En el estado seguimos atentos a la actividad política que empieza a intensificarse. La ciudadanía confía en que durante esta campaña electoral se revitalice la conciencia política, surjan nuevos liderazgos y se convierta en un acontecimiento y una apuesta a favor de la paz social. La elección a la Gubernatura debe ser una verdadera fiesta cívica por la democracia.
Lo anterior es lo que desea el pueblo sinaloense, que el evento electoral se convierta en una jornada cívica a favor de Sinaloa, que cumpla todas las expectativas para devolverle a Sinaloa su anhelada tranquilidad y florezca el progreso y bienestar en el campo y en la ciudad. El próximo año se elegirán, junto a la Gobernadora del Estado, presidentes municipales y diputados al Congreso de Estado, para que gobiernen y legislen en bien del pueblo, con altura de miras, que se note el cambio en favor de los intereses sociales.
Es lo que se espera, la demanda multánime de los sinaloenses: que en la elección del 6 de junio próximo se note el cambio, no sólo de personas en los puestos, sino que se atienda la agenda social y se amplíen las libertades políticas del pueblo. El Partido Morena tiene que actuar con mucha rectitud y no fallarle al pueblo, designando a los mejores ciudadanos a los puestos de elección, que realmente sean verdaderos miembros de la Cuarta Transformación y no oportunistas con falsa careta que, a la hora de la hora, defeccionan del partido y se van como si nada, persiguiendo sus intereses personales y olvidándose de sus promesas electorales.
Contra esos especímenes el partido tiene que estar muy alerta. Así seguiremos siempre, con la guardia en alto, que no se cuelen los oportunistas de toda laya, con el fin de mantener los principios y el compromiso ineludible de “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”.
La constancia en el trabajo es parte de la personalidad de los sinaloenses, siempre apegados al trabajo fecundo y creador. El sinaloense tiene una alegría y fe en salir adelante gracias a su denodado esfuerzo y esmero. Podríamos decir que esa fe en la vida es parte de sus orígenes, está en sus genes, porque en lugar de esperar a que las cosas le caigan del cielo, cifra sus esperanzas en el trabajo productivo, en su talento, en la búsqueda de soluciones. Allí descansa su personalidad, como una forma de eludir el infortunio.
Sabe conducirse por ese camino fecundo y creador, sabe cómo tratar a la tierra para que ésta le brinde sus frutos. Por eso, las familias sinaloenses son tan unidas, porque disfrutan los logros obtenidos con su esfuerzo y en su seno nunca falta lo indispensable para vivir en paz y en convivencia con los demás. Son felices viviendo decorosamente del producto de su trabajo.
Esa ha sido la forma de vida de los sinaloenses a través del tiempo y, sin duda, esa manera de vivir y de sentir, tan extrovertida y alegre si se compara con la forma melancólica y apacible de ser en otras latitudes, va a perdurar en el futuro. La idiosincrasia de los sinaloenses se ha forjado en una tierra rica y generosa, en la confluencia de su rica y variada geografía con una población que ha sabido, con su esfuerzo y talento, obtener los frutos que le brinda la Madre Tierra, siempre tan fértil y generosa.
Pese a nubarrones que suelen aparecer a veces en el horizonte, somos optimistas en el porvenir que se vislumbra para Sinaloa y para este país. Hay muchas razones que presagian un futuro promisorio, con hechos e indicadores claros, con avances en nuestra economía, con programas sociales que atienden a los que menos tienen, con la construcción de infraestructura en carreteras, presas y puertos, con leyes e instituciones cada vez más justas. Estos indicadores no son desdeñables de ninguna manera, por lo pronto el tema de la agricultura marcha con buenas expectativas en el próximo ciclo.
Hay buenas expectativas en el futuro cercano. En 2027 tendremos un año de resiliencia social, con una gran jornada electoral que será una auténtica fiesta democrática. Tendremos la primera Gobernadora electa constitucionalmente, legitimada por el voto popular, en la historia de Sinaloa, presidencias municipales con nuevos bríos y una renovada Legislatura que promoverá leyes más justas.
El futuro promisorio de Sinaloa descansa en una economía con bienestar cada vez más sólida y en un pueblo laborioso que está listo para continuar la labor de regeneración de un estado que merece vivir en paz y en progreso permanente.