ocurrió en 2022, tras la invasión de Rusia a Ucrania. El conflicto elevó los precios internacionales del petróleo y de los combustibles.

Ese año, la Mezcla Mexicana de Exportación (MME) promedió 95 dólares por barril, cuando en el presupuesto se había estimado un precio de 68.7 dólares. Gracias a este aumento, los ingresos petroleros del Gobierno federal —es decir, los recursos petroleros que efectivamente recibe la Federación y no se quedan en Petróleos Mexicanos (Pemex)— alcanzaron 759 mil millones de pesos a precios de 2026. Esto representó 319 mil millones de pesos adicionales respecto a lo aprobado en el presupuesto, un excedente de 73 por ciento.

Sin embargo, debido a los estímulos fiscales y subsidios que aplicó el Gobierno, en México las gasolinas prácticamente no aumentaron de precio en 2022: el incremento fue de solo 8%. Mientras tanto, en Estados Unidos el precio promedio del diésel fue 52 por ciento superior a lo observado en 2021 y en Canadá 46 por ciento, según datos del Banco Mundial.

El costo no fue menor: como en lugar de cobrar el impuesto se otorgaron subsidios, la recaudación del IEPS de combustibles fue negativa por 94 mil millones de pesos. No obstante, en el presupuesto se esperaba recaudar 377 mil millones de pesos por este gravamen. La pérdida total frente a lo previsto fue de 471 mil millones de pesos.

Si se compara ese faltante de 2022 con los 319 mil millones de pesos adicionales de ingresos petroleros, el balance final fue una pérdida neta de 152 mil millones de pesos para las finanzas públicas, como lo explicamos en esta nota. Para dimensionarlo: ese monto equivale al 73 por ciento del presupuesto anual de la Secretaría de Salud de ese año. De hecho, esta secretaría terminó el año con un recorte del 5 por ciento de su presupuesto aprobado, mientras que la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana tuvo un recorte del 42 por ciento y el Poder Judicial de 4.4 por ciento.

Lo que espera el Gobierno para 2026

Para 2026, el Gobierno federal estima recibir 232.6 mil millones de pesos de ingresos petroleros —apenas 19 por ciento de la renta petrolera total estimada en 1.2 billones de pesos. El restante será ingreso directo para Pemex. Además, se estiman ingresos de 473.2 mil millones de pesos por IEPS de gasolinas.

En conjunto, estos dos conceptos representarían alrededor de 689 mil millones de pesos de ingresos para el Gobierno federal, monto similar al presupuesto anual de la Secretaría del Bienestar.

Ese cálculo supone que el IEPS se cobre normalmente. No obstante, el viernes 13 de marzo, Hacienda reactivó los estímulos a las gasolinas luego de meses sin aplicarlos. En específico “perdonó” el 35 por ciento del cobro del diésel. Es decir, de los 7.3 pesos por litro que se pueden cobrar por este combustible, cobró solo 4.7 pesos. En 2026 las cuotas máximas del impuesto son: 6.7 pesos por litro para gasolina premium, 5.6 pesos por litro para gasolina magna y 7.3 pesos por litro para diésel. De incrementarse los estímulos a los combustibles, se afectará la recaudación del IEPS de gasolinas en las siguientes semanas y meses.

+Tres escenarios posibles si el petróleo sube

Los cálculos siguientes utilizan supuestos simples basados en la experiencia de los últimos años. Se fundamentan en las sensibilidades de ingresos que publica la Secretaría de Hacienda en los Criterios Generales de Política Económica (CGPE). Aunque las proyecciones son con fines ilustrativos, muestran algo importante: los estímulos a las gasolinas pueden generar pérdidas fiscales muy significativas, incluso cuando el precio del petróleo es alto.

Escenario negativo

Caída de 5 por ciento en la plataforma petrolera respecto a 2025, como sucedió entre 2024 y 2025.

Precio promedio de 95 dólares por barril para la MME, como sucedió en 2022.

La Federación se queda solo con el 19 por ciento de la renta petrolera como se aprobó en el Paquete Económico 2026.

El Gobierno deja de cobrar el IEPS y aplica estímulos complementarios a las gasolinas, como en 2022. Es decir, subsidia las gasolinas para que no aumenten de precio.

Con estas condiciones, la renta petrolera total subiría a 1.34 billones de pesos, pero la Federación solo recibiría 256 mil millones de pesos, apenas 24 mil millones más que lo presupuestado. No obstante, el IEPS sería negativo por 80 mil millones de pesos y frente a lo esperado en el presupuesto, la pérdida sería de 552 mil millones de pesos.

En conjunto, el impacto neto sería una pérdida de 529 mil millones de pesos, prácticamente equivalente a todo el presupuesto anual de la Secretaría de Educación Pública. Otra forma de verlo es que se perderían 3,935 pesos por persona durante 2026.

Escenario intermedio

Plataforma petrolera igual a la observada en 2025.

Precio promedio de 95 dólares por barril.

El Gobierno federal se queda con el 25 por ciento de la renta petrolera como sucedió en 2025.

El Gobierno deja de cobrar el IEPS de gasolinas y aplica estímulos complementarios, pero cierra el año sin pérdidas en este tributo.

En estas condiciones, la renta petrolera alcanzaría 1.38 billones de pesos, de los cuales 346.7 mil millones de pesos serían para la Federación, es decir 114 mil millones adicionales frente al presupuesto. No obstante, el Gobierno dejaría de recaudar los 473 mil millones de pesos aprobados en el presupuesto.

El resultado sería una pérdida neta de 359 mil millones de pesos, equivalente a más del doble del presupuesto de la Secretaría de la Defensa Nacional. Por persona, la pérdida equivaldría a 2,672 pesos.

Escenario positivo

La plataforma petrolera se mantiene como en 2025.

La Federación recibe 30 por ciento de la renta petrolera, algo que no ocurre desde 2023.

El Gobierno solo aplicaría la mitad del estímulo al IEPS. Esto implicaría cobrar aproximadamente: 3.3 pesos por litro de premium, 2.8 pesos por litro de magna y 3.7 pesos por litro de diésel. De esta forma, el precio de las gasolinas aumentaría por lo menos en dichos montos.

En ese caso, los ingresos petroleros federales subirían a 487 mil millones de pesos, 254 mil millones más que lo aprobado, mientras que la recaudación de IEPS sería de 237 mil millones de pesos, alrededor de 50 por ciento menos de lo previsto.

En este escenario, el balance final sería una ganancia modesta de 18 mil millones de pesos para las finanzas públicas, pero los consumidores pagarían más por litro de gasolina.

¿Qué hace falta? Transparentar la medida

Cuando sube el precio del petróleo, el impacto económico termina recayendo de una u otra forma en los ciudadanos. Esto puede ocurrir de manera directa, pagando más por la gasolina, o de manera indirecta, a través de finanzas públicas debilitadas si el Gobierno decide contener los precios mediante estímulos o subsidios.

Por ello, es fundamental que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público transparente sus estimaciones sobre el costo fiscal de estas decisiones. Sobre todo, aclarar: ¿cómo se compensaría el faltante en caso de que exista una pérdida neta para las finanzas públicas? ¿Con mayor recaudación tributaria, con más endeudamiento público o mediante recortes al gasto público? Contar con esta información permitiría que los contribuyentes comprendan mejor las implicaciones de cada alternativa y evalúen con mayor claridad el impacto de esas medidas de política económica en su vida personal.

El autor: Jorge Cano es coordinador del Programa de Gasto Público en México Evalúa.