El obsesivo Teesin contra Imelda
Intrigan fallos adversos y asiduos
Distraída por enésima ocasión en detener los frecuentes dardos judiciales que le lanza el Tribunal Electoral del Estado de Sinaloa, Imelda Castro Castro le estaría dedicando mayor tiempo a defenderse de tales resoluciones adversas que a competir por obtener la candidatura del Movimiento Regeneración Nacional a la Gubernatura. La diferencia es que había resistido sin objetar la acometida institucional y ahora induce la eventualidad del golpeteo político contra ella.
Ante tantos resolutivos del Teesin desfavorables para una sola de los 13 aspirantes que se registraron para obtener la coordinación de defensa de la Cuarta Transformación y la soberanía nacional en Sinaloa, la sospecha pública procede a interpretarlos como descarríos que desvían al órgano enjuiciador de su cardinal función neutral y lo mete en la tentación de ser juez y parte al apalear jurídicamente a unos y omitir judicializar a otros. Tanto va el Tribunal a validar las quejas contra la ex Senadora que sus fallos resultan adivinables y cuestionables.
Más allá de que el Teesin atiende denuncias de partidos y ciudadanos que se consideran vulnerados en determinados derechos, la suspicacia está en que la instancia jurisprudencial valide cuanta controversia se le presenta y cae en trampas de actores y factores que quieren ganar los procesos electorales en los juzgados y no mediante las votaciones constitucionales. Rara manera de convertir hasta los chismes de barrio en demoledores dictámenes contenciosos.
Además, en el caso Castro el Tribunal que preside el Magistrado Édgar Donato Vega Márquez proyecta la idea de situarse como pieza plenipotenciaria en el ámbito comicial, echando abajo todo lo que avanza en debido sentido legal en Instituto Electoral del Estado de Sinaloa. Desecha lo que aprueba la primera instancia cuyas atribuciones genuinas no tendrían por qué supeditarse a ardides que no abonan a la confianza sino al sospechosismo.
Con más de 30 mujeres y hombres de todos los partidos promocionándose con miras a la elección del próximo 6 de junio, el principio de lex dura se vuelca hacia la morenista que por cierto lleva meses apareciendo a la cabeza en las encuestas que miden la viabilidad de las candidaturas a la titularidad del Ejecutivo estatal, mientras la normatividad y el aparato procesal en la materia exhibe obsesión por hacer leña a un solo árbol del inmenso bosque de campañas anticipadas.
Otra cosa muy distinta sería el hecho de que el Teesin emitiera laudos en forma pareja contra todos los que en redes sociales y mediante el activismo en territorio son visibles en adelantarse a los plazos legales del proceso electoral. Tomando como muestra a las cinco mujeres y ocho hombres que pelean por presidir la obra del segundo piso de la 4T pues allí comienza la extrañeza de que Imelda Castro siempre esté en la mira del Tribunal Electoral.
En contrasentido, los partidos Revolucionario Institucional, Acción Nacional y Movimiento Ciudadano desarrollan una importante efervescencia electoral con el uso de plataformas digitales, visitas domiciliarias, activismo en cruceros, presencia en medios de comunicación impresos y electrónicos, pero escapan del radar acusador y obtienen el privilegio de no aparecer en los alegatos del Teesin.
La consecuencia de dicha ausencia de equilibrio procesal tiene que ver con el riesgo de que al inclinarse únicamente contra ICC el fiel de la balanza del arbitraje electoral acabe siendo coadyuvante de la percepción social que asocia la actual crisis sinaloense con el debilitamiento de instituciones claves para la vigencia del Estado de derecho. No es tan complicado entender que cualquier pilar indispensable para la gobernabilidad debería mostrarse estoico hoy en su propósito de brindar legalidad a secas.
El juego político de moda, de “péguenle a Imelda”, por supuesto que sobrepasa los intereses de cuidar la legitimidad de la elección en puerta. Se ha vuelto negocio lucrativo de individuos y grupos que mercantilizan la agresión disfrazada de cruzada cívica y, por si acaso no lo supieran los magistrados del Teesin, la conversación pública cuchichea las posibles inacciones legales obsequiadas a muchos encampañados y la mano dura enderezada contra una mujer que futurea.
La corrección es indispensable. Cuando la justicia deja de abatir impunidades y procede a construir nuevas víctimas entonces en caso de que el Tribunal Electoral reincida en inmiscuirse en la designación de la candidata o candidato de Morena la principal violentada será la democracia. ¿Para qué añadirle mayor fragilidad a la de por sí débil institucionalidad en Sinaloa?
Exige esta tierra dolida,
A las injusticias ponerles fin,
Y no aplique la Ley torcida,
A Imelda Castro el Teesin.
Sería injusto no darle el bono de confianza que le corresponde al Secretario de Seguridad Pública estatal, General Sinhué Téllez López, en los buenos resultados reportados en los días recientes para la pacificación de Sinaloa pues a él le toca responder por lo que se hace bien o mal, y ayer la Gobernadora interina, Yeraldine Bonilla Valverde, le dio posesión al Coronel Efrén Martínez Casimiro como Subsecretario de Seguridad Pública, Prevención y Reinserción Social, lo cual seguramente fortalecerá la coordinación interinstitucional para ofrecer el pronto regreso de condiciones seguras para la vida normal en esta tierra que ya no soporta ni merece más víctimas de la narcoguerra.